Entre la magia y el policial

Redacción

Por Redacción

El hechizo de los cuentos no quedó sólo en el cine, también se trasladó a la televisión. En un año en el que las grandes apuestas fracasaron, dos de las pocas series nuevas que sobrevivieron se basan en los cuentos de hadas: “Grimm” y “Once upon a Time”. “Grimm”, que emite los lunes a las 21 Universal Channel, es más discreta. Aunque la fantasía es su fuerte por la proliferación de personajes sobrenaturales, lo que en punto la emparentó con “Supernatural”, si bien su protagonista no tiene el carisma de los hermanos Winchester, no es más que un policial con productores que tienen su experiencia en plasmar en pantalla criaturas tenebrosas: Jim Kouf (“Ángel”) y David Greenwalt (“Buffy”) . El protagonista es Nick Burkhardt (David Giuntoli), un detective de la policía de Portland que descubre que es el descendiente de un grupo de cazadores conocidos como los Grimm, quienes por siglos protegieron a los humanos de las criaturas siniestras de los cuentos. Peleando con lo que muy bien no entiende tendrá como aliado a como Eddie Monroe (Silas Weir Mitchell), un Blutbad –especie de hombre lobo– reformado que es quien le pone un poco de humor a esta propuesta oscura. Cada capítulo cuenta una historia y la mayoría remite a los cuentos tradicionales como “Los tres chanchitos”, “Caperucita” o “Ricitos de oro”. “Once upon a Time” (“Había una vez”) –que se estrena el 3 de abril en Sony Entertainment Television– es una propuesta totalmente diferente y arriesgada de los productores de “Lost” Adam Horowitz y Edward Kitsis. En esta serie a causa de un hechizo lanzado por la Reina Malvada (Lana Parrilla) se cruzan el mundo real y el de fantasía, ya que la soberana para impedir la boda de Blancanieves (Ginnifer Goodwin) y el Príncipe Azul (Joshua Dallas) traslada a los personajes de los cuentos de hadas, sin recuerdos ni memoria, a Storybrooke, un idílico pueblito del estado de Maine en el siglo XXI. Con lo que no contó la Reina fue con el pacto que Blancanieves y Rumpelstiltskin para poner a salvo a la hija de la princesa, quien en un futuro podrá romper el hechizo. Así se establecen dos tramas paralelas: la de los cuentos que se muestra poco a poco y la de los personajes en la actualidad, donde sin saberlo repiten patrones y esquemas de los relatos tradicionales. En medio de ellos aparece la salvadora, que no sabe que lo es y tampoco desea asumirlo, Emma Swan (Jennifer Morrison, la doctora Cameron de “House”), una cazarrecompensas en Boston. Sólo cree en ella Henry, el niño de diez años que dio en adopción en su adolescencia y que fue adoptado por la Reina Malvada-Alcaldesa. Aunque su desarrollo no sea lineal este juego se torna atractivo. La fantasía está sostenida por guiones sólidos, vestuario y ambientaciones cuidados al detalle, actuaciones correctas en general y deslumbrantes en algunos de los personajes secundarios, como el Rumpelstiltskin/Gold que interpreta Robert Carlyle. Muchos cuentos, dos propuestas diferentes, una correcta y la otra con mucha magia. (S. F.)


El hechizo de los cuentos no quedó sólo en el cine, también se trasladó a la televisión. En un año en el que las grandes apuestas fracasaron, dos de las pocas series nuevas que sobrevivieron se basan en los cuentos de hadas: “Grimm” y “Once upon a Time”. “Grimm”, que emite los lunes a las 21 Universal Channel, es más discreta. Aunque la fantasía es su fuerte por la proliferación de personajes sobrenaturales, lo que en punto la emparentó con “Supernatural”, si bien su protagonista no tiene el carisma de los hermanos Winchester, no es más que un policial con productores que tienen su experiencia en plasmar en pantalla criaturas tenebrosas: Jim Kouf (“Ángel”) y David Greenwalt (“Buffy”) . El protagonista es Nick Burkhardt (David Giuntoli), un detective de la policía de Portland que descubre que es el descendiente de un grupo de cazadores conocidos como los Grimm, quienes por siglos protegieron a los humanos de las criaturas siniestras de los cuentos. Peleando con lo que muy bien no entiende tendrá como aliado a como Eddie Monroe (Silas Weir Mitchell), un Blutbad –especie de hombre lobo– reformado que es quien le pone un poco de humor a esta propuesta oscura. Cada capítulo cuenta una historia y la mayoría remite a los cuentos tradicionales como “Los tres chanchitos”, “Caperucita” o “Ricitos de oro”. “Once upon a Time” (“Había una vez”) –que se estrena el 3 de abril en Sony Entertainment Television– es una propuesta totalmente diferente y arriesgada de los productores de “Lost” Adam Horowitz y Edward Kitsis. En esta serie a causa de un hechizo lanzado por la Reina Malvada (Lana Parrilla) se cruzan el mundo real y el de fantasía, ya que la soberana para impedir la boda de Blancanieves (Ginnifer Goodwin) y el Príncipe Azul (Joshua Dallas) traslada a los personajes de los cuentos de hadas, sin recuerdos ni memoria, a Storybrooke, un idílico pueblito del estado de Maine en el siglo XXI. Con lo que no contó la Reina fue con el pacto que Blancanieves y Rumpelstiltskin para poner a salvo a la hija de la princesa, quien en un futuro podrá romper el hechizo. Así se establecen dos tramas paralelas: la de los cuentos que se muestra poco a poco y la de los personajes en la actualidad, donde sin saberlo repiten patrones y esquemas de los relatos tradicionales. En medio de ellos aparece la salvadora, que no sabe que lo es y tampoco desea asumirlo, Emma Swan (Jennifer Morrison, la doctora Cameron de “House”), una cazarrecompensas en Boston. Sólo cree en ella Henry, el niño de diez años que dio en adopción en su adolescencia y que fue adoptado por la Reina Malvada-Alcaldesa. Aunque su desarrollo no sea lineal este juego se torna atractivo. La fantasía está sostenida por guiones sólidos, vestuario y ambientaciones cuidados al detalle, actuaciones correctas en general y deslumbrantes en algunos de los personajes secundarios, como el Rumpelstiltskin/Gold que interpreta Robert Carlyle. Muchos cuentos, dos propuestas diferentes, una correcta y la otra con mucha magia. (S. F.)

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