Oro, plata y cobre en alza récord impulsan una lluvia de inversiones mineras en América Latina 

Mientras el oro, la plata y el cobre rompen récords históricos de precios, la región se posiciona para recibir inversiones mineras por más de 230.000 millones de dólares hacia 2033. Las tensiones geopolíticas y los cambios tecnológicos redefinen las cadenas de suministro de minerales críticos. La hoja de ruta fijada en Arabia Saudita.  

Los metales atraviesan uno de los momentos más intensos de su historia reciente. En un escenario global marcado por la incertidumbre geopolítica, el reacomodamiento de la política monetaria y la aceleración de la transición energética, el oro, la plata y el cobre no solo funcionan como refugio de valor, sino también como activos estratégicos, capaces de redefinir flujos de capital a escala global. 

La señal más contundente llegó desde los metales preciosos. La plata rompió por primera vez la barrera de los 90 dólares por onza, mientras que el oro se mantiene firme por encima de los 4.600 dólares, ambos en máximos históricos. El contrato de oro en el mercado COMEX llegó a negociarse en torno a los 4.649,7 dólares por onza, mientras que la plata alcanzó picos cercanos a los 92,15 dólares. 

Según analistas de mercado, este rally responde a una combinación de factores estructurales. La escalada de tensiones en Medio Oriente, el conflicto latente en Irán, la fragilidad política en distintas regiones y las dudas sobre la autonomía de la Reserva Federal de Estados Unidos reforzaron la demanda de activos refugio. A esto se sumaron datos de inflación más suaves en EEUU, que reavivaron las expectativas de recortes de tasas de interés durante 2026, un escenario históricamente favorable para los metales que no generan rendimiento. 

“En este contexto, las previsiones de oro por encima de los 5.000 dólares y plata bien en territorio de tres dígitos -citadas por HSBC, Morgan Stanley y Bank of America- parecen agresivas, pero internamente coherentes con la dinámica actual de deuda y tasas”, explicó John Murillo, director comercial de B2BROKER. 

Desde Citi, el optimismo también se consolida. El banco elevó sus proyecciones de corto plazo y fijó un objetivo de 5.000 dólares por onza para el oro y 100 dólares para la plata, al menos hasta comienzos de 2026. “El mercado alcista de los metales preciosos sigue intacto, impulsado por riesgos geopolíticos, escasez persistente en el mercado físico y renovada incertidumbre sobre la independencia de la Fed”, señalaron los estrategas liderados por Kenny Hu. 

En paralelo, la suba se extendió a los metales industriales. La plata acumula ganancias del 36% en el último mes y del 60% en el último trimestre, superando incluso al oro. El cobre y el aluminio también registraron avances significativos, reflejando una demanda creciente asociada a la electrificación, las energías renovables y la movilidad eléctrica. 

El analista Julián Pineda, de Forex.com, sostuvo que la plata “se posiciona como uno de los activos más atractivos del momento, impulsada por la pérdida de atractivo del mercado de bonos en Estados Unidos y el desplazamiento de capital hacia los metales”. Según su análisis técnico, la tendencia alcista sigue dominante, aunque advierte sobre posibles correcciones de corto plazo tras un escenario de sobrecompra. 


Pronostican el cobre a 15.000 dólares la tonelada 


En este escenario de máximos históricos, el cobre también se sumó a la dinámica alcista y alcanzó un nuevo récord el miércoles, consolidando uno de los comienzos de año más fuertes de su historia. En la Bolsa de Metales de Londres (LME), los precios tocaron los 13.310 dólares por tonelada durante la madrugada antes de recortar levemente, mientras que otros metales básicos acompañaron la tendencia.  

El cobre viene de cerrar 2025 con una suba superior al 40%, uno de sus mejores desempeños históricos, y en apenas las primeras dos semanas de 2026 ya acumula un avance cercano al 6%, impulsado por la expansión de sectores intensivos en consumo eléctrico, como la inteligencia artificial, los centros de datos y las energías renovables. 

Al igual que en el oro y la plata, las tensiones del lado de la oferta refuerzan la narrativa alcista del cobre. Las restricciones estructurales de producción, los mayores costos, los riesgos geopolíticos y la fragilidad del comercio global mantienen elevada la prima de riesgo sobre el metal rojo, un patrón que se repitió durante gran parte de 2025.  

En este contexto, Goldman Sachs proyectó en diciembre que el cobre en la LME podría superar los 15.000 dólares por tonelada hacia 2035, impulsado por la demanda de la transición energética y las limitaciones de suministro, aunque advirtió sobre un posible período de consolidación e incluso correcciones de corto plazo.  

La fortaleza del complejo de metales industriales también se reflejó en el estaño, que trepó hasta los 52.495 dólares por tonelada, con una suba diaria de hasta 6% y ganancias cercanas al 30% en lo que va del año, superando el máximo de 2022, apalancado por su uso clave en soldaduras para la industria tecnológica y el auge de las inversiones en inteligencia artificial y centros de datos. 


América Latina, epicentro de la próxima ola minera 


Este contexto de precios récord coincide con un cambio de ciclo para la minería global, que encuentra en América Latina uno de sus principales polos de atracción. De acuerdo con el informe Mine 2025 de PwC, la región podría captar 239.000 millones de dólares en inversiones mineras hasta 2033, impulsadas por la demanda de minerales críticos, la digitalización y la necesidad de asegurar cadenas de suministro resilientes. 

“Es una cifra grande y estratégica en términos absolutos y competitiva frente a otras regiones ricas en recursos”, explicó Carlos Rivas, gerente senior de consultoría minera de PwC Chile. “América Latina mantiene una posición de liderazgo en minerales de transición como el cobre y el litio, además de minerales base como el hierro”. 

Chile concentrará la mayor porción de inversiones, con más de 83.200 millones de dólares, aunque el 80% estará destinado a proyectos brownfield, es decir, expansiones sobre activos existentes. “Refleja la madurez de los activos mineros chilenos y una estrategia racional de menor riesgo”, señaló Germán Millán, socio de PwC Chile. 

Brasil atraerá alrededor de 68.500 millones de dólares, mientras que Perú recibirá unos 54.600 millones de dólares, con una fuerte presencia de nuevos desarrollos: cerca del 60% de los proyectos corresponden a iniciativas greenfield. Argentina, en tanto, se proyecta como uno de los destinos de mayor crecimiento relativo, con inversiones cercanas a 33.000 millones de dólares, de las cuales el 70% estará destinado a nuevos proyectos. 

“La minería está ingresando en una etapa de madurez donde el desafío no es solo producir más, sino hacerlo de manera inteligente, rentable y socialmente aceptada”, explicó Leonardo Viglione, socio de PwC Argentina. “La licencia social para operar hoy es tan relevante como cualquier activo físico”. 

Bajo escenarios de desarrollo, Argentina podría alcanzar 1,2 millones de toneladas métricas de producción de cobre en una década, siempre que se consoliden inversiones en infraestructura, permisos previsibles y acceso al capital. Distritos como Vicuña, con proyectos como Filo del Sol y Josemaría, aparecen como piezas clave del nuevo mapa cuprífero regional. 

Un dato adicional que destaca el informe de PwC es que más del 65% de las inversiones proyectadas en América Latina estarán destinadas a sostener niveles de producción existentes, en un contexto de caída de leyes minerales, mayores exigencias ambientales y presión sobre el uso de agua y energía. Este fenómeno explica por qué una porción significativa del capital se orienta a tecnología, eficiencia operativa, electrificación de procesos y reducción de huella de carbono, más que a la simple expansión de capacidad productiva. Según PwC, este cambio marca una transición desde un modelo extractivo tradicional hacia uno basado en productividad, resiliencia y sostenibilidad de largo plazo. 


Inteligencia artificial y minería: un cambio estructural 


El nuevo ciclo minero también estará atravesado por la tecnología. Según PwC, el 87% de las empresas mineras considera que la inteligencia artificial tendrá un impacto positivo directo en la eficiencia operativa en los próximos 3 años.  

“La inteligencia artificial está emergiendo como un catalizador clave en la transformación del sector energético e industrial”, afirmó Juan Manuel Gallego Tinto, socio de PwC Argentina. “Permite construir infraestructuras autosanables, reducir emisiones y mejorar la sostenibilidad operativa”. 

El uso de IA generativa y aprendizaje automático también cambian la planificación geológica: los sistemas avanzados integran imágenes satelitales, datos sísmicos y variables climáticas para identificar y modelar depósitos minerales con mayor precisión y menor riesgo exploratorio.  

A nivel de seguridad, los sensores inteligentes y las redes neuronales permiten monitorear condiciones críticas en tiempo real, anticipar fallas y proteger al personal en entornos de alto riesgo. 


Arabia Saudita y el Future Minerals Forum: América Latina en la agenda global 


Este proceso de reconfiguración quedó reflejado en la 5° Mesa Redonda Ministerial del Future Minerals Forum, realizada en Riad, Arabia Saudita, con la participación de ministros y altos funcionarios de más de 100 gobiernos y 59 organismos multilaterales, incluidos todos los países del G20. 

El ministro saudí de Industria y Recursos Minerales, Bandar Alkhorayef, destacó que el suministro de minerales se consolidó como “una responsabilidad global compartida”. En ese marco, se anunció la creación de un Grupo Directivo Ministerial Permanente, con representación rotativa de 19 países. 

Por su parte, el viceministro Khalid Al-Mudaifer detalló tres iniciativas clave: el desarrollo del Future Minerals Framework para ampliar el financiamiento de infraestructura -con foco en corredores estratégicos de África y América Latina-; la creación de un estándar global de minería responsable con trazabilidad; y el lanzamiento de una red de centros de excelencia en África, Asia y América Latina. 

Desde el Banco Mundial, Valerie Levkoff, vicepresidenta de Infraestructura, presentó una nueva estrategia de minerales orientada a generar valor local, procesamiento regional y empleo, reforzando el rol de la región en la nueva arquitectura minera global. Se estima que el BM y el BID desembolsarán unos 5.000 millones de dólares en el país en los próximos, de los cuales 2.400 millones ya están comprometidos a través de la Corporación Financiera Internacional (IFC) para la minería de litio en Salta. 

Argentina tuvo una participación destacada en el Future Minerals Forum de Arabia Saudita, con presencia institucional y empresarial encabezada por el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, la directora ejecutiva de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Alejandra Cardona, y ejecutivos de compañías con proyectos clave en el país, como Rob McEwen, presidente y principal accionista de McEwen (proyecto Los Azules), y Adan Lundin, presidente de Lundin Mining (proyecto Vicuña). Cardona integró el panel “Construyendo cadenas de suministro globales resilientes: el papel de América Latina”, mientras que Lucero participó de entrevistas y actividades oficiales del foro.  

En ese marco, el vicepresidente y gerente general de McEwen Copper, Michael Meding, destacó que la compañía estuvo presente en el stand de Najd Gold Company, la sociedad estratégica con Sumou Holding, mostrando oportunidades de inversión en el sector minero saudita y promoviendo alianzas para Los Azules, al que definió como “un recurso de cobre de gran escala, con foco en criterios ESG, preparado para ofrecer producción de largo plazo y baja huella de carbono”, en un contexto global que exige cadenas de suministro seguras y sostenibles para minerales críticos como el cobre.


Los metales atraviesan uno de los momentos más intensos de su historia reciente. En un escenario global marcado por la incertidumbre geopolítica, el reacomodamiento de la política monetaria y la aceleración de la transición energética, el oro, la plata y el cobre no solo funcionan como refugio de valor, sino también como activos estratégicos, capaces de redefinir flujos de capital a escala global. 

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