En Cuatro Galpones ya casi no van chicos a clase

Más de la mitad dejaron de asistir a la Escuela 35 por falta de transporte. La situación se repite en todas las escuelas rurales de la zona. Los padres organizan una protesta en la delegación local del CPE.

ROCA (AR).- La falta de pago a los encargados del transporte escolar ya provoca que más de la mitad de los chicos de la Escuela 35 de Cuatro Galpones no puedan ir a clases. Actualmente, la deserción en las aulas llega al 60 por ciento del alumnado que asiste al establecimiento rural roquense.

La situación se repite en el resto de las escuelas rurales, donde los pocos que van lo hacen a partir de los esfuerzos sobrehumanos de sus padres, que en algunas oportunidades cargan con tres chicos en una bicicleta. Tampoco faltan los que se acomodan como pueden en un tractor y emprenden el camino hacia la escuela, soportando las frías mañanas que azotan la región en esta época.

En una asamblea realizada el lunes en el edificio de Cuatro Galpones, los padres decidieron reclamar por respuestas concretas en las puertas de la Delegación del Consejo Provincial de Educación, aunque hoy al mediodía determinarán la fecha para llevar adelante la medida.

«Los responsables de la delegación no nos ofrecieron ninguna solución, sólo se mantienen en silencio», señaló la directora del establecimiento, Carolina Hapon.

El origen del conflicto es la deuda que mantiene el CPE con la persona contratada para realizar el recorrido diario, Miguel Canzonieri, quien reemplazó a la empresa «La Balsa» que prestó el servicio hasta diciembre del «99.

La semana pasada, la ministra de Educación de la provincia, Ana Mázzaro, anunció que en el transcurso de los días se pagaría los montos correspondientes al año pasado y del actual ciclo lectivo hasta marzo a las empresas prestadoras. Sin embargo, hasta el momento, el servicio no se reestableció en Cuatro Galpones.

Desde la delegación roquense del CPE, la titular, María Pardo, informó que «ya está el dinero para pagar lo adeudado, sólo falta que lo destraben en Viedma». Por esta razón, el responsable de mantenimiento del CPE, Rodolfo Aguirre, se encontraba ayer en la capital rionegrina para interiorizarse acerca de las causas por las que el dinero no se había girado para proceder a la cancelación de las deudas.

La situación en la escuela de Cuatro Galpones no es reciente: a fines de abril los padres habían decidido no enviar a sus hijos a clases hasta que no se les diera una respuesta definitiva al tema de los colectivos que debían trasladarlos.

«Queremos soluciones porque lo que hizo el CPE hasta ahora es poner un parche a nuestros reclamos», manifestaron los padres en esa oportunidad.

Después de tomar esta medida, el servicio retornó en mayo, cuando volvieron a circular las dos unidades subcontratadas por Canzonieri.

«A pesar de las promesas, en junio se cortó otra vez el servicio», indicó la directora del establecimiento y agregó que «los padres y los directivos estamos cansados de las irregularidades».

Los 250 chicos que concurren al establecimiento habitan una amplia zona y, en estos días, se ven obligados a asistir a clases caminando o en bicicleta. «En la mañana, la inasistencia alcanza un 30 por ciento porque los chicos pueden venir solos pero durante la tarde es mucho más difícil que vengan si algún padre no los acompaña», señaló la responsable de la institución.

La situación se repite en toda la provincia, donde a pesar de los anuncios oficiales, los chicos todavía esperan la reanudación del servicio. Mientras tanto, la mayoría de las sillas en las escuelas rurales están vacías y los chicos que deben ocuparlas se tienen que quedar en sus hogares, esperando por una respuesta que les permita acceder a la educación.

Quieren, pero no pueden

«Vivo a siete kilómetros y no hago tiempo para venir del trabajo y llevarlos a la escuela y como no tengo alternativas, directamente mis hijos no van a clase», dijo Marcela a este diario.

En medio de lágrimas se lamentó que por un problema de transporte los chicos se queden sin escuela. «No pueden ir solos, son muy chicos y tengo miedo. Pero juro que quieren ir, quieren aprender y yo ni siquiera tengo una bici para llevarlos, eso es muy doloroso».

Marcela se quejó porque sus reclamos no tienen eco. «Varias veces hicimos el mismo planteo y el colectivo no pasa. Aquí el problema es mucho más grave porque todos los chicos viven lejos, es oscuro, llueve, en fin, todas son complicaciones».


ROCA (AR).- La falta de pago a los encargados del transporte escolar ya provoca que más de la mitad de los chicos de la Escuela 35 de Cuatro Galpones no puedan ir a clases. Actualmente, la deserción en las aulas llega al 60 por ciento del alumnado que asiste al establecimiento rural roquense.

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