El turismo estudiantil, clave para la reactivación del empleo en Bariloche
El más tradicional destino turístico de invierno del país apuesta a poder retomar el turismo estudiantil para fines de agosto, articulando esfuerzos entre el sector público y el privado.
Bariloche es, para miles de personas, sinónimo de destino de viaje de egresados. Y no es casual: antes de la pandemia, se estima que la ciudad recibía a 120.000 estudiantes por año, en un segmento que tiene la particularidad de nutrir el flujo turístico de manera estable de enero a diciembre. Por eso, tampoco es una sorpresa que el Covid-19 y las restricciones que generó hayan sido un golpe mortal al empleo en esa ciudad, por las miles de fuentes de trabajo que genera de manera directa e indirecta.
Tras estos últimos meses de suspensión específica del segmento estudiantil, el intendente Gustavo Gennuso puso al Municipio al frente de un esfuerzo público-privado, incorporando a prestadores de servicios y empresas estudiantiles, para optimizar los protocolos que ya se implementaron con éxito para el regreso del turismo de egresados en el verano 2020-2021, y que significaron el ingreso de unos 10.000 estudiantes a la ciudad, traídos por 14 empresas, y con una muy baja incidencia de contagios, equivalente a la actividad turística convencional e incluso a otras actividades productivas ya reabiertas desde 2020.
La expectativa es que, tras la presentación de estos nuevos protocolos ante el Ministerio de Turismo de la Nación, con el acompañamiento del Gobierno de Río Negro, se autorice el regreso de la actividad a partir de fines de agosto, una vez concluida la temporada alta invernal.

La decisión es estratégica y tiene que ver con proteger el empleo en la ciudad cordillerana, tras la crisis más profunda que enfrentó en su historia. No es difícil suponer la cantidad de puestos de trabajo ligados a esta actividad, sabiendo que los egresados equivalen al 30% aproximadamente del turismo total en Bariloche en promedio. En la temporada baja de primavera, ese porcentaje asciende al 45%.
La generación de empleo es tanto directa como indirecta. Lo directo es fácil de imaginar: personal de hoteles, restaurantes, chocolaterías, boliches, transportistas, guías de turismo, compañías de excursiones, atracciones como los cerros Catedral, Campanario y Otto, y muchos prestadores de servicios de turismo aventura, además de las ventas que se generan en otros sectores de servicios y en el área comercial céntrica de la ciudad. En 2020, sólo el sector del alojamiento estudiantil empleó a casi 800 personas, con lo cual es fácil deducir el impacto equivalente que tiene en los demás rubros laborales.

Pero las fuentes de trabajo indirectas representan a más trabajadores que, con el cese de la actividad, son víctimas también de la falta de empleo: desde los oficios de mantenimiento -mecánicos, plomeros, electricistas- hasta los albañiles e ingenieros que podrían construir nueva infraestructura, pasando por un amplio abanico de servicios accesorios.
El compromiso, de cara a agosto de 2021, está puesto en que cada eslabón de la cadena productiva del turismo estudiantil refuerce los cuidados de los protocolos al máximo, en un contexto que también es alentador para el regreso, teniendo en cuenta los crecientes porcentajes de población ya vacunada contra el Covid-19 -incluidos los familiares y contactos de los mismos estudiantes- y el regreso a la presencialidad en el nivel secundario en el país.
Estos esfuerzos se enmarcan, y se potencian, con el trabajo de gestión que está impulsando el Municipio de Bariloche en términos de conectividad desde y hacia la ciudad. Ya lograron más de 80 vuelos semanales para esta temporada de invierno sumando a las diversas compañías aéreas que operan en este destino, y ante el virtual agotamiento de los tickets para las próximas semanas la Secretaría de Turismo local ya concretó gestiones para sumar frecuencias. El trabajo rindió frutos, con JetSmart confirmando la incorporación de 5 frecuencias diarias de refuerzos, FlyBondi sumando una y Aerolíneas Argentinas a punto de definir cuántos vuelos de refuerzo incorporará.
Este invierno será una prueba de supervivencia para todo el sector turístico, pero muy especialmente para miles de trabajadoras y trabajadores que, directa o indirectamente, dependerán de la reactivación del turismo en general, y del estudiantil en particular, para tener un horizonte de recuperación económica después de tanta crisis.
Bariloche es, para miles de personas, sinónimo de destino de viaje de egresados. Y no es casual: antes de la pandemia, se estima que la ciudad recibía a 120.000 estudiantes por año, en un segmento que tiene la particularidad de nutrir el flujo turístico de manera estable de enero a diciembre. Por eso, tampoco es una sorpresa que el Covid-19 y las restricciones que generó hayan sido un golpe mortal al empleo en esa ciudad, por las miles de fuentes de trabajo que genera de manera directa e indirecta.
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