Las piletas de tratamiento cloacal de las ciudades que descargan en el afluente trabajan a más del 100% de su capacidad. Cientos de miles de litros terminan en el curso natural con un deficiente tratamiento o crudo, como en el caso de Choele Choel.

Los desechos cloacales que generan unas 40.000 personas en Cipolletti, se arrojan directamente al río sin ningún tipo de tratamiento. Esto representa unas 8 toneladas de materia fecal cada 24 horas. Se puede decir que en las últimas décadas llegaron a las aguas del río más de 40.000 toneladas de materia fecal sin ningún tipo de tratamiento, y sólo estamos hablando de una ciudad.

Muchas de las plantas de tratamiento que están en funcionamiento en Río Negro están trabajando a más del 100% de su capacidad, como Roca que lo esta haciendo al 120%. Esto quiere decir que es mucha la materia fecal que no es tratada en forma eficiente antes de llegar al río.

En Bariloche hay un área del lago Nahuel Huapi afectada por el vuelco de líquidos clocales que se cerró a las actividades acuáticas.

En Fernández Oro la planta no recibió mejoras en los últimos 17 años pero a la ciudad vivió una explosión demográfica y el caudal que llega a las piletas subió un 60%.

En Allen un barrio entero quedó en medio de las piletas y padece el mal olor; en Regina la planta cumplió 50 años sin mejora y Choele Choel aún no tiene planta de tratamiento en funcionamiento -se encuentra en construcción- por lo que arroja crudos sus desechos desde siempre.

El tratamiento de los líquidos cloacales es la gran deuda de la política rionegrina en las últimas décadas.

Choele Choel

La ciudad aún no tiene planta de tratamiento en funcionamiento -se encuentra en construcción- por lo que arroja crudos sus desechos desde siempre. Día a día miles de litros de líquidos cloacales sin tratamiento van a parar al brazo principal del río Negro.

Choele Choel es la única localidad a la vera del principal efluente de la provincia que vuelca todo y sin tratar. Esto ha sido así por décadas, desde que comenzó a funcionar el sistema cloacal en la localidad cabecera del Valle Medio.

El preocupante panorama tiene un horizonte cercano de solución. De hecho del vuelco total de líquidos, Choele pasaría a ser la primera ciudad de la provincia en tener vuelco cero. Se encuentra en construcción el plan director de cloacas, que implica una planta de tratamiento en la cual los líquidos resultantes no se derivarán al río. Los mismos se reutilizarán en un terreno de unas 20 hectáreas del Parque Industrial en donde se desarrollará un plan forestal, principalmente con distintas variedades de álamo.

El sector se encuentra en la zona de prebardas, a 3 kilómetros de la Ruta Nacional 22, en dirección a Río Colorado. Se estimaba que en marzo del corriente año la planta estará en funcionamiento, aún no fue inaugurada.

“El Plan Director de Desagües Cloacales, contará con una inversión de 88.078.185.09, que tiene la particularidad que es de Vuelco Cero en el río Negro, una política hídrica que impactará directamente en la vida de los habitantes y en el medio ambiente”, mencionaron con el anuncio voceros del gobierno provincial.

El contrato fue firmado por Curetti, del DPA y Eduardo Omega, en representación de la empresa contratista Marinelli SA, y rubricado por el gobernador, Alberto Weretilneck y el intendente, Daniel Belloso. Desde organismos oficiales destacaron que la obra consiste en una nueva infraestructura que cubrirá las actuales y futuras necesidades de disposición de líquidos cloacales de la localidad, en un horizonte de 20 años.

En la ciudad las obras se encuentran avanzadas de manera considerable. “Ahora se está trabajando en lo que es la inyección y en el parque industrial. A la obra le quedan aproximadamente 10 meses”, sostuvo Claudio Ortiz de obras públicas del municipio.

El problema no son sólo los residuos humanos que pueden generar contaminación con Escherichia coli (causante de muchas enfermedades) sino también los residuos químicos que van al sistema cloacal, aunque hasta ahora no se detectaron metales pesados.

En ambos casos el vuelco se produce en la misma zona, al este de la ciudad. Allí el río toma un color distinto, en una especie de enorme mancha que va recuperando su color natural mientras corre caudaloso hacia el mar.

Hasta ahora no se han registrado intoxicaciones o casos de enfermedades que estén vinculados a la calidad del agua. Así lo afirmaron: la directora del hospital zonal de Choele Choel, Alicia Selarayan, y el responsable de URESA, médico Pablo Crowley. Justamente, este último remarcó que se realizan análisis periódicos para determinar la calidad del agua y hasta ahora estos han dado normales.

Cipolletti

Hace más de dos décadas que los cipoleños no pueden disfrutar de la isla Jordán. Por la contaminación aguas arriba, el gobierno de turno puso el primer letrero de prohibido bañarse y encendió la alerta. Fue a fines de 1996 durante la gestión de Julio Arriaga, desde aquella parte a hoy poco se ha solucionado.

Los gobiernos fueron desfilando sin brindar soluciones. La falta de inversión y el crecimiento poblacional agravó la situación. Todos los órganos involucrados han mirado para el costado y no se tomaron decisiones para resolver.

Recién en 2006, y luego de un fallo judicial por un recurso de amparo presentado por los habitantes de los barrios Puente 83 y Los Sauces, hubo una pequeña mejora. En fallo obligó a Aguas Rionegrinas (ARSA) a terminar de construir y poner en funcionamiento las piletas de tratamiento de líquidos cloacales urbanos.

La planta, que recién se habilitó a fines del 2006, no sólo procesa menos del 50% de las aguas servidas que llegan a la planta, sino que también siempre sufrió desperfectos en su funcionamiento.

La realidad sigue siendo la misma hoy. El intendente Aníbal Tortoriello admitió que la mitad de los residuos van derechos al río. La variación de los caudales hace que la contaminación sea relativa, ya que si el río viene con mucho caudal los índices dan “mejores” y muchos aprovechan para abrir la canilla.

“Todo va al río” confió un ingeniero agrónomo que trabaja la temática. A mediados de 2015 un informe de la Justicia Federal de Roca confirmó que la contaminación de la isla Jordán era producto de los afluentes que llegaban de la propia planta de residuos de Cipolletti, no desde Neuquén como se previa y se denunciaba desde hacía varios años. A partir de una denuncia de varios legisladores, la Justicia Federal inspeccionó y falló.

El río Negro, en la zona de la Isla Jordán, está contaminado con los desechos de Cipolletti. Los de Neuquén se degradan antes de llegar.

Otro elemento clave para esta resolución fue que no se encontró otro elemento contaminante como el petróleo que indicaría que la contaminación llegaría desde la provincia neuquina. Es cierto que Neuquén colabora con la contaminación que hay en los ríos que cruzan Cipolletti, pero no es la única.

Ese mismo año la Justicia volvió a fallar a favor de dos recursos de amparo que presentaron los vecinos de los barrios Los Sauces y Puente 83 de Cipolletti por la contaminación a cielo abierto.

El 2015 fue un año clave. El municipio en poco tiempo se encontró con dos reveses judiciales con la obligación de actuar. Los habitantes de las dos tomas aseguran que no hubo saneamiento por parte del Estado municipal.

El plan director cloacal que fue firmado por Recursos Hídricos de Nación le dio una bocanada de aire al municipio para enfrentar la situación. El gobierno nacional invertirá 250 millones de pesos en la obra que además de reparar la actual planta, montará una similar para poder cubrir la demanda de los habitantes que ronda los 100 mil habitantes.

La buena noticia se ve opacada por dos razones, todavía no comenzó la obra de la licitación y además a eso hay que sumarle el tiempo de ejecución que anda entre los 12 y 18 meses. Una especialista y asesora en la confección del proyecto aseguró que un día después de mejorar el trabajo de la planta actual “se verán resultados” y habrá menos residuos sin tratamiento que vayan al río. Pero para eso habrá que esperar al menos dos años más. Mientras tanto el río seguirá contaminándose y los cipoleños seguirán sin poder disfrutar de la isla Jordán.

La gran deuda del municipio local y las instituciones provinciales y nacionales que están involucradas es buscar alternativas a la lógica de tratamiento y desagote en el río. El INTA trabaja en un proyecto ecológico, pero faltan fondos para concretarlos.

Fernández Oro

Como ocurre con la mayoría de las ciudades valletanas, la situación del tratamiento cloacal de Fernández Oro dista mucho de ser el ideal. La planta de tratamiento ubicada en el sector de bardas a unos 2 kilómetros de centros de la ciudad cuenta con dos piletas. Ambas funcionan pero de forma deficiente. Según el registro oficial, la última actualización de las piletas fue en agosto del 2001. En ese momento la ciudad tenía una población de 6.813 habitantes. El censo oficial del 2010 arrojó la cifra de 8629 habitantes, lo que implicó un aumento del 12.3%. Hace 17 años que las plantas de tratamiento no reciben ningún mantenimiento ni mejora.

Según estimaciones del municipio hoy cuenta con unos 16 mil habitantes. Duplicando ampliamente la población de 2001.

Las lagunas fueron construidas en el año 1995, como dos lagunas facultativas en serie, la primera posee una superficie de 5.665 m2, y la segunda de 12.082 m2. Fuentes del ejecutivo aseguran que esas plantas tiene “15 años de atraso con lo cual no están funcionando”.

La planta hoy esta desbordada, sin mantenimiento, sin cerco perimetral, cualquiera puede acceder a las mismas sin ningún control.

Se han observado animales de ganado bebiendo agua en ese lugar, niños del barrios aledaños circulando a los alrededores, lo que implica un riesgo ya que tiene 2.50 metros de profundidad. No solo se está contaminado el río con la descarga de estas lagunas, sino que también existe un riesgo a la población, tanto el barrio cercano, como las personas que realizan actividad física en ese sector de bardas, sin mencionar el olor, que gracias a que los vientos predominantes son de sur-oeste a noreste no se siente en la ciudad al menos que cambie el sentido.

El Municipio tiene dos proyectos, uno a mediano plazo y otro a largo que es la nueva planta de tratamiento. El proyecto a mediano plazo es adecuar las actuales piletas a la población actual. Se trata de una medida de transición. La adecuación de las actuales piletas es mejorar el funcionamiento con un saneamiento, inyectarle los aireadores, generar cuestiones técnicas para que se aceleren los procesos de tratamiento para que alcance para la población. Esta iniciativa necesita el financiamiento para que comience a ejecutarse. El objetivo municipio es que se inicie antes de fin de año. Por otro lado el Ejecutivo está en proceso de confeccionar el Plan Director Cloacal. Esta iniciativa proyecta una nueva planta que abastecerá a la ciudad por los próximos 30 años.

Bariloche

La mitad de la población de una ciudad como Bariloche estimada en 150.000 habitantes no cuenta con servicio cloacal. A esto se suman los 750.000 turistas anuales que ponen aún más en consideración uno de los problemas más urgentes de la ciudad.

De tanto en tanto, el lago Nahuel Huapi se ve afectado por el vuelco de líquidos cloacales. La saturación de la planta depuradora se arrastra desde hace más 10 años pero a partir del 2010, comenzó a operar a su máxima capacidad.

Hasta el expresidente norteamericano Barack Obama remarcó, a través de su Twitter, que hay que cuidar el lugar “para nuestros chicos y sus hijos”, tras su visita en el 2016 y una breve recorrida por el espejo de agua.

Poco después, la senadora Magdalena Odarda y la asociación civil Árbol de Pie presentaron un recurso de amparo contra el gobierno provincial para frenar el vertido de líquidos cloacales sin tratar al lago Nahuel Huapi, que recibió la adhesión de más de 3.000 barilochenses que apoyaron la demanda.

En 1994, la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB) obtuvo la concesión del sistema de saneamiento e invirtió 7 millones de dólares para construir una planta que terminó habilitándose en 1996. Hasta ese entonces, los líquidos cloacales se arrojaban crudos al lago.

Se trata de una planta de tratamiento de “lodos activados de aireación extendida con remoción de nitrógeno y fósforo”, definen desde el área de saneamiento de la CEB. “En la provincia de Río Negro, solo El Bolsón tiene una planta similar a la nuestra con este proceso de lodos activados. Pero además, en el país no hay ninguna planta que cuente con tratamiento terciario (es decir, la remoción de nitrógeno y fósforo). Si tiráramos el nitrógeno y el fósforo al lago, no son contaminantes biológicos, pero crecerían algas que consumirían el oxígeno”, resumió Fernando Martín, director del área de Saneamiento de la CEB.

La construcción de otro módulo de la planta depuradora duplicaría la capacidad de procesamiento. Está avanzada en un 20% y la finalizaría en 2019.

“Hoy por hoy, un 50 % de los usuarios tienen servicio de cloacas; la proyección es servir al 75% en los próximos años con la finalización de estas obras de ampliación”, señaló Martín.

Además, la empresa santafesina Bridge Hydrogen S.A. ya inició la construcción de una planta exclusiva para camiones atmosféricos por un monto de 8 millones de pesos en 6 meses.

Actualmente, se procesan 25.000 metros cúbicos por día que resulta ser la capacidad máxima y el volumen corresponde a 25.800 conexiones.

Hoy, alrededor de 400 camiones ingresan a la planta depuradora por mes; unos 20 camiones a diario. Pero no sólo vuelcan aceites provenientes de las industrias y comercios sino también líquidos cloacales de domicilios no conectados a la red cloacal.

Esta nueva planta emplazada en un área de 1.500 metros cuadrados permitirá procesar 50 metros cúbicos por hora; es decir, unos 10 camiones por hora.

La obra prevé una cámara de recepción, tamizado, filtrado y separación de las grasas biodegradables; mientras que el material sólido (las grasas) irá directo al vertedero al ser considerado residuo sólido urbano.

También se licitó la construcción del colector cloacal costanero, en un tramo de 6,2 kilómetros desde la planta depuradora hasta el kilómetro 1 de la avenida Bustillo, aunque la obra se adjudicó a CPC, la empresa de Cristóbal López que todavía no inició los trabajos.

El diámetro del colector que conducirá los líquidos cloacales hasta la planta depuradora será de 700 a 1.200 milímetros y la estación de bombeo tendrá 8 electrobombas sumergibles, dos tanques antiariete, grupo electrógeno de respaldo y todas las facilidades necesarias para su operación.

Roca

La planta de tratamiento de líquidos cloacales roquense trabaja al 120 por ciento de su capacidad, ya que el caudal de diseño de las piletas se ve superado por la cantidad de desechos que llegan contínuamente.

Según se informó desde Aguas Rionegrinas S.A. (ARSA), la planta ubicada al este de Roca recibe unos 1041,6 metros cúbicos por hora, aunque la infraestructura fue pensada para 850 m3/h. A pesar de la saturación, ARSA asegura que el sistema responde satisfactoriamente en su salida.

La planta no está aislada por cortinas de árboles ni las piletas cubiertas por membranas. Los habitantes del barrio El Petróleo sufren a diario las consecuencias de ello y también productores de fruta que tienen sus chacras en inmediaciones.

“Existe un aporte de materia orgánica al río que no satura su capacidad autodepurativa, más que la planta funciona deficientemente, se suman puntos críticos para un río que viene muy castigado”, consideró la directora de Medio Ambiente municipal, Laura Juárez.

“El problema de contaminación que tenemos es que el sistema cloacal es deficiente, de parte de quien lo tiene que gestionar. La provincia es quien cobra por el servicio”. (Juárez)

Para el municipio el colapso del sistema se expresa en “las pérdidas que existen en diferentes puntos y todas confluyen en los desagües PIV, PV y C21”.

“El problema de cloacas está en toda la ciudad. Cuando ves como colapsa el casco céntrico, porque se rebalsan las cloacas”, sostuvo el intendente Martín Soria al ser consultado sobre el tema.

El brote de líquidos cloacales por roturas de caños troncales hizo pico de reclamos en la última semana. Hubo derrames en barrio Los Olmos, en la rotonda de Mendoza y Perú, en Chula Vista y Tres de Febrero, en la zona de Bolivia y Buenos Aires.

Las roturas derivaron en los últimos años en seis amparos presentados por el municipio ante la Justicia, como en el caso del colector de calle Bolivia que producía desbordes entre las calles Buenos Aires y Mendoza, o el tramo comprendido por Mendoza y Jujuy. Incluso durante el verano del 2017 se tomaron muestras desde la planta hasta la desembocadura, porque se sostenía que ARSA contaminaba el río y las actuaciones terminaron en la Justicia.

La contaminación del río incluso fue motivo de un amparo impulsado por un grupo de concejales y organizaciones, bajo el nombre de “Montecino Odarda, Facundo y otros contra Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) sobre amparo ambiental”.

La Asamblea Socio Ambiental Fiske Menuco, solicitó un informe “por la contaminación del río como cuenca”. “Se le pide que rinda cuentas, porque es la principal responsable. Consideramos que el Estado tiene una responsabilidad muy grande”, apuntó Diego Rodil, uno de los asambleistas, quien incluso participó de la audiencia pública por el nuevo Plan Director de Cloacas en Roca y propuso elevar los líquidos a la barda norte.

“Se estiran los tiempos, es muy difícil decir que el río no está contaminado. Lo más grave es lo que no se ve”.

Hasta el momento no se conoce qué pasó con el Plan Director de Aguas y Cloacas anunciado en el 2016, que incluso contó con una audiencia pública en agosto del 2017 en la cual se prometieron soluciones a largo plazo decenas de familias.

Allen

El tratamiento de líquidos cloacales es un problema que hasta el momento Allen no pudo superar. La planta en la que se procesan los efluentes que van a parar al curso del río Negro, quedó en medio de la zona urbana y es urgente trasladarlo.

La contaminación del río Negro y la molestia para los vecinos que viven en los barrios linderos a la planta de tratamiento de líquidos cloacales. Esa es la síntesis de lo que sucede en Allen con el sistema cloacal.

La planta data del año 1972. Por ese entonces fue construida en uno de los extremos de la ciudad, pero el crecimiento urbanístico hizo que quedara cada vez más cerca de los barrios y las chacras que ya convirtieron en loteos. En 1998 la planta fue reformulada para contener el servicio, con una proyección al 2004, y se sumó una laguna aireada.

En 2010, el DPA definió la construcción de una cuarta laguna para remplazar a la primera, que se encontraba saturada de sólidos producto de la recepción de la descarga de camiones atmosféricos. Finalmente, en 2015, esa pileta salió de funcionamiento porque falló la impermeabilización debido a problemas constructivos.

Vecinos de los barrios aledaños presentaron a la Justicia un recurso por la contaminación del aire. También ante la Defensora del Pueblo, pero todo sigue igual.

Hasta el día de hoy algunos aseguran que conviven con las ventanas de sus casas “clausuradas” porque – principalmente en esta época del año – el fuerte olor que emanan las piletas provoca que el ambiente se torne irrespirable.

Actualmente la planta recibe un caudal medio diario de 6.200.000 litros, proveniente de unos 6.900 usuarios (20.000 habitantes aproximadamente), cubriendo un 80% del sector urbano de Allen. Según se indicó desde ARSA, la planta recibe un 15% más del caudal de diseño, con una importante descarga de los camiones atmosféricos, que condicionan la tratabilidad del líquido.

ARSA está realizando la reparación de la cuarta laguna y sumará a las instalaciones seis aireadores flotantes, con una inversión de cuatro millones de pesos. La empresa buscará mejorar las condiciones de vuelco, extendiendo la vida útil de la planta unos años más. Sin embargo el problema de fondo no se resolverá, al menos por el momento.

Allen podrá brindar una solución estructural a la problemática del tratamiento de los líquidos cloacales y la contaminación cuando el Estado Nacional proporcione el dinero que se necesita para ejecutar el Plan Director de Cloacas, que fue presentado por el municipio a principios del 2015. El proyecto contempla la reubicación de la planta en una chacra localizada a 5 kilómetros de la zona urbana, hacia el noreste. Cuando el Plan Director de Cloacas fue presentado en sociedad se estimaba que para desarrollar las obras se necesitaban recursos por 103.625.846 pesos, un número que ahora se acrecentó notablemente por el aumento de los costos.

Pese a los reiterados pedidos del municipio para avanzar en el proyecto y lograr el “vertido 0” en las aguas del río Negro, el gobierno Nacional todavía no definió el envío de los fondos que serían canalizados a través del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento).

Viedma

Una bisagra en la historia de la sanidad del río Negro fue el fallo de la jueza federal Mirta Filipuzzi, quien hizo lugar a una medida cautelar ordenando una serie de medidas tendientes a evitar el vertido de líquidos cloacales sin tratamiento en sus aguas.

Según la sentencia, las empresas ARSA y Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA), el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro (DPA) y la Dirección Provincial de Aguas y Cloacas de la Provincia de Buenos Aires (DIPAC) en su carácter de Entes Reguladores de la concesión del servicio de distribución y tratamiento cloacal, deberán incrementar en forma inmediata los controles bacteriológicos “adoptando también en su análisis, además de Escherichia coli, la bacteria Enterococco y explicitando los resultados”.

Asimismo deberán optimizar el funcionamiento de las plantas de tratamientos de líquidos cloacales, para lo cual los organismos demandados deberán en el plazo de 90 días hábiles -que ya están transcurriendo, desde hace días atras-, planificar y realizar las reparaciones que fueran menester para evitar circunstanciales derrames en crudo.

Contarán con un plazo de 180 días hábiles para la elaboración de un proyecto ejecutivo para adecuar la capacidad de tratamiento que el aumento de la población en la comarca exige y que se encontrarían superadas.

La jueza había solicitado a la Prefectura Naval Argentina y a la Policía Federal Argentina que se efectúen análisis bacteriológicos, de metales pesados y agroquímicos, a partir de muestras –en pleamar y bajamar- del curso inferior en las zonas destinadas a balnearios de Viedma y Patagones, así como en las zonas de toma del agua para tratamiento de potabilización con destino al consumo.

El informe de Prefectura arrojó que en varias muestras se superan los valores guía de materia fecal tomados como referencia.

Del mismo modo el informe elaborado por Aguas Rionegrinas S.A se desprende en relación a la Planta de Tratamientos de Líquidos Cloacales de Viedma, que la capacidad de tratamiento instalada, teórica o de diseño medida en metros cúbicos/por día se encuentra superada operativamente aproximadamente en un 15% (al respecto desde el punto de vista de su proyecto original, su período de diseño se cumplió en el 2014, habiéndose proyectado para una población de 62.000 habitantes); ello implica un incremento desde el punto de vista estadístico, de la posibilidad de ocurrencia de contingencias o fallas.

Casi en coincidencia, y como para atemperar los tensionados ánimos, el titular del DPA, Fernando Curetti, informó que en Viedma se construirá una nueva planta de tratamiento de líquidos cloacales, con vuelco cero al río, a unos 10 kilómetros de la ciudad, en zona de campo hacia la barda sur. Esto implicará cerrar la actual planta que perjudicaba por su ubicación y los olores el desarrollo urbano.

La provincia anunció el llamado a licitación pública para construir una nueva planta para alcanzar el volcado cero al río, como en Choele Choel.

Regina

La planta de tratamiento de efluentes cloacales de Villa Regina, ya superó ampliamente su capacidad de vida útil, con casi 50 años desde que se construyó y sin que se introdujeran mejoras para realizar un correcto tratamiento de los líquidos.

Desde el municipio, durante los últimos meses de 2017, se solicitó la asistencia al gobierno nacional para la construcción de una nueva, con una inversión que rondaría entre los 20 y 30 millones de pesos.

Incluso uno de los pedidos se formalizó ante el BID que había dado el visto bueno, pero nunca se concretó el aporte económico para la construcción de la planta.

Las piletas de tratamiento de líquidos se construyeron entre las décadas de 1960 y 1970, para una población que en ese momento no superaba los 15 mil habitantes, y donde solo una mínima porción tenía acceso al servicio.

Actualmente con una población que supera los 33 mil habitantes, el 90 por ciento cuenta con el servicio, con las mismas piletas que desde hace años se encuentran saturadas, por lo que no hay un tratamiento adecuado de los efluentes, porque solo dos de las cuatro piletas están en funcionamiento.

“Presentamos un proyecto pidiendo financiamiento para la construcción de seis piletas, si bien hay dos en funcionamiento de las cuatro, además la colocación de aireadores y los refuerzos para la estación elevadora de líquidos ubicada en el barrio Belgrano”, señaló el intendente interino, José Rayó.

Hace más de 15 años que se viene solicitando a distintos organismos financiamiento para la construcción de una nueva planta de tratamiento.

Indicó que “hay altas posibilidades de conseguir el financiamiento o bien la realización de un proyecto alternativo que tiene el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación; aunque sobre este último no tenemos datos”.

Al enumerar carencias, Rayó señaló que el principal es la falta de tratamiento de los líquidos, “en las actuales piletas no tener bombas aireadoras hace que no trabajen las bacterias que disuelven los sólidos, y a continuación se realiza un sistema de filtrado para purificar el agua, y eso no lo tenemos”.

La planta de tratamientos de efluentes de Villa Regina se encuentra ubicada a unos cuatro kilómetros al este de la planta urbana, sobre el sector norte del Parque Industrial, un área donde no hay población.

Una vez que pasan por las piletas de tratamiento, Los líquidos son descargados a un desagüe y de allí al arroyo Salado, que desemboca en el río Negro.

El arroyo Salado corre paralelo a la ruta 22 en un tramo de casi seis kilómetros, para luego internarse en la zona rural de Chichinales por otros 15 kilómetros hasta la desembocadura en el sector denominado como Cerrito de Piedra, ubicado a unos siete kilómetros al este.

A lo largo de todos esos kilómetros, ni el primer desagüe, ni el arroyo Salado, estos cursos de agua pasan en cercanías de barrios, tanto de Regina como de Chichinales.

CRÉDITOS:
Edición y coordinación general:
Javier Lojo, Marianela Vergara, Sebastián Curinao, Andrea Saldía y Andrés Stefani.
Colaboradores:
Verónica Bonacchi, Fabricio Álvarez, Lorena Roncarolo, Enrique Camino, Sergio Escalante, Pablo Accinelli, Horacio Licera y Jorge Portaz.

Fotos:
Cesar Izza, Emiliana Cantera, Florencia Salto, Néstor Salas, Jorge Tanos, Marcelo Ochoa, Alfredo Leiva, Juan Thomes.

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