El Vaticano debe redefinir reglas

Redacción

Por Redacción

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Niels C. Sorrells (DPA)

CIUDAD DEL VATICANO.- Mientras Benedicto XVI reflexiona sobre la vida después de su pontificado, el Vaticano estará ocupado pensando en algo más urgente: las próximas tres semanas y más allá. La renuncia de un papa es casi inaudita. Celestino V fue el último pontífice que lo hizo en 1294, después de servir por menos de un año. Él también fue el único que posibilitó un decreto por el cual los papas podían retirarse. Desde entonces, los papas se han muerto en el cargo. El trabajo ha sido considerado como una vocación de por vida y a pesar de la creciente fragilidad del papa, muchos católicos no pudieron tolerar el lunes la idea de un retiro del papa. “Es una especie de doble función”, dijo Rainer Kampling, del Departamento de Teología Católica de la Universidad Libre de Berlín. “Se aprovecha del poder de papa para renunciar como papa”, señala. Para complicar las cosas es la temporada de cuaresma, que termina en la fiesta de la Pascua el 31 de marzo. Eso significa que en uno de los momentos más intensos del calendario católico, la Iglesia debe hacerse cargo de una inesperada tormenta. Benedicto XVI aún estará al frente del papado en las próximas semanas. Las cosas empezarán a ponerse complicadas el 28 de febrero, cuando el papa se retire a las 20:00 horas locales (19:00 GMT). Puesto que no hay memoria viva de un retiro papal, nadie está realmente seguro de lo que puede implicar su ceremonia de despedida, señala Kampling. Y el Vaticano tendrá muy poco tiempo para resolver la cuestión, ya que Benedicto ha mantenido su decisión en secreto. “Lo que me sorprendió es el corto plazo que dio”, dijo Christian Weisner de la organización de católicos críticos Somos Iglesia. La reina Beatriz de Holanda, por ejemplo, anunció su dimisión en enero y fijó su fecha de retirada para el 30 de abril. Y ya se sabía el sucesor, agregó. Marco Politi, vaticanista del diario “Il Fatto Quotidiano”, considera que Benedicto XVI quiere salir de un “modo sencillo y silencioso”. Sin embargo, añade que eso no significa que el Vaticano no haga algún tipo de evento el día de su partida. Pero qué forma tendrá esa celebración aún está por verse. “Para el Vaticano, se trata de algo tan nuevo y sin precedentes que tiene que crear un nuevo procedimiento”, afirma Politi. “Un papa debe estar al frente de su pontificado hasta el final de su vida”, dijo Weisner, señalando que la presencia de Benedicto XVI podría cobrar mucha importancia, sobre todo porque ha sido tan influyente en el desarrollo de la política eclesiástica durante su tiempo en el Vaticano, que se inició mucho antes de convertirse en papa y porque dejó muchas escrituras con sus puntos de vista. (DPA)


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