En Neuquén hay focos de captación de menores para prostituirlos

Así lo demuestra un relevamiento de Unicef. Nadie pudo aportar pruebas de la presencia de una red de prostitución, pero todos sospechan que existe. Los chicos tienen su primera relación entre los 9 y 14 años, la mayoría de las veces forzada. Algunos trabajan por su cuenta y otros para un "fiolo", en boliches o con teléfono. Modalidades, el rol de la Policía y el caso de Rincón.

NEUQUEN (AN)- «¿Te acordás cuándo fue la primera vez que lo hiciste por dinero?». «Sí, salimos con mi amiga… y de ahí se dio y cobré… tendría 14, casi 15 años».

Andrea, una neuquina que tiene ahora 16 años, es prostituta. Su testimonio está incluido en el informe de Unicef sobre explotación sexual de los chicos en Argentina, conocido el jueves. La investigación fue realizada por 40 personas que realizaron 326 entrevistas en varios puntos del país. No incluye estadísticas, imposibles de realizar por lo clandestino y delictivo de la actividad. Parte del relevamiento se hizo en esta provincia, donde se detectaron casos estremecedores. No menos preocupante es la inacción oficial, que llega al extremo de carecer de políticas públicas de prevención o asistencia. «La explotación de niñas es un fenómeno muy extendido en Neuquén, del cual son responsables tanto la clase política como su sistema judicial», dijo la coordinadora de la investigación, Alejandra Oberti.

El relevamiento en Neuquén estuvo a cargo de un grupo encabezado por Malena López Dorigoni, quien entrevistó a prostitutas, asistentes sociales, funcionarios judiciales y policías. Tropezó con muchas dificultades para acceder en forma directa a los protagonistas, en algunos casos debió recurrir a intermediarios para obtener la información y en otros le quedó la sensación de que le ocultaban parte de la verdad al responder a sus preguntas.

De su trabajo surgen opiniones divergentes sobre la existencia de una sistematizada explotación sexual de menores. «La presunción es que existiría algún tipo de red más o menos organizada, aunque ningún entrevistado pudo aportar pruebas. Ni siquiera los vinculados con el Poder Judicial», dice el informe final, al que accedió «Río Negro».

De todos modos, detectó «focos de captación» de menores que luego son explotados sexualmente.

-¿Qué sabés de chicos o chicas que trabajan sexualmente para vivir?

-Conozco varios, pero más que nada trabajan para bancarse ellos…

El que responde es David, un lavacoches para quien la calle es el escenario de su vida.

-¿Pensás que hay una red organizada de cafiolos, chicas explotadas y eso?

-Sí, sí hay. Pero no se ve tanto… Hay de todo, tengo amigos que vienen de Zapala, Cutral Co, Centenario, Rincón…

-¿Los traen o vienen solos?

-Vienen, vienen. Lo que pasa es que casi todos se conocen, de la calle, de recitales, de joda, de boliches…

Operadores de hogares de menores, asistentes sociales y miembros de la justicia opinaron, por su parte, que la red existe «así como hay redes de distribución de drogas». Pero ninguno aportó una prueba, y los propios protagonistas lo niegan. Según la investigación, muchos menores neuquinos trabajan por su cuenta, se cuidan entre ellos y no tienen protección de un «fiolo». Su primera relación sexual fue entre los 9 y los 14 años, la mayoría de las veces no consentida, y el violador era alguien conocido.

La mayoría se prostituye ocasionalmente, cuando necesita obtener dinero para comprarse ropa o pagar el alquiler. En la red organizada, en cambio, están atrapadas mayores de edad y muchas extranjeras.

-¿Repartís la planta que ganás?

-No, no… la gasto yo solito.

-¿Necesitás alguien que te vigile?

-No, qué me van a vigilar… Solito nomás.

Javier, de 17 años, fue uno de los chicos entrevistados por López Dorigoni. Trabaja por su cuenta desde los 15, en plazas y bulevares, y entre sus clientes hay hombres mayores y de vez en cuando alguna mujer. Cobra según el aspecto del que «contrata» sus «servicios» y de acuerdo con sus necesidades: a veces el precio de un par de zapatillas, un pantalón, o para cubrir el gasto de alquiler.

Cuando le preguntan por qué se dedica a esa actividad, Javier responde que «me querían mandar a trabajar y yo no quería».

Su caso es atípico. La mayoría de las menores entrevistadas relató una historia triste que comenzó con abusos en el hogar, siguió con abandono de alguno de sus padres, peregrinaje por instituciones oficiales y, finalmente, «la calle y la droga».

Acaso sin tomar real conciencia, el lavacoches David es testigo casi a diario del nacimiento del problema:

-Por ejemplo de chiquitas de 9, 10 años, ¿tenés conocimiento?

-No, que trabajen así no tengo ni idea…

-Pero en el barrio, por ejemplo, ¿se ve?

-Sí, pero diría que es más un abuso.

-¿Y quién abusa de ellas?

-Hay casos en el barrio donde una madre tiene un montón de hijos, y los mismos hermanos mayores van a la casa con amigos y ahí…

-…le dan las hermanitas a los amigos…

-Claro, es un quilombo eso… Hay que estar en eso.

-¿Y les dan plata?

-Por eso, por la plata. Pero no tanto, son dos o tres casos que conozco.

-¿Y son nenitas chiquitas?

-Sí, entre 10, 9, 8 años.

De los clientes nadie habla

NEUQUEN (AN)- «Hay de todo». De esta manera genérica y evasiva contestan quienes ejercen la prostitución cuando les preguntan por sus clientes.

Así, engloban a ricos y pobres, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, sin dar en definitiva ninguna precisión.

«Son los menos visibles. Son ellos los que prostituyen, y no meros receptores pasivos», dice Alejandra Oberti, coordinadora nacional de la encuesta. «Cuando algún episodio se hace público, se lo presenta como un caso de perversión o paidofilia, y no como una violación de los derechos elementales del niño. De este modo se quita responsabilidad a la práctica sexual con menores».

Tampoco resultó fácil que las entrevistadas precisaran el contexto social y económico del cual provienen o en el que viven.

Según los datos obtenidos por el relevamiento en Neuquén, «viven en barrios caracterizados como excluidos del sistema de contención social del Estado», en hogares con necesidades básicas insatisfechas.

Atrapadas en la red para trabajar en Rincón de los Sauces

NEUQUEN (AN).- Algunos de los casos más graves de explotación sexual se detectaron en Rincón de los Sauces. Muchas jóvenes son llevadas engañadas, y una vez dentro de la red de prostitución no pueden escapar porque las mantienen encerradas y hasta les retienen el documento de identidad.

Al amparo de la actividad petrolera, que demanda turnos de trabajo continuos para hombres solos que se instalan sin sus familias, han florecido locales nocturnos que se disfrazan tras distintas denominaciones para ocultar su verdadera actividad: la oferta sexual de mujeres.

La investigación de Unicef descubrió que las mujeres son contratadas en otras provincias (Mendoza, Córdoba); algunas saben que van a ejercer la prostitución y otras creen que trabajarán como mozas en una confitería común.

«Soy de Córdoba y estaba en un negocio de venta de choripán cuando llegó un matrimonio, y preguntaron dónde podían encontrar chicas para trabajar en una sandwichería de Neuquén», relató Lucía a la justicia durante una investigación penal.»Ellos hablaron con mi tío, que a su vez me preguntó si me animaba a ir. Dije que sí, siempre que pagaran bien. Así fue que vine a Rincón, y cuando quise volver a Córdoba no me dejaron, y me obligaron a hacer cosas que yo no quería. Nunca había hecho esto de mantener relaciones íntimas con distintos hombres, acá tuve que hacerlo porque me obligaban, me tenían encerrada, y si no lo hacía me pegaban».

La historia de Lucía se repite en otras chicas. La investigación de Unicef indica que a las mujeres de Rincón «se las recluye en el mismo lugar de trabajo, no teniendo comunicación con nadie de la familia ni con nadie fuera del entorno laboral».

Las salidas obligatorias, por ejemplo a revisación médica, «son supervisadas por una de las personas que las explotan», y «las niñas o adolescentes son obligadas a esconderse ante cualquier autoridad que se presente a controlar el lugar de trabajo».


NEUQUEN (AN)- "¿Te acordás cuándo fue la primera vez que lo hiciste por dinero?". "Sí, salimos con mi amiga... y de ahí se dio y cobré... tendría 14, casi 15 años".

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