El relato de un asalto en primera persona

Una de las víctimas del robo en una casa en barrio Belgrano contó cómo fueron esos minutos y la agresividad con la que actuaron los delincuentes.

Redacción

Por Redacción

El relato de un asalto en primera persona

Una de las víctimas del robo en una casa en barrio Belgrano contó cómo fueron esos minutos y la agresividad con la que actuaron los delincuentes.

Un golpe certero en la cabeza del dueño de casa marcó el inicio de una pesadilla que vivió una familia del barrio Belgrano de esta ciudad. Tres sujetos encapuchados y portando armas de fuego asaltaron al matrimonio y su hija, en su domicilio. Los asaltantes se marcharon cuando el propietario les entregó una suma importante de dinero.

El robo ocurrió alrededor de las 22.30 del viernes en una vivienda, que está ubicada en la calle Primera Junta al 500.

El hombre sufrió una lesión en el cuero cabelludo por la violencia del impacto. El comisario Osvaldo Tellería señaló que los delincuentes exigieron dinero a las víctimas y recién se marcharon cuando se apoderaron de unos 50.000 pesos y 3.000 dólares, que el propietario de la vivienda les entregó.

Policías concurrieron al domicilio, se entrevistaron con las víctimas y recorrieron la zona, pero no ubicaron a los autores del asalto.

DeBariloche recorrió ayer el barrio y pudo dialogar con una de las víctimas, cuya identidad se mantiene en reserva para protegerlo.

Explicó que la noche del viernes estaba en la casa con su esposa y su hija, cuando fue sorprendido por los delincuentes que lo golpearon en la cabeza.

Los sujetos accedieron a la vivienda por una puerta ubicada en la parte posterior. Se sospecha que entraron al lote por un terreno contiguo, que está sin ocupantes.

Tras agredir al hombre, los encapuchados amenazaron a la esposa y la hija del matrimonio. Luego, ataron a las víctimas con precintos. Los tres sujetos, de contextura delgada y no muy altos, actuaron con mucha agresividad, tenían puestos pasamontañas y guantes.

Los asaltantes exigían a los gritos dinero todo el tiempo. El dueño de casa les entregó la plata que tenía y les pidió que se vayan. Pero los encapuchados reclamaban más dinero.

En su desesperación, el hombre les propuso que se lleven la camioneta, el televisor o cualquier otro artículo de valor. Pero no aceptaron. “No me interesan esas porquerías”, respondió uno de los encapuchados.

Recién se marcharon de la casa cuando se convencieron de que no había más plata. “Los minutos se hacen eternos en ese momento”, explicó ayer la víctima aún conmocionada. En el barrio aseguraron ayer que en los meses últimos hubo unos catorce robos en viviendas.


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