Ellas también surgen del potrero

Los varones del barrio 1.200 Viviendas son ahora espectadores.

Redacción

Por Redacción

Miguel Gambera

CIPOLLETTI (AC).- Las chicas juegan al fútbol porque les gusta. Ninguna se pregunta si es un deporte de hombres o de mujeres. Esa discusión les da lo mismo y ayer lo demostraron durante los partidos iniciales del Primer Torneo de Fútbol 5 femenino, que se juega en los playones del barrio más populoso de Cipolletti. Son 14 equipos que durante más de un mes y medio buscarán obtener los primeros lugares de la tabla pero también divertirse y compartir la pasión por jugar. Ayer, los alrededores de las dos canchas donde se disputa el torneo estaban llenos de gente que se juntó para alentar a las chicas. Pasadas las 20, y después de dar inicio formal a la competencia que organiza el grupo de trabajo de las 1.200 Viviendas, la pelota tomó el lugar protagónico y los roles cambiaron. Esta vez fueron los hombres los que gritaban detrás del cerco perimetral y hacían los típicos comentarios: “Uy, mirá el gol que se perdió” o “dale, pegale”. Mónica tiene 32 años y juega al fútbol desde 1993. Junto a sus compañeras de equipo explicó que hacía mucho que no entrenaban y que fue la mamá de una de ellas quien las incentivó a reunirse para disputar el torneo. “Las mujeres no sólo vamos a verles las piernas a los chicos, también nos animamos a jugar a la pelota”, contó entre risas Laura (28 años) mientras su hija la miraba entusiasmada. “Ahora son los hijos quienes les vienen a sacar fotos a sus mamás”, dio en la tecla una señora que estaba cerca. Muchas de las jugadoras llegaron a las canchas acompañadas por sus hijos y sus maridos. La primera fecha, que se jugó ayer, tuvo como protagonistas a San Lorenzo-Mapu contra las Crazys y a Las Fiesteras contra Chacarita. Media hora después, jugaron el Parque del Chañar versus Comercio y El Rejunte ante Complejo Puente 83. Los casi 50 partidos que tendrá el torneo se disputarán los martes y jueves, a partir de las 20, en el corazón del barrio construido en los 90. “Yo juego al fútbol desde chiquita con mis primos. Armábamos partidos en la cuadra y siempre jugué con varones”, dijo Florencia, que con sus 12 años debe ser una de las más pequeñas del torneo. Soledad (17), Carina (15) y Belén (17), que además de compartir el mismo equipo son hermanas, la miraban y asentían. Ellas también aprendieron a jugar a la pelota con los chicos de su barrio y si alguno osaba decirles algo, obtenía una frase desdeñosa como respuesta.


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