Erotismo en el Imperio romano

Redacción

Por Redacción

Con una estética “cómic” (para muchos seguidores quiso parecerse al filme “300”, aunque no conformó del todo), la serie “Spartacus”, de la cadena Starz narró, durante tres temporadas, el camino recorrido por el estratega líder tracio para liberar a los pueblos esclavizados por las autoridades de la Roma antigua, y algo similar había sucedido antes con “Roma”, aunque desde el punto de vista del imperio. En las ya finalizadas temporadas de “Spartacus” (“Sangre y arena”, “Dioses de la arena” y “Venganza”), musculosos gladiadores y también bellas mujeres guerreras, esclavos y esclavas, soldados romanos, los amos y sus esposas y los senadores de la República dominante se cruzaron en juegos de poder, orgías convocadas (o impuestas) por los sectores hegemónicos de la sociedad romana, fogosas escenas protagonizadas por parejas de amantes (hétero y homosexuales), violencia y agresión sexual… como en la historia de estas sociedades (en las que dominados y dominantes tuvieron roles asignados o adquiridos), las escenas de contenido erótico e incluso de sexo casi explícito, fueron de lo más variadas. Siempre con primeros planos de cuerpos desnudos, aceitados y atléticos, claro. Lo interesante de “Spartacus”, además de las impactantes imágenes y las actuaciones de un elenco talentoso, fue que tanto los brutales caudales de sangre como las escenas en las que el sexo fue protagonista absoluto, tenían una razón de ser: sostuvieron la historia que se quería contar y ninguno de estos elementos, junto con la banda sonora, los costosos vestuarios y la precisa dirección de cámaras, quedó librado al azar. Una propuesta hollywoodense que narró, sobre todo, la lucha de los pueblos por obtener su libertad.


Con una estética “cómic” (para muchos seguidores quiso parecerse al filme “300”, aunque no conformó del todo), la serie “Spartacus”, de la cadena Starz narró, durante tres temporadas, el camino recorrido por el estratega líder tracio para liberar a los pueblos esclavizados por las autoridades de la Roma antigua, y algo similar había sucedido antes con “Roma”, aunque desde el punto de vista del imperio. En las ya finalizadas temporadas de “Spartacus” (“Sangre y arena”, “Dioses de la arena” y “Venganza”), musculosos gladiadores y también bellas mujeres guerreras, esclavos y esclavas, soldados romanos, los amos y sus esposas y los senadores de la República dominante se cruzaron en juegos de poder, orgías convocadas (o impuestas) por los sectores hegemónicos de la sociedad romana, fogosas escenas protagonizadas por parejas de amantes (hétero y homosexuales), violencia y agresión sexual... como en la historia de estas sociedades (en las que dominados y dominantes tuvieron roles asignados o adquiridos), las escenas de contenido erótico e incluso de sexo casi explícito, fueron de lo más variadas. Siempre con primeros planos de cuerpos desnudos, aceitados y atléticos, claro. Lo interesante de “Spartacus”, además de las impactantes imágenes y las actuaciones de un elenco talentoso, fue que tanto los brutales caudales de sangre como las escenas en las que el sexo fue protagonista absoluto, tenían una razón de ser: sostuvieron la historia que se quería contar y ninguno de estos elementos, junto con la banda sonora, los costosos vestuarios y la precisa dirección de cámaras, quedó librado al azar. Una propuesta hollywoodense que narró, sobre todo, la lucha de los pueblos por obtener su libertad.

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