En medio de un vacío legal, en el país se 'pinchan' 48 mil teléfonos por día

El espionaje cuenta entre sus ejecutores a ex agentes de la SIDE.

NICOLAS WIÑAZKI

BUENOS AIRES (ABA).- En la Argentina se «pinchan» de manera ilegal alrededor de 48 mil líneas telefónicas por día, según alertan expertos del Proyecto de Seguridad Teleinformática de la Universidad de Buenos Aires.

El espionaje, realizado en su mayoría por consultoras privadas que cuentan entre sus empleados con ex agentes de la SIDE, alcanza a varios organismos públicos: la Legislatura porteña, el ministerio de Economía, el Consejo de la Magistratura porteña, entre otros, pidieron a la UBA que proteja sus teléfonos luego de que los especialistas demostrasen que estaban intervenidos.

De la misma manera que s «espían» los teléfonos de personajes de la política, a empresarios y periodistas, también se les realiza espionaje sobre miles de computadoras y e-mails.

Pero el delito informático no tiene penas específicas en la Argentina, lo que provoca que muchas de las investigaciones judiciales sobre el tema queden en la nada y hagan más fácil el trabajo de los hackers.

Hace siete días, los periodistas Luis Majul, Andrés Klipphan y Ernesto Tenembaum, entre otros, descubrieron que sus correos electrónicos habían sido violados por hackers.

Desde esas casillas se habían enviado mails masivos con links a varias webs donde, a su vez, se revelaba la supuesta correspondencia privada de Raúl Zaffaroni, del ex senador José Pampuro, el ex Jefe Porteño Aníbal Ibarra, el ex fiscal Pablo Lanusse, el secretario privado del Presidente, Fabián Gutiérrez, el juez federal Daniel Rafecas y del intendente del distrito bonaerense de Quilmes, Sergio Villordo. (ver detalles en infograma).

Además, en esas webs «subidas» a Internet desde servidores que prestan servicios gratuitos (lo que dificultará encontrar al autor del espionaje), se revelaron los passwords de los mails de una decena de periodistas como Marcelo Bonelli, Débora Pérez Volpin y de importantes directivos de medios, como Héctor Magnetto (Clarín) y Bartolomé Mitre (La Nación).

De inmediato el Gobierno, través de Alberto Fernández, jefe de Gabinete, desligó a la SIDE del caso: «Francamente no creo que se meta en esto», dijo, y admitió que su mail también había sido vulnerado por hackers.

 

El primer caso

 

El escándalo de espionaje había comenzado hace 20 días, cuando el juez Rafecas admitió que se había ventilado su correspondencia con Daniel Santoro, periodista de Clarín, quien investigaba un caso de narcotráfico.

El juez federal Guillermo Montenegro abrió una causa sobre el tema, al que se sumó una denuncia que realizó el senador Pampuro cuando descubrió que su mail había sido hackeado.

Hace pocas semanas, también, las autoridades de la Legislatura porteña, gracias al trabajo del Proyecto de Seguridad Teleinformática de la UBA, probaron que se espiaba a los legisladores Miguel Talento, Gabriela Michetti, Enrique Devoto y Norberto Laporta desde micrófonos lásers ubicados fuera del organismo, y que además varios teléfonos de la legislatura estaban intervenidos. Y el mes pasado había sido Agustín Rossi, el jefe de bloque del PJ en Diputados, quien denunció que su mail había sido violado.

Según explica Ariel Garbarz (ver aparte), del Proyecto de Seguridad Teleinformática de la UBA, el espionaje a teléfonos y mails se realiza desde unos complejas máquinas llamadas Data Voice Call Recording and Acquisition Units (DVCRAU), capaces de grabar miles de conversaciones y además «chupar» mails a través de la red de fibra óptica de las telefónicas.

Según Garbarz, la SIDE cuenta con varios de estos aparatos, que son utilizados por la sección «Observaciones Judiciales» (Ojota en la jerga de los agentes). Pero supuestamente estos DVCRAU deben «pinchar» teléfonos sólo con una orden judicial. En la UBA sospechan que no siempre las intervenciones telefónicas se hacen de manera legal. Y hasta los propios miembros del Gabinete, jueces federales y de la Corte, suelen admitir off the record que todas sus conversaciones están siendo escuchadas por la SIDE.

Los expertos de la UBA crearon un software -mejorado luego por el Massachussets Institute of Technology- llamado Digital Bug Analizar que permite descubrir si las líneas telefónicas están siendo escuchadas.

Según Garbarz, el DBA detectó al menos cuatro DVCRAU funcionando de manera ilegal en la Argentina. Cada uno de ellos tiene la capacidad para pinchar 48 mil comunicaciones de teléfono, fax y mail. Los expertos de la UBA saben que esos DVCRAU son ilegales absolutamente porque conocen los números de serie de los utilizados por la SIDE y no coinciden.

Los DVCRAU cuestan alrededor de 100 mil dólares. ¿Quién espía a través de esta compleja tecnología? En el Gobierno dicen que el espionaje a políticos, jueces, empresarios y periodistas fue realizado por empresarios opositores al oficialismo que contratan a agencias privadas de inteligencia, montadas en su mayoría por ex agentes de la SIDE y hasta de la CIA.

Otros acusan a ex agentes de inteligencia que actuaron por su cuenta y que con esta operación intentarían generar un clima de zozobra política, además de de

mostrar su poder para luego extorsionar a sus víctimas.

Desde el Gobierno explican que en pocos días más se podría descubrir al grupo de hackers publicando en Internet, al alcance de cualquiera, el correo privado y los passwords de personajes poderosos. Pero los expertos de la UBA dicen que encontrar a estos piratas informáticos resultará difícil, ya que este trabajo sucio parece haber sido realizado por profesionales que no suelen dejar huellas. El vacío legal que existe sobre los delitos de este tipo también desalienta que el caso encuentre algún culpable.

En la Argentina, cualquiera que cuente con el dinero sufi

ciente –algunos miles de pesos- puede mandar a pinchar sus teléfonos rápidamente y sin temor a ser descubierto, e incluso puede estar espiándolo y robándole los mails e información de su computadora en este preciso momento.

El presidente tiene a un guardián para controlar sus líneas

Un ingeniero en Seguridad Teleinformática lleva tranquilidad a «K»

BUENOS AIRES (ABA).- En mayo del 2003, Néstor Kirchner se comunicó con Ariel Garbarz, del Proyecto de Seguridad Teleinformática de la UBA, a través de Miguel Bonasso, amigo de ambos.

Kirchner todavía no había asumido la Presidencia y quería saber si Garbarz podía investigar los teléfonos del kirchnerismo –incluidos lo de la familia K-, para ver si estaban «pinchados».

El 5 de mayo de ese año, Francisco «Paco» Larcher, quien asumiría después como subjefe de la SIDE, llevó a Garbarz una lista de líneas telefónicas para que sean investigadas. El experto de la UBA descubrió que muchos de los teléfonos de los Kirchner estaban intervenidos. Desde aquel momento, Garbarz contó con el apoyo oficial y se encarga de cuidar los teléfonos de la Presidencia y los ministerios, entre otros organismos públicos.

-¿Cuántas líneas telefónicas están «pinchadas» en la Argentina?

– Detectadas, por los menos 48 mil. Nosotros, desde el Proyecto de Seguridad Teleinformática de la UBA, hicimos la denuncia ante la Justicia. Hay una causa en el juzgado de Claudio Bonadío. Demostramos que, por ejemplo, en el Consejo de la Magistratura porteño había líneas «pinchadas». El peritaje nos mostró que esos teléfonos estaban intervenidos por un aparato llamado Data Voice Call Recording Adcquisiton (DVCAU), con «vínculo satelital», es decir, que se espiaban vía satélite. En la Justicia nos dijeron que no existe una figura penal para el espionaje vía satélite.

– ¿Cuántos organismos públicos están siendo «espiados»?

– En el último tiempo, nosotros comprobamos que el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, la Procuración General de la Nación, el Tribunal Superior de Justicia de Buenos Aires, el ministerio de Economía y el Consejo de la Magistratura tenían sus teléfonos pinchados. Son cinc organismos que fueron chequeados por el Proyecto Nacional de Seguridad Teleinformática. Por esta causa existen dictámenes ante la Justicia.

– ¿Quiénes pinchaban esos teléfonos?

– No lo sé. Pero sí que se pinchaban con DVCRAU de distintas marcas. Y en algunos casos vía satélite. Cuando aparece que el espionaje se realiza vía satélite, seguro que los espías están utilizando un servicio tercerizado con gente del extranjero.

– ¿Cuánto cuesta pinchar una línea?

– Los datos que tengo es que por 500 dólares uno puede acceder a una escucha telefónica de hasta 320 horas. Es lo que almacenan las cintas digitales utilizadas para estos casos.

– ¿Quién cree que es el culpable del espionaje a políticos, empresarios y periodistas que se conoció esta semana?

– No lo sé. Pero creo que fue realizado por una agencia privada, que tiene fuertes contactos o que está integrada por ex agentes de la SIDE que fueron despedidos durante la gestión De la Rúa.


NICOLAS WIÑAZKI

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