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El futuro de las represas de los ríos Neuquén y Limay depende ahora del resultado electoral

Los contratos de concesión de las centrales hidroeléctricas ya comenzaron a vencer. El gobierno nacional los prorrogó con la promesa de sentarse con las provincias a analizar el futuro, pero hasta ahora ni se ha avanzado. La campaña frena todo.

El futuro de las concesiones de las hidroeléctricas construidas por el gobierno nacional sobre los ríos Limay y Neuquén se mantiene en una especie de realidad suspendida, con los contratos que ya vencieron prorrogados en su vigencia por cuatro meses (hasta la asunción del próximo presidente) y con otros que caducan a fin de año. Nada se ha avanzado y los interlocutores provinciales coinciden en que tampoco se avanzará hasta después de las elecciones, que son en octubre pero tendrán segunda vuelta (si hay) en noviembre.

Pero la secretaría de Energía de la Nación sí avanzó en una especie de inventario de cada unidad de negocios, que son cinco.

Lo que nunca funcionó es la comisión que deberían integrar las provincias de Neuquén y Río Negro junto al gobierno nacional para definir el futuro de la operación de las nueve presas y sus embalses.

Desde la reforma constitucional de 1994 los recursos naturales son de dominio provincial. Los ríos, los lagos, el subsuelo pertenecen a cada jurisdicción. Con este criterio, Neuquén y Río Negro reclaman para sí las obras que el Estado nacional construyó durante casi 30 años en los ríos Limay y Neuquén, y que fueron privatizadas a partir de 1993.

Luego de muchas idas y venidas, Nación aceptó la participación de Neuquén y Río Negro en la decisión sobre el futuro de la operación de las hidroeléctricas, y se comprometió a crear una comisión interjurisdiccional.

Pero esa comisión no tuvo ni un metro de avance.

“Quedó todo para después de las elecciones”, confió a Diario RÍO NEGRO una fuente de la secretaría de Energía de Río Negro.

“No hay nada, lo electoral insume todo”, habló en la misma sintonía un referente del área de recursos hídricos de la provincia de Neuquén.

Empresas y represas, en números


Las empresas son cinco, las presas son nueve, los grandes embalses cuatro y las centrales de generación, seis.

En el Limay, hay cinco presas con sus centrales hidroeléctricas. Este río en todo su recorrido es límite entre Neuquén y Río Negro.

En el Neuquén hay un complejo de cuatro presas, dos embalses y una central en el tramo del río ubicado al oeste del meridiano 10, que en esa zona es la frontera de ambas jurisdicciones. Está íntegramente en territorio neuquino.

• Hay tres concesiones que vencieron (El Chocón, Alicurá y Cerros Colorados) el 11 de agosto pasado.

• Una, Piedra del Águila, tiene un contrato que caduca el 29 de diciembre.

• Pichi Picún Leufú es la última que se privatizó, con vigencia hasta el 30 de agosto de 2029, muy lejos de la realidad actual.

La herramienta de Enarsa


La secretaría de Energía, que tiene a Enarsa, la empresa del Estado nacional, como herramienta ejecutiva, está realizando reuniones con las empresas que tienen las concesiones, prorrogadas por resolución por un plazo de cuatro meses.

De estas reuniones no participan funcionarios provinciales, según pudo confirmar este diario.

De fuentes empresariales sí se sabe que el inventario (estado de las obras, detalles del personal, datos sobre operación, resultados económicos) se lleva adelante sin inconvenientes con los concesionarios.

En 2022 el gobierno central creó un denominado Equipo de Trabajo de Aprovechamientos Hidroeléctricos Concesionados, a la que menciona por sus siglas Etahc.

Lo integran la secretaría de Energía, la subsecretaría de Energía Eléctrica, de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y Enarsa.

En julio, la secretaria de Energía, Flavia Royón, dispuso por resolución que “en las concesionarias de Centrales Hidroeléctricas Alicurá, El Chocón-Arroyito, Cerros Colorados, y Piedra del Águila, una vez vencidos los plazos de las mismas, a fin de preservar la seguridad de las personas y los bienes ubicados en la Cuenca, deberán continuar a cargo del complejo hidroeléctrico correspondiente y cumplir con todas sus obligaciones derivadas del contrato durante 60 días corridos, prorrogables por igual término”.

Así las cosas, la definición sobre el futuro de las centrales hidroeléctricas que regulan los caudales de los ríos de la cuenca íntegramente argentina más importante, quedará para los próximos gobiernos.

En medio de tanta incertidumbre en torno del futuro, hay certezas: el presidente Alberto Fernández dejará de serlo en diciembre y su sucesor es una incógnita, y los dos gobernadores actuales, Omar Gutiérrez y Arabela Carreras, también cesarán para entonces, aunque con sucesores ya elegidos: Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck.

Serán, precisamente, Figueroa y Weretilneck el task force que negociará con el próximo presidente el futuro de las centrales con el gobierno que asuma el 10 de diciembre.

La provincia de Neuquén mantiene los puntos de su reclamo


Desde el gobierno neuquino sostienen que los reclamos son los mismos de hace casi dos meses, cuando se acordó la creación de la comisión:

• Creación de una empresa para la administración de las centrales, con participación accionaria de las provincias, trabajadores; y el Estado nacional.

• La definición de la remuneración de la energía sobre la cual se va a definir la renta del negocio. La estructura tarifaria deja ahora buena parte de esa remuneración fuera del cálculo de las regalías (de los aportes a la AIC y el Orsep).

Regalías para las provincias pero también para municipios aledaños.

• Creación de un fondo para infraestructura hidroeléctrica en la misma cuenca Comahue.

Canon de uso del agua, algo que todos lo que toman este recurso pagan.

Tarifa Comahue, que es un precio diferencial para la electricidad que rigió hasta las privatizaciones del gobierno de Carlos Menem.

Represas: De qué estamos hablando


Hidroeléctrica El Chocón (incluye a su compensador, Arroyito). Tiene una potencia instalada de 1.200 MW y es manejada por la italiana Enel.

Hidroeléctrica Piedra del Águila, Es la de mayor potencia de la región, 1.400 MW. La concesión está en manos de la argentina Central Puerto (Miguens-Bemberg).

Hidroeléctrica Alicurá. Con una potencia instalada de 1.000 MW, es operada desde hace dos décadas por la estadounidense AES.

Hidroeléctrica Cerros Colorados. Se trata de un complejo con dos embalses y cinco presas pero una sola central, de 450 MW. La mexicana Orazul tiene la concesión.

Hidroeléctrica Pichi Picún Leufú. Este compensador de Piedra del Águila se concesionó como unidad de negocios independiente porque no estaba terminada al momento de su privatización. Está ahora en manos de Pampa Energía, del grupo Mindlin.


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