ENTREVISTA A ANAHI TAPPATA, ECONOMISTA, SECRETARIA DE GOBIERNO EN ROCA: «Lo peor que nos legó España es el papeleo»
Mano derecha del intendente Carlos Soria, Tappatá cree que aún resta mucho por hacer en la comuna para tornar eficiente su burocracia administrativa.
Hay un historiador que dice que la decisión más veloz que tomó la burocracia gubernamental en la Argentina fue el Decreto de Supresión de Honores, de 1810. Moreno lo redactó bajo enojo y en minutos, a la luz de velas, y listo. Lo recuerdo porque hace poco Carlos Soria dijo que, a casi cuatro años de llegar a la comuna, hay días en que entre las demandas de afuera y las lentitudes de adentro, los usos y costumbres de la burocracia municipal, no sabe adónde está parado…
Y eso que hemos acelerado mucho la gestión… ya no hay colas en el municipio para hacer un trámite y, si las hay, van muy rápido.
Cuando se aborda el tema de la ineficiencia de la burocracia estatal en la Argentina, uno se acuerda de «El otro sendero»… ¿recuerda ese libro?
De Hernando de Soto, sí, sí. Fue un libro muy paradigmático de lo que sucede en todo el continente en relación con la burocracia y la economía en negro. Con ese libro vale lo de «pinta tu aldea y pintarás el mundo»… esa costurera de Lima a la que, para abrir un humilde taller de arreglo de ropa, los trámites ante organismos oficiales la llevaron a juntar 14 metros de papeles y años de gestiones. Bueno, eso también pasa en la Argentina, es un tema cultural.
¿Dónde se hunde su raíz?
En una conducta muy latinoamericana, a partir de haber sido colonia de España, que ejerció un colonialismo burocrático, papelero, un control férreo de la metrópoli sobre el sistema de decisión virrreinal. Esto generó hábitos, culturas que hoy, aunque parezca mentira, persisten. Lo peor que nos legó España es el papeleo.
¿Entonces usted adhiere a la teoría muy bien argumentada, entre otros, por James Neilson en cuanto a que el ideal español en el manejo de las colonias fue estático, privilegió la armonía, mientras que el sajón, dinámico, abierto, proclive a la libertad, la competencia?
Heredamos mucho de todo estilo o paradigma español, aunque España hoy se mueve en otra sintonía, claro, sintonía de modernidad. Pero además somos, desde lo institucional, diseñados por abogados y escribanos desde antes y después de la conformación como Estado. De ahí nos vienen un mundo y una cultura de normas reguladoras de la institucionalidad del país… es un sello que se estampa muy confusamente, normas de redacción atravesada, farragosa, artículos de contenido engorroso que para aclararlos hay que dictar otra reglamentación y otras más por si quedó algo o porque, cuando se va a aplicar en la realidad, alguien se da cuenta de que falta esto o aquello… y entonces aparece el «modifícase el inciso tal del artículo tal de la ley tal, que a partir de ahora queda redactado de tal forma». Vale un ejemplo: la cantidad de normas anuales que desde hace dos décadas sacan los organismos controladores… la AFIP, por caso: ¡3.000 a 4.000 resoluciones por año sólo para regular cómo se deben pagar impuestos! ¡Insólito!
Suele decirse que la burocracia genera reglas y más reglas para justificarse en su trabajo. ¿Es así? Hablo en términos de cultura general, no desde lo puntual.
Es así, absolutamente así. Ese es un principio retroalimentador de la
burocracia, principio que hace a justificar el puesto de trabajo durante décadas.
Sello, pase y venga…
Algo de eso, pero también en el continente hay casos particulares, a pesar de ser países que fueron colonia española; Chile, por ejemplo. Los cuerpos normativos chilenos se leen y entienden perfectamente, y aquí se puede estar semanas para entender un solo artículo de un cuerpo normativo.
¿A qué acredita esa particularidad chilena?
Tengo la impresión de que, en gran parte, a la influencia alemana y anglosajona en la conformación de mucho del Estado chileno pero, de algo más de 30 años a esta parte, a la influencia de Estados Unidos. Mire, tomemos el caso de la fruticultura… con los chilenos somos algo así como primos interpares en el tema. Un informe sobre la situación de la fruticultura argentina jamás tiene menos de 80 ó 100 páginas y una redacción abundante, florida, a veces superflua, plagada de circunloquios; un informe chileno es directo, claro, preciso, con economía de palabras.
Borges escribió que Leopoldo Lugones tenía como problema la costumbre de los poetas españoles: escribir con todas las palabras del diccionario.
Eso pasa en el mundo normativo argentino.
¿Pero usted no cree que el empleado público, núcleo esencial de la
gestión pública, tiene interés en trabajar en términos más eficientes? Cuesta no creer en la autoestima.
¡Por supuesto que el empleado, en general, quiere trabajar mejor! Y si no, en el caso concreto de la comuna de Roca, muchos cambios no hubiesen sido posibles. Pero estos sectores conviven con otros agentes del Estado y todas las administraciones públicas, en los que están los que siempre se encuentran «muy atareados» o «muy saturados de trabajo». Por eso, cuando más se simplifica el trabajo apuntando a mayor eficiencia, se les cae «esa carga» y ahí queda al desnudo quién es quién; hay mucha gente que no comprende en cuánto se favorece la calidad de su gestión individual ante mejores mecanismos de decisión burocrática. Es una realidad… muchos empleados, ante la propuesta de cambio, al principio no creen que sea posible; luego se enganchan. Otros no, ¡y reitero a fuerza de cansar: en el municipio de Roca hemos avanzado significativamente en esta cuestión, no a la velocidad que nos propusimos, es cierto, pero avanzado al fin! Hay empleados con muchos años en un puesto a los cuales cuesta rescatar del arraigo que tienen a estilos y formas de trabajar durante 20 ó 25 años… ante la propuesta de cambio se sienten inseguros, creen que les puede ocurrir algo negativo. Entonces no aplican el criterio y tampoco consultan: todos los eslabones del municipio están conectados por mail; sin embargo, hasta para la consulta mínima a éste o aquel sector o a éste o aquel jefe, vamos caminando con el papelito en la mano, subimos y bajamos escaleras… ¡otro insólito!
¿Qué es una «velocidad aceptable» de cambio en una administración de 800 agentes como la comuna de Roca?
No hemos terminado de desmontar ciertas inercias en el manejo del papeleo, pero abrir juicio de ese déficit implica analizar la desidia con que por años se manejó la comuna de Roca, fundamentalmente en el tratamiento de lo que se puede definir como «temas menores»… y tenemos que seguir arremetiendo en agilizar temas superfluos.
¿Qué son «temas menores»?
¡Ah, toda una historia que algún día debería escribirse! Le doy un caso de cientos que encontramos cuando llegamos a la comuna. Un ciudadano de Roca que vive en una esquina escenario de muchos choques le preguntaba al municipio cómo podía hacer para defender su casa. Y había una ordenanza que contemplaba esos casos, pero nadie resolvía; el expediente estaba parado sin ninguna justificación… cajas y cajas llenas de papeles, peticiones, reclamos: eso es lo que encontramos como administración municipal. ¿Sabe cuántos errores hemos corregido de la documentación municipal? ¡109.000! Errores de toda índole, desde números de documento de identidad a reclamos mal expresados y mal resueltos.
¿Ante la proyección que adquiere el sistema informático la ineficiencia de la burocracia queda al desnudo?
Por supuesto, y también el error, ya sea de la burocracia o del ciudadano, porque para la informática no es lo mismo llamarse Susana Pérez que poner «Pérez»… un ejemplo ligero pero concreto. El manejo del municipio es todos los días una historia, a veces, increíble. Mire, todo proyecto de actividad económica en Roca necesita, como paso previo, lo que se llama «certificado urbanístico», que lo único que dice es que en ese lugar esa actividad se puede hacer, nada más. Ahora bien, una empresa de ómnibus que alquila un local dentro de la terminal, o sea, el único lugar habilitado para esas empresas, no tiene necesidad de ese certificado porque ése es su espacio, pero en el municipio se lo piden porque la ordenanza dice que «toda actividad económica» implica que hay que pedírselo a todos. Entonces empiezan los dimes y diretes y un camino totalmente superfluo… un bajar y subir de planta baja al primer piso siempre con el papelito bajo el brazo, que sí, que no. Un aferrarse a lo que está escrito poniendo distancia del sentido común. Y bueno, falta mucho por hacer pero, por lo menos, en el municipio las colas no duran más que un par de minutos.
Pinto le preguntaría si es bueno que no haya colas en la comuna…
Hay las que tiene que haber.
Economista casada con economista
Economista casada con economista y con cuatro hijos, uno de ellos también economista.
Anahí Tappatá nació en hogar radical y antiperonista, pero los acelerados años '60 la llevaron a asomarse primero a la política y a militar después en el peronismo, un paso que le costó tres años de cárcel a partir del golpe de Estado del '76.
En la burocracia estatal argentina dice pasan cosas llamativas… en general, ningún organismo del plano nacional, provincial o municipal, en cualquier poder, sabe por ejemplo cuántos empleados tiene… ante una pregunta de esa naturaleza, la respuesta siempre es la misma: «Y… más o menos andamos en…». Cuando llegamos a la comuna de Roca no pudimos determinar rápidamente cuántos choferes de máquinas teníamos. ¿Por qué? Porque había una práctica en Servicios y Obras Públicas que, ante una necesidad, le daba la conducción de una máquina a cualquier operario, pero no se informaba a Recursos Humanos, con lo cual la situación se prestaba a confusiones e incluso a temas de seguro de trabajo que podían ser graves… mandaba la laxitud de conductas.
CARLOS TORRENGO
debate@rionegro.com.ar
Hay un historiador que dice que la decisión más veloz que tomó la burocracia gubernamental en la Argentina fue el Decreto de Supresión de Honores, de 1810. Moreno lo redactó bajo enojo y en minutos, a la luz de velas, y listo. Lo recuerdo porque hace poco Carlos Soria dijo que, a casi cuatro años de llegar a la comuna, hay días en que entre las demandas de afuera y las lentitudes de adentro, los usos y costumbres de la burocracia municipal, no sabe adónde está parado...
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