Entrevista con Liliana Herrero: el streaming y otras extrañas experiencias en cuarentena

Este domingo, podrá verse su primer concierto por streaming con Fito Páez como uno de sus invitados y que fue grabado en septiembre último. En esta entrevista exclusiva con Río Negro habla de su experiencia con el escenario virtual y sobre cómo vive en cuarentena.

Herrero aceptó el streaming por su necesidad de reconectarse con la música y con su público.

Herrero aceptó el streaming por su necesidad de reconectarse con la música y con su público.

El presente nos encuentra dispersos, disgregados, reunidos muchas veces a través de una pantalla y cuadraditos de Zoom que expresan la ilusión de un encuentro y a la vez son la marca de la distancia. Estamos inmersos en una realidad que en estos meses de pandemia nos fue modificando a todos. Tiempos complejos para los artistas como Liliana Herrero, quien, mientras espera que “todo lo disperso vuelva a juntarse”, será la protagonista de “Falso brillante”, su primer concierto en streaming esta noche, a las 20, ingresando a www.cruza.live. Los códigos de ingreso están a la venta en Ticketek. 

La galardonada cantante -que se identifica con el folclore pero que a cada una de sus propuestas les imprime su personalidad y una búsqueda estética más contemporánea- con la necesidad de reconectarse con la música y la gente que disfruta de su voz ofrecerá un recital en el que recorrerá su extenso y rico repertorio. 

Río Negro habló con la intérprete sobre el concierto de hoy y sobre su presente, real y virtual, que la tiene como protagonista y espectadora, a la vez. 

Como muchas, la mayoría, de las propuestas de streaming que se ofrecen actualmente, el concierto es un “falso vivo” que se grabó el 11 de septiembre pasado y toma su nombre “Falso brillante” del título de un disco “maravilloso de la cantante brasileña, tal vez una de las mejores cantantes del siglo XX, Ellis Regina. Ella hizo un espectáculo llamado así y después el espectáculo lo consumó en un disco con menos temas de los que cantó en el show”, contó Herrero, a quien le parece que en la propuesta “en el brillo se ve el brillo y la doblez. La doblez del espectador disperso por distintos lugares y los músicos en otros”. 

Para ella, el “falso vivo” “intenta imitar un concierto en vivo, no lo logra. Es un brillo. No está mal hacerlo, pero al mismo tiempo hay que saber que eso no sustituirá jamás los conciertos en vivo. Sobre todo, en mi caso que soy una persona que -como se dice ahora-, interactúo, que dialogo mucho con -me gusta más dialogo que interactúo­ con el público. Uno cantando escucha. Escucho el silencio, la risa. Escucho el pedido de un tema, los aplausos. Eso es el mundo, lo otro tiene un brillo, pero ese brillo es el brillo que no sustituye el concierto en vivo. Estos conciertos están intermediados por una sucesión de formas virtuales”. 

“Creo que la tecnología y la virtualidad tienen un trastrocamiento temporal y espacial. En realidad, lo que más deseo en mi vida es que vayamos, cuando todo esto pase, saliendo lo más rápidamente que podamos de la virtualidad, porque esto no es el mundo, el mundo es otra cosa. Acá se va a producir la paradoja de que voy a ver al concierto en el mismo momento que el espectador lo está viendo. Voy a ser protagonista y espectadora al mismo tiempo. Y eso es lo que pasa habitualmente porque hay un trastrocamiento del tiempo y también hay un trastrocamiento del espacio. Cuando se graba los músicos están en un lugar solos y el público cuando lo ve está dispersa también, en distintos lugares, donde elija verlo, donde pueda verlo, por eso la verdad es que estos conciertos tienen dos deseos: el primero es reencontrarse. Lo hice para reencontrarme con la música, eso sin duda, después de tanto tiempo. Y el otro es desear fuertemente que todo lo que está disperso alguna vez se vuelva a juntar. Ese es mi deseo. Y creo que el deseo de todos”. 

Acercarse a la tecnología, no fue fácil para ella. “Me ha costado muchísimo. Tuve que aprender un montón de cuestiones técnicas, tecnológicas, que desconocía absolutamente y que nunca me interesaron tampoco. Porque para qué me iba a interesar si yo podía salir a la calle y encontrarme con amigos y hacer un asado o reunirme a tomar unos mates. La verdad es que no le estaba dando importancia. Ahora no. Estás todo el día con la tecnología. La tecnología rompe los tiempos, rompe los espacios”. 

Sobre el repertorio que interpreta en el show la cantante adelantó que comienza con “Aguafuerte” una canción de Teresa Parodi y Elvio Romero, “un poeta paraguayo que ya murió, maravilloso” y termina con “Confesión del viento”, de Juan Falú y Roberto Yacomuzzi . Es un paseo por los temas que suele interpretar de autores como Aníbal Zampayo, Ramón Ayala, el Cuchi Leguizamón y Fito Páez. 

Fito Páez, su gran amigo, esta vez será uno de los invitados del show, igual que la brasileña María Gadú. Contenta cuenta que habrá “dos participaciones especialísimas. Yo quería evitar los cuadraditos de los Zoom, quería evitar eso. Preferí que proyectáramos un video en una pared y desde ahí verlos nosotros también. Mirando como el espectador, tratando de romper lo más que se pudiese estas mediaciones virtuales”. Así está “María Gadú, una cantante paulista maravillosa, haciendo un tema solita en su casa con la guitarra y Fito está cantando con su piano en un estudio de grabación. Yo no quería cuadraditos en el concierto. Es una especie de pequeña venganza. Que sea humano”. 

Liliana grabó el concierto con Ariel Naón en contrabajo y con Pedro Rosi en la guitarra y voz. Para realizar esta propuesta “armamos un grupo de personas hermosas. La persona que filmó Josefina Chevalier, la que sacó las fotos (Nora Lezano), el sonidista”. Fue un grupo de personas pequeño “porque nos cuidamos muchísimo. Seguimos paso a paso los protocolos porque yo no estoy saliendo. Estoy cumpliendo la cuarentena iniciada en marzo porque tengo mi edad, porque tengo mis ñañas y entonces he necesitado guardarme en mi casa para cuidarme, lo que me parece fundamental”. Así cumplieron con todos los requisitos de modo que “no armamos un súper equipo de 20 personas. Seremos simplemente cinco o seis personas”. 

Cuando los espacios comienzan a ser difusos asegura que tuvieron “la alegría y la honra de hacerlo en una de las tantas salas de teatro independiente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, muy abandonadas a su suerte por el gobierno de la Ciudad, que se llama Oeste Usina Cultural. Nos prestaron la salita donde funciona el teatro, aunque ahora está cerrado, y ahí pudimos manejarnos con mayor libertad porque tampoco en mi casa podían entrar seis personas”. 

Seguir protocolos estrictos, grabar un concierto para streaming son parte de lo que se va convirtiendo en cotidiano en este tiempo de pandemia. Cambios de un presente que para la cantante nos van a hacer reflexionar “en qué se ha transformado lo que llamamos humanidad. Creo que vamos a tener que pensar todo de nuevo”. Su deseo es que “podamos continuar de una forma comunitaria, cooperativa y más feliz. No es lo que estoy viendo ahora, al contrario, creo que se rompen las cuarentenas a cada rato. Y cuando se abre la ciudad el virus se dispara para todo el país. Algo hay que pensar porque sí pasamos de aplaudir al personal sanitario, desde la persona que limpia un sanatorio y un hospital hasta el que intuba en terapia intensiva, todos los días durante la única cuarentena que hubo, que fue en marzo, a hacer marchas anticuarentena donde el virus se desparrama aceleradamente, la verdad que algo nos pasó, algo terrible nos pasó. Esto es lo que creo que hay que pensar”. 

Cómo explicar la reacción social, el presente, es algo sobre lo que no quiere especular “no lo sé los motivos por los que actúa la gente, no los sé. Podría balbucear hipótesis diversas pero la verdad es que no lo sé. Al contrario, me tiene tan sorprendida que no sabría cómo explicar qué es lo que está pasando. Creo que el papel de los medios no es el mejor, al contrario, creo que han contribuido a crear una sospecha enorme sobre las necesidades de hacer la cuarentena. Veamos Italia. Italia ha mantenido la rigidez de los testeos, de cerrar los lugares donde corre el virus y en Italia no hay rebrote. En el resto de Europa, sí. En España hay rebrote y acá seguimos abriendo y así. No me animo a hacer hipótesis porque no comprendo yo misma qué es lo que está pasando”. 

Pensar en el regreso de las actividades artísticas es incierto en el escenario actual. “La gente del arte y la cultura vamos a ser los últimos que empecemos alguna actividad. No sabemos ni siquiera cuándo y supongo que al principio serán presenciales, como se dice ahora. También se han inventado tantas palabras... Irán algunas pocas personas distanciadas entre sí y el resto se filmará y se pasará por internet”, cree la cantante. 

El día para ella, y para muchos, es complejo y lo ve “con mucha angustia, porque uno mantiene un optimismo, en el sentido que vamos a salir. Hay días y días. Hay días que me agobia esta situación y se me torna muy pesada, y hay días en que trato de encauzarla con mayor optimismo y desear que todo esto se termine y convencerme de que todo va a terminar. Pero lo más doloroso para mí, en lo estrictamente personal, son dos cosas: una es estar alejada de mis nietos que están en Rosario y no los puedo ver y no los veo desde febrero y la otra es intentar algo para reencontrarme con la música que es lo que puedo decir que conseguí: hice este concierto. Pero tampoco sé cómo va continuar y no sé si haría otro streaming. Tal vez esperaría que se pueda abrir algún espacio, aunque sea con poca gente”. 

A la incertidumbre y angustia general se suma “en relación con la gente del arte -más allá de las personas en estado de absoluto abandono y pobreza- la situación de los músicos, de los artistas me paree gravísima. Porque a todos se nos cayó de un día para el otro lo que teníamos planificado en el año. Absolutamente todo. Las salas se cerraron, los lugares de conciertos se cerraron. Perdimos toda la planificación anual y eso es gravísimo. Hay músicos que están recibiendo bolsones de comida o sea es muy grave la situación porque además todos sabemos que seremos los últimos en comenzar nuestra actividad. Eso también todos lo sabemos. Eso es muy angustiante y muy preocupante. Los estados provinciales y el Estado Nacional están incrementando medidas paliativas, para ayudar a algunos. Salen a paliar esta situación, pero es un paliativo”. 

El futuro es una nube más llena de deseos que de certezas. “No sé cuándo va a terminar esto. Cómo va a continuar. Porque lo que uno mira con optimismo y te alegrás porque ocurre tal cosa después resulta que esa situación se retrotrae. Tengo sentimientos contradictorios. No creo que el gobierno nacional esté haciendo mal las cosas, no creo. Creo que lo que hay es mucha mentira en relación con la información que se pasa en los medios. Me parece que hay que seguir más de cerca el lenguaje de los medios, que no está colaborando para que esto se termine de una vez. Al contrario, son críticas, críticas y críticas sin parar eso me parece que no nos ayuda a ninguno. El papel de los medios es uno de los más penosos que les he visto históricamente -sin contar el papel de los medios en la dictadura-. Es una máquina de errores, es una máquina de impedir, es una máquina de mentir. Ante eso nos encontramos con una situación muy complicada. Pero la gente mira televisión, yo no porque ya la apagué hace mil años. No todo el mundo tiene computadora, no todo el mundo tiene telefonitos celulares. Lo que a mi si me parece que finalmente llegó a mostrar esta pandemia con toda claridad es la desigualdad que existe en el mundo y en la Argentina en particular. Eso creo que quedó clarísimo”. 


"Falso brillante", el show: lo que tenés que saber

Concierto: “Falso brillante”.
Artista: Liliana Herrero, con Pedro Rossi (guitarra) y Ariel Naón (contrabajo).
Invitados: Fito Paéz y María Gadú.
Fecha: este domingo, a las 20.
Entradas: $500, en venta a través de www.ticketek.com.ar.


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