En un asalto, un kiosquero de Neuquén le quitó el arma de las manos a un ladrón

El hecho ocurrió el sábado en el barrio Huiliches de Neuquén, el comerciante estaba con su esposa y su hija,  advirtió la maniobra y actuó antes que el delincuente pueda apuntarlos.

«Sinceramente no lo pensás, fueron dos segundo, no entendés nada, tenés la mente en blanco», así describió un kiosquero del oeste neuquino el momento extremo que atravesó el sábado, cuando se agarró a trompadas con un ladrón que ingresó a su negocio. Cuando vio que estaba por extraer un arma de fuego se abalanzó sobre él y se la pudo quitar de las manos, pero el delincuente terminó huyendo con ayuda de un cómplice que lo esperaba afuera en moto.

El hecho ocurrió alrededor de las 20:30 en un servicompras que se ubica sobre la esquina de Varvarco y San Martín, en el barrio Huiliches de Neuquén. Juan el comerciante que protagonizó el episodio, relató que se encontraba con su esposa y su hija de 11 años en el local cuando vio que el sujeto ingresó a cara descubierta e inmediatamente se cubrió el rostro con un pañuelo.

Cuando el ladrón les gritó que se tiren al suelo y se llevó la mano a la cintura, el kiosquero no le dio tiempo a nada, saltó sobre él y lo llevó para la vereda del local. Allí, mientras el hombre se defendía del delincuente y lo tomaba por la campera, este le dio un culatazo en la cabeza. Luego en el medio de la calle, el comerciante logró golpear la mano del ladrón contra el piso y allí logró quitarle el arma, que describió como un revólver. Inmediatamente el agresor hizo un rápido movimiento para sacarse la campera y gritó pidiendo ayuda, al instante apareció un segundo hombre en una motocicleta, quien lo ayudó a escapar de la escena.

Tras la huida y el violento episodio, el kiosquero corroboró que el arma estaba descargada y aclaró que nadie resultó con heridas de gravedad, solo él recibió un corte en la cabeza producto del culatazo.


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"Sinceramente no lo pensás, fueron dos segundo, no entendés nada, tenés la mente en blanco", así describió un kiosquero del oeste neuquino el momento extremo que atravesó el sábado, cuando se agarró a trompadas con un ladrón que ingresó a su negocio. Cuando vio que estaba por extraer un arma de fuego se abalanzó sobre él y se la pudo quitar de las manos, pero el delincuente terminó huyendo con ayuda de un cómplice que lo esperaba afuera en moto.

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