Jardín: 5 Tips fáciles y rápidos para cuidar las plantas del frío y las heladas

Llegó el frío, pero con él también empiezan a aumentar los riesgos para nuestras plantas, que se tornan más sensibles. ¿Cómo podemos proteger al jardín de las heladas? Repasamos algunos consejos.





El jardín es uno de los espacios más lindos de nuestras casas, y lógicamente todos queremos conservarlo impecable a lo largo de todo el año. Sin embargo, la temporada invernal nos genera ciertas complicaciones, sobre todo con plantas que quizás no resisten las bajas temperaturas.


Más allá de la importancia de tratar de investigar siempre qué plantas traemos y cuál es su adaptación a nuestra región y a nuestros climas, a veces también podemos utilizar alguna maniobra para torcer el destino a nuestro favor y tener las plantas que queremos, de la forma que las queremos.

Por eso, es importante repasar algunos de los métodos más populares y efectivos para cuidar nuestros espacios verdes.


Tela antiheladas



Esta es quizás una de las formas más conocidas para combatir el frío. ¿De qué se trata? De una especie de malla térmica que sirve para que las plantas queden protegidas ante situaciones extremas. En este caso, aminora considerablemente el impacto que puedan tener las heladas, la escarcha, la nieve, el frío o hasta en cierta forma la lluvia.

Las telas antiheladas son uno de los clásicos, por efectividad y también por una cuestión de precios más accesibles. (Foto: Juan Thomes)


¿Cómo se aplica? Se coloca esta tela durante la noche, antes que comiencen las heladas, por encima de las plantas. Se la deja durante toda la noche y a la mañana, cuando el sol aparece, se las retira para que las plantas hagan su proceso habitual y puedan tener respiración.


Invernaderos



Hay opciones accesibles para quienes no tengan la posibilidad de construir un invernadero grande. En este caso, se pueden conseguir algunas alternativas más pequeñas, que nos ayuden a resguardar las plantas y protegerlas del clima extremo.

Los invernaderos vienen de varios tamaños. Si queremos una opción económica podemos buscar “de balcón” (parten desde los $15.000), y de allí van aumentando. (Foto: Juan Thomes)


Pero no solo eso: otra gran ventaja de los invernaderos es que nos permiten cultivar especies fuera de temporada, y generar mayor variedad en nuestro jardín. Los hay en “tamaño balcón” (70×45 cm.) desde $15.000, tamaño pequeño para el patio (4×3 metros) en $40.000 y muchas más opciones.


“Acolchados”



Si bien tiene una intención similar a la de la tela, de abrigar la planta, utiliza una metodología distinta. En este caso, se protege la tierra con la idea de mantener el suelo húmedo, proteger las raíces y evitar que crezcan malas hierbas. ¿Cómo se prepara? Puede ser con material orgánico (hojas, por ejemplo) o inorgánico (plástico).

El “acolchado” con humus orgánico puede ser de utilidad.


Se armar en un rincón del jardín con lo que queda de la poda, y luego se deja descomponer hasta formar un humus. Una vez que se tiene este producto, se coloca una capa de entre 3 y 7 centímetros alrededor de la planta, priorizando cubrir el área de las raíces. Este procedimiento puede realizarse desde mediados de otoño, y puede repetirse con la llegada de la primavera.


Riego y drenaje



Es fundamental mantener la salud de las plantas, para que una helada no sea la sentencia de muerte. En este caso, hay que pensar en disminuir la intensidad y frecuencia del riego, y a eso sumarle la garantía de un drenaje correcto. La ubicación también es clave, puesto que mientras más juntas estén, más fácil será optimizar el riego y hasta aprovechar la tela antiheladas.


Algunas macetas te pueden salvar



Hay casos de plantas que, incluso con todos los cuidados, pueden no soportar las heladas. Aquí, un tip para prevenir más que para curar: plantar estas especies más débiles en macetas, de forma que en invierno podamos trasladarlas al interior.

Plantar en macetas es clave, para poder trasladaras hacia casa.


A medida que las temperaturas vayan bajando, podemos comenzar a entrarlas durante la noche. Los invernaderos “de balcón” son una alternativa accesible y cómoda para ubicar al menos un par de macetas.


Siempre comprobar las especies



Es fundamental informarse a la hora de buscar nuevas especies para nuestro jardín. Preguntar si es apta para la zona, qué temperaturas resiste, cuáles son sus procesos… Es mejor prevenir que curar, y quizás con un par de preguntas podemos ahorrarnos un dolor de cabeza.


Atención con el abono



Otro tip preventivo: al llegar el final del verano, hay que dejar de abonar las plantas. Esto evitará el crecimiento nuevo, y en contrapartida, permitirá un endurecimiento de los crecimientos más antiguos, garantizando así mayor resistencia ante las temperaturas extremas.


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