Encuesta con curiosos podios
César B. López Meyer

Según se ha publicado, D’Alessio IROL-Berensztein realizaron en junio un sondeo nacional en el que midieron a una veintena de destacados políticos candidatos en las elecciones del 2019, elaborando un cuadro comparativo de imagen positiva y negativa y de la diferencia entre ambas.
En la encuesta, que se califica de “incómoda”, también midieron a Facundo Manes y Hugo Moyano, a quienes mencionan porque están en los extremos de los resultados. Así que cabe acomodarlos en los podios de los tres más destacados en cada columna.
En el podio del diferencial subieron: primero Manes con +19, seguido por Vidal con +1 y Perotti, -3.
El podio de imagen positiva lo encabezó Vidal con 48, secundada por Manes con 46 y Larreta, 42.
Piadosamente la publicación no los ordena por imagen negativa, aunque obviamente los consigna para mostrar el diferencial. Al tope de ese podio negativo va Moyano con 77, lo sigue Massa con 71 y comparten el tercer lugar CFK y Urtubey con 59.
En este “cuadro invertido” cabría señalar que la mala imagen tiende a “compensarse” con los puntos de la buena, y así en el diferencial quedarían Moyano con -65, Massa con -55 y Urtubey -32.
También se podría realizar la apreciación desde el extremo más positivo de las imágenes negativas menos malas, y así subirían Manes 27, Perotti 29, Lemmens 39.
Los podios se modifican si se excluyen a Manes y Moyano, en cuyo caso se subirían otros personajes, por ejemplo Schiaretti, entre los primeros del diferencial de menor imagen negativa, y Donda, entre los del diferencial de mayor imagen negativa.
Curiosamente, salvo CFK, Massa y Urtubey que suben al podio de imagen negativa, en estos podios no figuran los que pretenden o pretendieron integrar algunos de los binomios de fórmula presidencial.
Veleidades de la opinión pública tal vez que hoy entroniza y mañana entierra. Será porque, como decía Jacinto Benavente, en “los intereses creados” el crédito es fama, la fama es ilusión y ésta, pompa de jabón.
Apreciaciones
Leí un cuento que, aunque se le puede endilgar sesgo machista, expone con simpleza cuán relativas pueden ser las distintas apreciaciones que se tienen de la realidad. Lo sintetizo con más inquietud que gracejo:
Hablan dos amigas. La amiga 1 dice: “Anoche con mi marido fue un fiasco. Lo esperé con la cena servida, comió en 2 minutos, fuimos a la cama, solo duró 2 minutos y se durmió”. La amiga 2 dice: “Yo la pasé de película, mi marido estuvo muy romántico, me llevó a cenar afuera, encendió velas al volver a casa, tuvimos 1 hora de previa en el living, 1 hora de acción en la cama y luego nos quedamos hablando 1 hora más”.
En la oficina conversan los maridos. El amigo 1 dice: “Anoche me fue muy bien, llegué a casa cansado, pero la cena estaba lista, comí enseguida, me acosté al toque con mi mujer, hicimos un rapidito y me dormí como un tronco”. El amigo 2 dice: “Para mí fue un plomo. Cuando llegué no había luz, tuve llevar a mi mujer a cenar. No me quedó un peso para el taxi, y volvimos caminando. Tuve que encender velas, ella se puso romántica, la pastilla celeste tardó 1 hora en hacer efecto, después me desvelé y tuve que escucharla hablar 1 hora más”.
Moraleja: obviamente las apreciaciones dependen del interés del observador y del color de la lente con que se mire.
Será que como dijo el poeta, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.
Mientras tanto, otras encuestas nos señalan que los encuestados son capaces de enumerar muchos jugadores de fútbol pero casi ningún ministro actual, que muchos no saben cuánto es el 10% de 100, que demasiados piensan que poniendo semáforos en las cabeceras de las pistas de Ezeiza se evitarían accidentes aéreos… y así estamos.
Curiosos podios, curiosas encuestas. Curiosa vigencia de otro poeta que describió el siglo XX cambalache. Bien enfatizó con solvencia Kovadloff en un reciente programa televisivo la necesidad de mejorar la educación… una conclusión básica para lograr adecuadas decisiones del pueblo soberano.