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Qué tan importantes son las hidroeléctricas del Comahue para el país

Mientras Nación define el futuro de las concesiones hidroeléctricas de la región analizamos su relevancia en términos energético. Tras la negativa del gobierno a una cogestión con las provincias, avanzan los proyectos de ley para que las jurisdicciones cobren por el agua.

Las centrales hidroeléctricas de la región del Comahue que están en tela de juicio por el vencimiento de sus concesiones tienen una potencia instalada, es decir la potencial nominal máxima de sus motores, de 4.725 MW que a continuación veremos qué tan importante es.

Su capacidad de generación de energía eléctrica no es para nada menor dado que representa más del 10% del parque de generación de energía eléctrica de todo el país en todos sus tipos. Y comparativamente, puede verse que representa por ejemplo cerca de la mitad de lo que generan las centrales nucleares de todo el país.

Pero sin lugar a dudas la mayor cualidad de estas centrales hidroeléctricas está en ser lo que se define como “generación de punta”, que es la que más rápidamente se puede tener ante una necesidad puntual.

Si imaginamos por ejemplo un pico de consumo a raíz de una ola de frío o de calor que lleve a la Compañía Administradora Mayorista del Mercado Eléctrico (Cammesa) a salir a requerir energía de inmediato las cuentas lo dejan en claro. Una central nuclear tarda hasta tres días en entrar en operaciones, razón por la cual no es usual su freno.

Una central térmica, ya se que use gas o gasoil para generar energía eléctrica tarda unos 45 minutos en poder iniciar su despacho.

Pero una central hidroeléctrica está inyectando la energía requerida en tan solo 3 minutos, respondiendo así a las demandas urgentes y evitando posibles colapsos en las redes.

Paralelamente a la generación de energía, las represas tienen otras funciones clave como son evitar el impacto de las crecidas de los ríos, controlar los caudales en épocas de sequía para en ambos casos asegurar el aprovisionamiento de agua -usos consuntivos- para la población, la fruticultura y también el agua de las industrias, incluyendo en este ítem a Vaca Muerta.


Río Negro y Neuquén migran de estrategia


Luego de casi tres años de gestiones para poder ser parte del mano de las hidroeléctricas, en una suerte de poder concesionario tripartito con Nación, los gobiernos de Río Negro y Neuquén pegaron un golpe de timón ante la negativa de la gestión de Javier Milei de darles participación.

El objetivo inicial de las provincias no era solo hacerse de parte de la caja que generan las hidroeléctricas, que por cierto de la energía más barata del país por cómo se la remunera, sino que se apuntaba a una mirada más integral.

A diferencia de Buenos Aires que suele observar a las centrales como meras generadoras de energía, en la región se sabe bien de los efectos negativos que tiene una generación extrema, ya que implica subir considerablemente los caudales de los ríos como se vio el año pasado.

Pero no solo eso es un problema, sino que incluso en plena sequía se llegó a exigir tanta generación a El Chocón en 2021 que el compensador de Arroyito debió abrir su aliviador o vertedero, dejando así pasar el agua al tramo final del río sin poder reutilizarla para la generación, a pesar de estar en medio de una sequía que sumaba más de una década.

Las nuevas estrategias de las provincias apuntaron netamente a hacer caja con un recurso que por la reforma de la Constitución Nacional de 1994 es innegablemente de las provincias: el agua de los ríos.

Si bien Nación consideró que las represas no tienen nada que ver con el recurso natural asignado por la Constitución, Río Negro ya avanzó y aprobó una ley para cobrarle a las futuras concesionarias de las centrales un canon especial.

La norma fue aprobada por unanimidad a mediados de marzo y establece que las concesionarias de los complejos hidroeléctricos deberán abonar por esta tasa de uso hasta el 5% del monto total que facturar por la energía generada. Esto implica que, ante cada aumento de tarifa que tengan las concesionarias, la tasa se elevará también.

En el caso de Neuquén el debate está aún en el camino de la sanción ya que recién hoy está prevista la sesión que incorpora al proyecto en el orden del día.

La propuesta neuquina parte de la misma base conceptual, pero a diferencia de Río Negro se apunta a cobrar un canon por el agua utilizada. Si bien este punto podría cambiar, la idea actual es que sean unos 50 centavos de dólar por cada metro cúbico de agua que usen las centrales, un valor que podría ser mucho mayor que lo estimado por Río Negro que llega a los 5 millones de dólares al año.


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