Elogio a la no campaña



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El Frente para la Victoria busca dar una imagen de unidad, aunque algunos gestos generaron dudas.

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Para Saiz resultó cuesta arriba volver a la “mística militante” con deserciones y causas judiciales.

Llegar al Congreso sin hablar del Congreso. Dentro de esa lógica poco amigable con los electores avanzan los candidatos a diputados y senadores de Río Negro a nueve días de las urnas. Cada cual atiende su juego. No hay debates –directos o indirectos– sobre la agenda legislativa que buscará imponer o acompañar cada uno desde alguna de las cinco bancas que se renovarán este año. Y quienes intentan tibiamente plantear un cruce de ideas reciben como respuesta, en el mejor de los casos, descalificaciones de coyuntura. Los candidatos del Frente para la Victoria ataron su acción proselitista a la inercia de los gobiernos nacional y provincial. Una campaña legislativa basada en los logros y aciertos de la tarea ejecutiva. Más confusión para el ciudadano de a pie. Y tan escaso es el esfuerzo demandado para los ganadores de las PASO que los únicos contratiempos que surgieron en el proceso electoral emergieron de sus propias filas, con las críticas de María Emilia Soria a la gestión de Alberto Weretilneck, la posterior salida del secretario general Hugo Lastra y los disimulados tironeos finales entre el PJ y el Frente Grande para designar al reemplazante. El radicalismo intentó mostrar las primarias del 11 de agosto como la prueba de su reactivado ímpetu militante. Pero la imagen actual dista bastante del vigor electoral prometido. Miguel Saiz recorre la provincia casi en soledad, muy lejos del calor que irradiaba su figura de gobernador apenas dos años atrás. Si se aisló por decisión propia o por efecto de la inexistente autocrítica que muchos radicales todavía le reclaman es un debate secundario. La desmovilización es notoria y hace mella en los intereses del exmandatario por llegar al Senado. Y en el débito de avales la UCR también computa las causas judiciales generadas durante su gestión provincial, que a juicio de Saiz no tuvieron una reactivación azarosa en manos del flamante juez penal de Viedma Favio Igoldi. El Frente Progresista instaló a sus candidatos con una estrategia válida pero que demandará desarrollo si acceden a alguno de los tres lugares en el Senado o los dos en Diputados. La alianza entre la CC-ARI, el socialismo, el PCR y otras fuerzas aparece como clara opción no kirchnerista y cuestiona decisiones del gobierno nacional y provincial, pero desde un escenario macro. Defensa del medioambiente y de los productores primarios, límites a los intentos de avasallar a la Justicia... el “qué” no ofrece dudas. ¿Y el “cómo”? No hubo hasta aquí una línea que conduzca desde cada problema hacia una propuesta de solución concreta, plasmada en un anteproyecto legislativo, que en definitiva sería lo que debería decidir el voto de cada rionegrino el domingo 27. El crecimiento del Partido Obrero en las PASO representa la incógnita final. Con un presupuesto acotado pero con esfuerzo militante, las candidatas Norma Dardik y Amalia Quintillán consiguieron 20.000 votos en agosto. Los 22 puntos de su plataforma electoral plantean intereses diversos que van desde el salario mínimo igual a la canasta básica hasta el apoyo a la revolución árabe, pasando por el derecho a la vivienda digna y a la salud y educación públicas. Frente para la Victoria, UCR, Frente Progresista y Partido Obrero. Cuatro idiomas totalmente diferentes ante más de 470.000 rionegrinos. El debate, los proyectos específicos y la jerarquización del rol legislativo una vez más son cuentas pendientes.

HUGO ALONSO halonso@rionegro.com.ar

Río Negro


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