“Es necesaria la reforma”
Días pasados se realizó una reunión en Las Grutas, donde participaron un juez, un fiscal, una procuradora, un legislador, un intendente, varios concejales, una defensora del pueblo, varios altos jefes policiales y por lo menos doscientas personas reclamando seguridad y justicia. El resultado de la reunión lisa y llanamente fue nada, porque todos los funcionarios presentes, como ellos mismo dijeron, están limitados por leyes provinciales y éstas por la Constitución provincial y ésta por la Constitución nacional, madre de todas las leyes. La actual Constitución nació en Paraná, Entre Ríos, impulsada por el acuerdo peronista-radical de Menem y Alfonsín. Una de las directrices de esta reforma fue imponer y profundizar garantías y derechos individuales, por ello se la adhirió a pactos internacionales como el de San José de Costa Rica, entre otros. Esto era consecuencia de que veníamos de muchos años en que los derechos individuales y las garantías habían sido abolidos; a las personas se las secuestraba, se las torturaba, se las robaba, se las eliminaba, se les arrancaba sus hijos de cautiverio, se fraguaban identidades, etc. El terror que esto producía fue utilizado también para apropiarse de bienes de empresarios o para doblegar o acallar opiniones (medios de comunicación). Toda esta situación parió una Constitución garantista al extremo, que en el tiempo dio a la luz leyes y procedimientos de la misma índole. El tiempo pasó y el liberalismo económico y social, en donde cualquiera puede hacer lo que quiera aunque perjudique al otro, con poca o ninguna pena al amparo de estas leyes, produjo que actualmente no haya diques para la inseguridad ni tampoco para el abuso económico, ni para el desvío mediático, y me arriesgaría a decir que tanta garantía y libertad lo que están produciendo es la abolición de las garantías y libertades del pueblo, ahora en manos de los delincuentes sociales y económicos. Por ello es necesario una reforma constitucional, para crear una Constitución adaptada a la nueva realidad (dado que la realidad es una circunstancia temporalmente variable) que le dé nuevamente libertades y garantías al pueblo en su conjunto y no libertades y garantías a los asesinos, a los ladrones, a los estafadores, a los agiotistas, a los cipayos y demás delincuentes que operan en nuestra sociedad como si nada. Antonio Tourville DNI 7.817.849 Las Grutas
Días pasados se realizó una reunión en Las Grutas, donde participaron un juez, un fiscal, una procuradora, un legislador, un intendente, varios concejales, una defensora del pueblo, varios altos jefes policiales y por lo menos doscientas personas reclamando seguridad y justicia. El resultado de la reunión lisa y llanamente fue nada, porque todos los funcionarios presentes, como ellos mismo dijeron, están limitados por leyes provinciales y éstas por la Constitución provincial y ésta por la Constitución nacional, madre de todas las leyes. La actual Constitución nació en Paraná, Entre Ríos, impulsada por el acuerdo peronista-radical de Menem y Alfonsín. Una de las directrices de esta reforma fue imponer y profundizar garantías y derechos individuales, por ello se la adhirió a pactos internacionales como el de San José de Costa Rica, entre otros. Esto era consecuencia de que veníamos de muchos años en que los derechos individuales y las garantías habían sido abolidos; a las personas se las secuestraba, se las torturaba, se las robaba, se las eliminaba, se les arrancaba sus hijos de cautiverio, se fraguaban identidades, etc. El terror que esto producía fue utilizado también para apropiarse de bienes de empresarios o para doblegar o acallar opiniones (medios de comunicación). Toda esta situación parió una Constitución garantista al extremo, que en el tiempo dio a la luz leyes y procedimientos de la misma índole. El tiempo pasó y el liberalismo económico y social, en donde cualquiera puede hacer lo que quiera aunque perjudique al otro, con poca o ninguna pena al amparo de estas leyes, produjo que actualmente no haya diques para la inseguridad ni tampoco para el abuso económico, ni para el desvío mediático, y me arriesgaría a decir que tanta garantía y libertad lo que están produciendo es la abolición de las garantías y libertades del pueblo, ahora en manos de los delincuentes sociales y económicos. Por ello es necesario una reforma constitucional, para crear una Constitución adaptada a la nueva realidad (dado que la realidad es una circunstancia temporalmente variable) que le dé nuevamente libertades y garantías al pueblo en su conjunto y no libertades y garantías a los asesinos, a los ladrones, a los estafadores, a los agiotistas, a los cipayos y demás delincuentes que operan en nuestra sociedad como si nada. Antonio Tourville DNI 7.817.849 Las Grutas
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