Escándalos de corrupción tiñen el recambio de poder en China
Congreso del PCC se apresta a entregar el mando a otra generación. Antes, hay purga de dirigentes sospechados.
PEKÍN, China (AFP/“El País”).- El Partido Comunista Chino (PCC) terminó ayer los preparativos para su congreso quinquenal al reunir a su comité central, que ratificó la exclusión del exdirigente caído en desgracia Bo Xilai. Cuatro días antes del inicio previsto de este congreso, el jueves, los altos cuadros del PCC se mostraron determinados a presentarse ante el pueblo como una formación expurgada de “ovejas negras” y de la corrupción. La mayor formación política acaba de vivir un “annus horribilis”, marcado por una serie de revelaciones sobre las fortunas de algunos dirigentes que ocupan cargos clave en China. “El Comité Central ratificó la decisión del Buró Político de excluir a Bo Xilai”, indicó la agencia de noticias Nueva China (Xinhua), al término del cuarto y último día de reunión de este organismo. Bo Xilai, 63 años, exhombre fuerte de Chongqing, una metrópoli de 30 millones de habitantes del sudoeste de China, detenido en un lugar secreto, está vinculado a un escándalo de crímenes y corrupción. El 26 de octubre pasado, Bo Xilai había sido excluido de las filas de la Asamblea Nacional Popular (ANP), controlada por el PCC, por lo cual perdió su inmunidad parlamentaria. La esposa de Bo Xilai, Gu Kailai, fue condenada a la pena capital en suspenso –lo que equivale a perpetuidad– en agosto por el asesinato de un empresario británico, Neil Heywood. Las consecuencias del caso Bo, influyeron en la preparación del congreso, que probablemente designe en cargos de alta responsabilidad a dirigentes más jóvenes. El cónclave entronizará a los llamados “príncipes” (taizidang) al frente del destino de China durante los próximos 10 años. Son los hijos de los fundadores de la República Popular y de otras personalidades relevantes de la China comunista. Sus padres, casi todos, sufrieron los desmanes de la Gran Revolución Cultural (1966-1976), pero al igual que Deng Xiaoping (1904-1997) –arquitecto de la reforma y el impulsor del avance económico que ha convertido a China en la segunda potencia mundial– fueron rehabilitados a finales de la década de los setenta, lo que facilitó la carrera de los hijos. Así, el presidente chino, Hu Jintao, de 69 años de edad, habrá de abandonar el puesto de secretario general del PCC, para ser sustituido por Xi Jinping, de 59 años. Xi Jinping encabeza la larga lista de hijos de la nomenclatura que por razones dinásticas copan los cargos de máxima responsabilidad del partido, del Estado, de las regiones, los bancos, las finanzas, las grandes empresas estatales e incluso algunas de las mayores compañías privadas de China.
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