Espacio gremial de la era Weretilneck



La histórica UPCN quedó afuera del Ipross y deberá pagar viejas deudas pendientes. Nuevas épocas, con riesgo de otro desequilibrio. Con su lucha, ATE y Aguiar lo lograron, e influyen en el Estado. Recibe espacios, financiamientos y aportan ideas para las políticas públicas.


Weretilneck dejará su huella en el paisaje gremial. UPCN, histórico estandarte y partícipe en el Estado, se desvaneció. El iracundo ATE consolidó su crecimiento, con esfuerzo propio y concesión gubernamental.

El poderío de UPCN se sostiene en su sustancial estructura, con 16 mil afiliados, y un entramado de servicios sociales. Su registro de mayo indica créditos por unos 40 millones. Casi tres veces dispone en plazos fijos.

Pero, su injerencia estatal está neutralizada. Se ratificó con la elección de los vocales al Ipross, que dejó a UPCN afuera. Los sindicatos electores saben de los cambios de épocas. En julio ya no estará esa organización que, desde la década del 70, participó en la guía de la obra social. Destino similar tendrá su existencia en el IPAP, que ideó y armó con el gobierno de Miguel Saiz. Su restringida presencia derivará en su retirada silenciosa (también, tuvo reacciones turbadas), con destino a la creación de su propia fundación de capacitación.

Reina hoy ATE en el Estado. La metamorfosis fue producto de la trabajada convivencia entre el gobernador y el secretario general Rodolfo Aguiar. Ambos dejarán esos roles en diciembre, pero ninguno nunca abandona sus dominios.

Se conocieron en una reunión en el 2011. El cipoleño era intendente y empujó al triunfo a los de Aguiar en la seccional local. En diciembre, Weretilneck presidía la Legislatura y el roquense era el conductor de ATE, formateado en la lucha radicalizada. Enseguida el aún vicegobernador le cedió un espacio cuando introdujo cambios en la ley para formar la Comisión de pase a disponibilidad. Lo sentó -en iguales condiciones- con Juan Scalesi. Ese marco se desdibujó inmediatamente, pues se desactivó la pretendida revisión del personal.

La ofensiva creciente de ATE los enfrentó -descarnadamente- por cinco años. Aguiar entiende que se negocia desde la fortaleza y, en ese momento, la suya estaba en la furia callejera, expresada -muchas veces- con violencia. El gobernador no comprendía esa “no negociación”. Contradecía su esencia política. El giro asomó en el 2017. El primer semestre fue de virulencia extrema, con las detenciones de Aguiar, y cerró el año con festejos conjuntos en el Salón Gris por la regularización de los becados laborales. Superados por la realidad, Wertilneck y Aguiar volvían sobre sus pasos, conscientes del deterioro asumido.

Un asistente en la mutación fue el secretario Lucas Pica, que llegó a Trabajo a mediados del 2016. Su persistencia fue infinita. Pero, el intrépido progreso comenzó con el reencuentro. Se juntaron -mano a mano- en enero del 2018. Los apuntes de entonces son hoy políticas de Estado. Llegó el sosiego gremial y, consecuentemente, la gracia para ATE. Fueron espacios y financiamientos, como que la tradicional asignación estatal a Upcn se desdoblaría y la compartiría -en iguales partes- con ATE. Son unos 15 millones anuales. Se sumó a la Función Pública, al IPAP y, desde julio, llegará al Ipross.

Además, la actuación gremial -como antes lo fue UPCN- se detectan en las iniciativas oficiales, con raíces sindicales, como la regularización laboral, los adicionales, las prometidas convenciones y el nuevo debate de incorporación de Salud a otro sistema previsional.

El desequilibrio vuelve a transformarse en un riesgo. La necesaria democratización ya se asemeja a una revancha contra el gremio de Scalesi, incluso en los validos ajustes de cuentas. Ipross parece haber caducado el salvoconducto por los coseguros adeudados por UPCN, cercano a 13 millones. Vale ese tardío cobro, sólo resta ver sus formas.

Aguiar busca ser adjunto de ATE Nación y dejará el mando provincial, con un padrón triplicado (próximo a los 9 mil afiliados) y un notorio poder en el Estado. Lo reemplazará un leal. Sería el roquense Rodrigo Vicente, actual Coordinador de organismos nacionales.

A Weretilneck se sabe que lo sucederá Arabela Carreras. Serán nuevos actores para un cosmo gremial convertido.


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