El universo de Annemarie Heinrich

Juan Travnik en su libro "Un cuerpo, una luz, un reflejo" analiza la obra de la fotógrafa

BUENOS AIRES, (Télam).- Casi simultáneamente a una reciente exposición en el Recoleta acaba de publicarse un libro de fotografías de Annemarie Heinrich, la gran retratista de estrellas, escritores, bailarines y personajes de las artes y la cultura en general, con textos y selección de imágenes de Juan Travnik.

Dolores del Río, Tita Merello, Angel Magaña, Enrique Santos Discépolo, Yehudi Menuhin, Francisco Petrone, Berta Singerman, Luisa Vehil, Elías Castelnuevo, Carmen Amaya, Zully Moreno, José Neglia, Delia Garcés, Mirtha Legrand; Jorge Luis Borges, Benito Quinquela Martín, Cándido Portinari, Carlos Alonso, Lino Eneas Spilimbergo, Matilde Urrutia y Pablo Neruda, Hugo del Carril… son algunos de los retratados por Annemarie Heinrich (1912, Alemania), quien desembarcó en Buenos Aires con su familia en 1926.

«Aprendí fotografía porque papá siempre decía: 'Hay que tener un oficio para poder sostenerse'. A mí me hubiera gustado estudiar escenografía, algo casi imposible porque aquí no podía entrar en ninguna escuela. Entonces me vino muy bien empezar con la fotografía, que me gustó», cuenta la propia Heinrich.

En 1932, la incipiente fotógrafa pudo instalar un pequeño estudio en la calle Paraguay, con un laboratorio que montó en el sótano. Sivul Wilensky y Nicolás Schonfeld la influenciaron en su trabajo.

Con Wilensky pudo perfeccionar en la técnica del retoque del negativo y de la copia, «un aspecto que en la especialidad que abordaría luego, el retrato de las figuras del espectáculo, resultaba de gran importancia para la estética de la época en ese género», resalta Travnic.

De Schonfeld, Annemarie destacaba la pericia en el uso del 'flou' una técnica muy utilizada entonces, que producía una gradual invasión de las partes claras de la imagen sobre las oscuras. Así se suavizaba el efecto de nitidez para lograr una imagen evanescente, un cierto clima de ensueño, ya utilizado por los retratistas de la escuela pictorialista del siglo XlX.

Su contacto con el mundo del espectáculo comenzó a través de sus trabajos en «La Novela Semanal», donde fotografió entre otras a Carmen Miranda, Rosita Contreras y Carmen Duvall.

En 1934 empezó a fotografiar para la revista «El Hogar» a las bailarinas del Teatro Colón -la fotografía de danza fue una de sus grandes pasiones- y la llamaron también para retratar intérpretes de tango como Osvaldo Fresedo, Mariano Mores y Julio De Caro.

Cuando en 1935 Korn lanzó «Radio

landia», la más famosa revista del mundo del espectáculo, Annemarie, dueña de un estilo propio, realizó desde el primer número y por más de 40 años, las fotografías de las tapas de las revista.

Pero su gran secreto, subraya Travnic, «era la agudeza para conectarse con el modelo. Para descubrir, en un instante o en largas charlas, un brillo en los ojos, un movimiento en las manos, o un pequeño y fugaz gest que definía un aspecto del personaje. Y cristalizarlo mágicamente en la imagen fotográfica».

«Annemarie siempre pensó que sus retratos debían destacar aspectos positivos del personaje. La búsqueda de la belleza era para ella una prioridad. En su concepción estética, no hubo lugar para la indagación de perfiles críticos o querer ridiculizar el modelo», apunta Travnic.

«Todos tienen su personalidad -explicaba-. El tenor Tito Schipa era un petiso medio espamentoso. Insistió tanto en sacarse una foto con el torso desnudo que, como tenía mucho frío, llené el estudio con estufas de kerosene. En un momento había tanto humo que no se podía respirar… casi termina ahogado».

«Borges, cuando se enteró de que yo era alemana, me recitó un poema en germano antiguo: no le entendí ni una palabra. Estuvo posando por más de dos horas, siempre hablando en alemán. Fue el hombre más ingenioso e inteligente que he conocido», contó por ese entonces la fotógrafa, que se retiro de la profesión en 1996.

En Buenos Aires, en 1952, Annemarie creó junto con otros destacados fotógrafos el grupo «La carpeta de los diez». Como reacción ante el academicismo que dominaba la actividad de los fotoclubes, tuvieron como objetivo central la elaboración de un pensamiento crítico sobre sus trabajos.

En 2000, en el marco de los Xl Encuentros Abiertos-Festival de la Luz, se realizó en el Centro Cultural Borges una retrospectiva de Annemarie que abarcaba desde 1930 a 1950. Al año siguiente en el nuevo Espacio Fotográfico del Teatro de la Ribera se le realizó otra muestra homenaje. Y en septiembre y octubre el Centro Cultural Recoleta exhibió sus trabajos en la Sala Cronopios.


BUENOS AIRES, (Télam).- Casi simultáneamente a una reciente exposición en el Recoleta acaba de publicarse un libro de fotografías de Annemarie Heinrich, la gran retratista de estrellas, escritores, bailarines y personajes de las artes y la cultura en general, con textos y selección de imágenes de Juan Travnik.

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