“El sector docente ha involucionado”

Por Redacción

El 23 de mayo recordamos el Día del Trabajador de la Educación, porque hace exactamente 22 años fuimos protagonistas de la Marcha Blanca. Hoy me resulta necesario compartir la siguiente reflexión, sin ánimo de polemizar y mucho menos de generar enfrentamientos, porque sin lugar a dudas habrá personas a favor y en contra. Con 26 años de servicio al frente de alumnos me parece tristísima la realidad que nos toca vivir. Creo que como sector en la última década hemos involucionado, y a modo de ejemplo puntualizo la indignación que me genera ver a un compañero docente quemando cubiertas como parte del reclamo salarial mientras nos rasgamos las vestiduras en las escuelas tratando de inculcarles a nuestros alumnos la necesidad de evitar la contaminación ambiental, o la falta de ingenio y creatividad para generar acciones que hagan reaccionar realmente a quienes deben dar las soluciones, los gobernantes, y no cortando puentes y rutas, lo que tan sólo perjudica a nuestros pares, otros trabajadores. Me preocupa que quienes deben conducir desde los destinos políticos hasta los sectoriales o sindicales en nuestro país y en nuestra provincia se alejen tanto de la realidad que se vive día a día en cada uno de los lugares de trabajo; nos dicen “No hay inflación” quienes tienen un nivel de vida de opulencia (los gobernantes), nos dicen (los dirigentes gremiales) “El paro es cada día más fuerte” cuando somos cada vez más los docentes que estamos en las escuelas, nos dicen “Los contenidos se recuperan” cuando todos sabemos que eso es imposible de lograr. Así como en septiembre del 2009 sentí la necesidad de escribir en reconocimiento a la entrega incondicional que para mí habían hecho los compañeros Carlos Fuentealba y Pascual Mosca, hoy siento la necesidad de expresar que la metodología de reclamo de este año no sirve más, cumplió su etapa, es hora de evolucionar, de construir nuevas estrategias. Las grandes revoluciones de la historia de la humanidad han necesitado de la unión de los sectores más oprimidos, pero para lograr unión es preciso sumar el apoyo y reconocimiento de los otros sectores sociales y no restar, como está sucediendo hoy. Los niños, nuestros alumnos, que no son ni más ni menos que nuestros propios hijos, merecen mayor respeto, respeto que debe venir de los responsables políticos y de nosotros, sus maestros. Si los primeros no los tienen en cuenta, como lo demuestran abandonando la salud y la educación, considero que debemos ser nosotros, los docentes, quienes marquemos la diferencia. Catalina B. Sánchez DNI 17.064.886 Maestra normal provincial Centenario