Disparada del dólar y elecciones: qué pasa con las grandes obras de Vaca Muerta

Si bien ante cada año electoral es usual una pausa en los desarrollos, la crisis macroeconómica es lo que más complica las inversiones. Desde las empresas se alertó por la brecha entre el dólar blue y el oficial.

Los años de elecciones nacionales suelen ser malos para la definición de nuevos proyectos en la industria del petróleo y el gas, y a ese escenario debe sumarse en esta oportunidad la crisis macroeconómica que complica en mayor medida el desarrollo de las grandes obras de infraestructura en marcha.

Afortunadamente, en el primer caso las obras clave para el crecimiento de Vaca Muerta fueron resueltas antes de este año y es por eso que en su mayoría están en marcha. Después de todo, se trata de una industria de largo plazo, en la que obras estructurales como gasoductos y oleoductos se planifican por muchos años.

Pero no tienen la misma suerte otras obras que estaban en la línea de largada, como es el caso del Tramo 2 del Gasoducto Néstor Kirchner, que deberá unir Salliqueló con San Jerónimo, en Santa Fe, y que a la fecha no solo no se ha licitado sino que no se definió siquiera cómo será su financiamiento.

Ese último punto es también un dolor de cabeza para las obras que están en marcha, dado que por el efecto de la inflación los costos suben sin pausa. Pero además, la disparada del dólar blue genera una seria distorsión, dado que los dólares que posee la industria se contabilizan al tipo oficial que es de 366 pesos, no al cambio paralelo que roza los 1.000.

En algunos casos, hay parte de estas obras que han logrado “salvarse” de la disparada de esta brecha, ya que se trata de insumos que se habían importado con anterioridad. Pero no hay ninguna certeza de cómo se resolverán las importaciones restantes, y, en especial, de cuánto esta dispersión de cotizaciones puede terminar inflando los costos que se abonan en pesos y dilatando las obras.

Lo cierto es que, detrás de estas grandes obras, hay otro punto que es necesario y es un aumento de la producción de Vaca Muerta para poder llenar los nuevos caños. En el caso del gas natural, el fluido está para lo que tiene que ver con el Gasoducto Néstor Kirchner, pero no para adicionar al Gasoducto Norte, en donde las empresas esperan otra ronda del Plan Gas.Ar.

Mientras que en el caso del petróleo, el ritmo de crecimiento de la producción que forzó a acelerar la ampliación ya no es tal, y de hecho en los últimos meses se ve una suerte de amesetamiento en Vaca Muerta que ya de momento no presionan la ampliación de las redes.


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