El símbolo de la Guerra Fría
Por Ingri Haak
La construcción del Muro de Berlín, hace 40 años, fue la culminación de una de las peores crisis de la Guerra Fría, que llegó a hacer temer el estallido de un tercer conflicto mundial y acabó convirtiéndose en el símbolo más duradero del enfrentamiento Este-Oeste.
El 13 de agosto de 1961 cayó en domingo. Era verano y muchos berlineses habían salido a pasar el fin de semana en el campo. Los dirigentes germano-orientales lo habían elegido como el día más propicio para evitar un levantamiento popular.
Lo que tomó por sorpresa a los ciudadanos fue minuciosamente preparado por el entonces jefe de Estado de la República Democrática Alemana (RDA), Walter Ulbricht, quien había asegurado rotundamente: «Nadie tiene la intención de construir un muro». El levantamiento de barricadas de alambre de púas primero y de un muro de cerca de cuatro metros de altura después, fue la consecuencia de un largo enfrentamiento entre los dos bloques que convirtieron a Berlín en el escenario de sus diferencias.
Cuando las cuatro potencias vencedoras de la II Guerra Mundial -la Unión Soviética, EE. UU., Gran Bretaña y Francia- decidieron crear una administración conjunta para Alemania, ninguna de ellas tenía en mente la división del país.
La idea nacida en la conferencia de Potsdam, en 1945, era constituir una entidad estatal unificada, administrada por los cuatro aliados y sin soberanía propia para evitar que Alemania cayera en la tentación de recobrar un papel predominante en el escenario internacional.
Siguiendo el ejemplo de los sectores utilizados para todo el territorio alemán, también el propio Berlín fue partido en áreas de influencia, dirigidas por una administración conjunta.
Sin embargo, las diferencias entre la URSS y las potencias occidentales se convirtieron en un pulso que desembocó en la ruptura de la gestión conjunta en Berlín. Comenzaba así la Guerra Fría.
Los soviéticos fueron ampliando su área de influencia en el este de Europa, mientras en el oeste se creaba un cerco anticomunista. En Alemania la crisis se fue acentuando y el 20 de marzo de 1948 la URSS abandonó el Consejo de Control de los Aliados, después de que las otras tres potencias unieran económicamente sus sectores.
Tres meses después, los occidentales fueron más allá con una reforma monetaria en su zona, de la que surgió el Deutsche Mark. Los soviéticos decidieron resarcirse en Berlín, ciudad situada dentro de su territorio, y el 26 de junio bloquearon el tráfico por tierra y agua procedente el oeste.
Los aliados occidentales respondieron con el establecimiento del llamado «Puente Aéreo» para abastecer las necesidades de los berlineses del oeste, mimados además por las ayudas del Plan Marshall. Durante un año se transportaron por aire un total de 1,7 millón de toneladas de víveres y todo tipo de enseres, incluido el material para la construcción de toda una central térmica.
A medida que pasaba el tiempo y la economía prosperaba en la República Federal Alemana (RFA), los germano-orientales que seguían en la escasez y sometidos a un sistema autoritario, comenzaron a dejar la RDA en masa.
En 1957, Alemania oriental había cerrado prácticamente toda la frontera interalemana, pero en Berlín los controles seguían siendo relajados, lo que muchos ciudadanos aprovecharon para huir.
La pérdida de mano de obra y especialistas puso en un aprieto a los dirigentes germano-orientales, no sólo desde el punto de vista práctico sino también por el daño para la imagen del «Estado de trabajadores y campesinos», como se definía a la RDA. Nikita Kruschev acabó dando luz verde a la petición germano-oriental de construir un muro en Berlín. Desde la capitulación alemana en 1945 hasta el 13 de agosto de 1961, unos 2,7 millones de alemanes del Este habían huido.
Washington asistió pasivo a los hechos a fin de evitar una mayor escalada de tensión y, quizás, un tercer conflicto mundial.
Berlín quedó separado durante los siguientes 28 años, hasta que en noviembre de 1989 una revolución pacífica acabó con lo que Occidente llamó «Muro de la Vergüenza» y el Este «dique de contención antifascista». Durante ese período, tan sólo en Berlín, más de un centenar de personas murieron en el intento de superar la muralla. (EFE)
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