Mozart en Neuquén: cómo será la impresionante puesta en escena de «Las bodas de Fígaro»

Considerada como una de las óperas más importantes de la historia de la música será interpretada por la Orquesta Sinfónica de Neuquén, junto a un gran elenco de cantantes líricos, este viernes y domingo, en el Cine Teatro Español. Entrevista con el Maestro Andrés Tolcachir.





Enredos de alcoba, amores, engaños, celos, sospechas cruzadas… situaciones tragicómicas, dramas domésticos con un final ¿feliz? (sí, por qué no, incluso para el conde de Almaviva) en un remoto castillo de la España profunda conforman la trama de “Las bodas de Fígaro”, una de las mejores creaciones de Wolfgang Amadeus Mozart y una de las óperas más importantes de la historia de la música, que este fin de semana tendrá una impresionante puesta en escena con una doble función en el Cine Teatro Español. Ya agotada la de este viernes, solo quedan algunas pocas localidades para la del domingo a las 18 (ver aparte).  

Presentada por Fundación Banco Provincia de Neuquén, “Las bodas de Fígaro” será interpretada por la Orquesta Sinfónica del Neuquén, bajo la dirección del Maestro Andrés Tolcachir; y un gran elenco de cantantes líricos regionales, nacionales y europeos bajo la dirección escénica de Boris Laures. La ópera se interpretada en italiano, su idioma original, pero contará con sobretitulado en tiempo real.   

Compuesta por Mozart entre 1785 y 1786 y estrenada en Viena el 1 de mayo de 1786, “Las bodas de Fígaro” es la cuarta pieza operística interpretada por la sinfónica neuquina en colaboración con Boris, en el marco de un ciclo impulsado hace unos años ya por Fundación BPN y que ya produjo “Tosca”, de Puccini; “Il  trovatore”, de Verdi; y “El holandés errante”, de Wagner.  

Ensayo de «Las bodas de Fígaro». (Fotos: Matías Subat)

Ahora es el turno de esta ópera que marcó el retorno triunfal al género del genial compositor y pianista, pero sobre todo a la ópera bufa, un género italiano por excelencia conocido como dramma giocoso per musica, óperas con temas cómicos.   

Para el Maestro Andrés Tolcachir, “en particular esta obra es para muchos la más importante opera de la historia de la música y un gran desafío para cualquier músico, artista en todo el mundo a través de los años”.  

En un diálogo con RÍO NEGRO, el director de la Sinfónica del Neuquén explicó su entusiasmo por esta obra diciendo que “es una de las más perfectas en términos musicales y en términos de estructura. Es perfecta, es un desafío descomunal para todos los involucrados”.    

Ensayo a la italiana: canto y música, pero sin escenas (Fotos: Matías Subat).

“Las bodas de Fígaro”, indicó Tolcachir, “tiene una parte actoral muy importante y una parte musical de una tremenda dificultad y una tremenda belleza. Es de las cosas más hermosas y sublimes que se han escrito. Nos exige a todos estar en el máximo nivel para tratar de acercarnos a la genialidad de esta obra”.    

Con respecto al tono de la obra, “el humor siempre está presente en sus óperas”, reveló Tolcachir. “Se permitía su genio en clave cómica. Es imposible imaginar a Mozart sin su humor, sin su mirada crítica de muchos aspectos sociales de su tiempo”. En este sentido, anticipó que el público se va a reír mucho, porque “es muy divertida esta ópera”.  

La trama de “Las bodas de Fígaro”, cuya duración es de unas tres horas divididas en cuatro actos, se desarrolla en Sevilla, durante la segunda mitad del siglo XVIII, y se sitúa en el palacio del conde de Almaviva. Ya casado con Rosina, el conde busca los favores de la joven Susanna, que es la prometida de Fígaro, criado del conde.   

La cosa se irá complicando cuando el conde de Almaviva descubra que su paje Cherubino se interesa sobremanera en la condesa en la condesa, y por ello se quiere deshacer de él enviándolo a la guerra. Fígaro, Susanna y la condesa se ponen de acuerdo para entorpecer los planes del conde y poner de manifiesto su infidelidad. Luego de una serie de planes y conspiraciones que no saldrán el todo bien, al final de la jornada (porque todos los hechos ocurren en un día) todos los protagonistas se encuentran en el palacio, donde se suceden los equívocos hasta que finalmente el conde y la condesa se reconcilian y Fígaro y Susanna se pueden casar.    

Para Tolcachir, su felicidad por poner en escena “Las bodas de Fígaro” va más allá del valor artístico y estético de la obra. Porque “además de sentir una gran felicidad de tener el privilegio de preparar esta obra, el orgullo de colaborar con músicos sensacionales como son los que integran la sinfónica de Neuquén y, en este caso, con este elenco, con todo el equipo de Fundación BPN, me produce orgullo este aspecto que para mí es definitorio y es que seamos desde aquí, desde la Patagonia, productores de la cultura, que el Cine Teatro Español se convierta en un teatro de producción. Y el hecho que se produzca desde aquí, para mí, es crucial, con una política pública profunda, real, transformadora”. 

Cómo se monta una ópera

Esta impresionante puesta en escena de “Las bodas de Fígaro” en el Cine Teatro Español de Neuquén cuenta con buena parte de producción residente en la Ciudad de Buenos Aires. Pero la dispersión no es un problema porque gran parte del trabajo lo hace cada uno por su parte. No es necesario que todos estén presentes desde el principio. Veamos.  

El trabajo de una ópera empieza muchos meses antes de su estreno con la definición del elenco, explica Tolcachir. “Esta es una ópera que tiene tres horas de música y cada integrante de elenco tiene que estudiar su parte, cantar y memorizar. Por otro lado, hay que formar un coro que empieza a aprender su parte. Bastante tiempo después, la orquesta sola tiene que ensayar la parte instrumental”.  

Por otro lado, aunque en paralelo a todo el trabajo ensayístico, tiene que estar desarrollado el concepto de vestuario que, en para esta ocasión, cuenta el director de la sinfónica neuquina, “es muy interesante porque lo va a realizar la principal vestuarista para óperas del país, Mariela Daga, que es de Regina, pero vive en Buenos Aires y es una de las principales desarrolladoras para ópera del país. Esta vez con un vestuario fantástico del siglo XVIII”. 

Hay todo un trabajo de cada parte por su lado. “Así funciona en todo el mundo”, aclara Tolcachir. “Cuando la orquesta ya tiene ensayada la obra se encuentra con el elenco que viene de afuera y que se reúne con los artistas locales que lo completan y se hace un ensayo a la italiana, esto es un ensayo con el elenco cantando y la orquesta tocando, pero sin escena, solo la música, nadie actuando”. 

Respecto de su trabajo con el director de escena, Tolcachir apunta que “está muy claro cuál es el trabajo de cada uno, toda la parte de teatro, la puesta en escena, escenografía, luces, vestuario es responsabilidad del director de escena y todo lo que suena, para decirlo de alguna manera, es responsabilidad de la dirección musical. Eso, sí, cuestiones musicales o escénicas que puedan influir en la otra parte se toman en común acuerdo”. 

Lo que tenés que saber

Obra: “Las bodas de Fígaro”, ópera de W. A. Mozart.
Orquesta Sinfónica del Neuquén y gran elenco.
Funciones: este virenes a las 20 (agotado) y el domingo a las 18
Lugar: Cine Teatro Español (Av. Argentina 235).
Dirección musical: Andrés Tolcachir .
Dirección escénica: Boris.
Entradas: $2000.
Puntos de venta: boletería de Cine Teatro Español y en TodoMúsica.

Mozart y la óperta bufa: los orígenes de “Las bodas de Fígaro”

Para 1786, Wofgang Amadeus Mozart, de 30 años, estaba en su mejor momento artístico. Era un compositor admirado de música instrumental, por lo que, justamente, buscaba consagrarse en la ópera. 

Puso su interés en “El barbero de Sevilla”, una pieza teatral de Pierre-Augustin de Beaumarchais que era todo un éxito en Viena por entonces. Mozart imaginó que una continuación de aquella historia tendría que ser un éxito también, por lo que le apuntó a “Las bodas de Fígaro”. El problema fue que no encontraba un libretista a la altura de sus exigencias hasta que se decidió por el italiano Lorenzo Da Ponte para su adaptación operística: Mozart quería que la historia sea realmente cómica.  

Un problema no menor era que la comedia de Beaumarchais «Las bodas de Fígaro”, que estaba de moda por toda Europa, fue considerada inaceptablemente escandalosa por las casas reinantes, que la prohibieron preocupadas por el viento revolucionario que transmitía la obra: la Revolución Francesa estaba a la vuelta de la esquina y las monarquías europeas lo presentían. 

“Las bodas de Fígaro” era la segunda de sus tres obras teatrales sobre el conde de Almaviva y su sirviente, el barbero Fígaro. La primera, “El barbero de Sevilla, o la preocupación inútil” trata sobre la ilícita persecución por parte del noble español de Rosina, pupila del doctor Bartolo. «Las bodas de Fígaro” (1784) acontece tres años después, cuando el conde ha puesto los ojos sobre nada menos que en la prometida de Fígaro, Susanna, quien está al servicio de la condesa.   

Mozart puso su atención en el teatro de Beaumarchais, tras lo cual se decidió por “Las bodas de Fígaro” para regresar al género operístico y confió en Da Ponte, joven poeta y libretista italiano recién llegado a Viena, en 1783, quien a su vez le entregó al compositor el libro en julio de 1785. Da Ponte, poeta de la corte de Viena y autor del libreto, eliminó sutilmente los elementos más contestatarios del texto de Beaumarchais, como el juicio que cuestionaba el sistema judicial del Antiguo Régimen. Solo así autorizada para representarla como ópera, a pesar de estar prohibida como obra de teatro.  

La adaptación de la obra de Beaumarchais redujo a cuatro los cinco actos del original y transformó la historia profundizando en la caracterización de los personajes. Da Ponte suprimió algunos personajes secundarios y desarrolló algunas partes para favorecer la inclusión de arias.  

El tema que realmente subyace en Las bodas de Fígaro es el elogio del nuevo decreto sobre el matrimonio del emperador José II, publicado en 1783. Este decreto contenía tres principios que fascinaron a Mozart: que el matrimonio se realizara por amor, que ya no se requería la autorización de los padres y que hubiera testigos de la boda; de ahí la hilarante escena en la ópera en que Fígaro está midiendo la habitación donde apenas cabe la cama y de repente aparece un coro de veinte personas, todas ellas testigos.  

Otros aspectos de la obra que también atraían Mozart eran su comicidad, ingeniosos juegos de palabras, humor visual basado en un ágil movimiento escénico, y un enorme potencial musical. 

«Las bodas de Fígaro” marcó el comienzo del trabajo colaborativo entre Mozart y Da Ponte, una de las sociedades creativas más fructíferas de la historia de la ópera, de la que resultaron tres obras maestras del género: “Don Giovanni” y “Cosí fan tutte”, además de “Las bodas de Fígaro” por supuesto. 

«Las bodas de Fígaro»: ficha técnica

Cantantes locales

Roberto Castillo (barítono) interpreta dos personajes: Don Bartolo y Antonio; Nilbelys Peraza (soprano) interpreta a Marcellina; Laura Álvarez Galán (soprano) es Barbarina. Angela Quidel y Elsa Schmid son integrantes del coro y además, interpretan a las campesinas. 

Integrantes del coro (todos locales)

Preparación vocal: Gabriela Coniglio.

Sopranos: Mabel Bortuk, Soledad Gaona, Noemi Butikfer, Loudes Mendez Abril, Vera Vallejo Ricasoli, Angela Quidel, Keila Fuentes, Andrea Tonellotto y Gabriela Coniglio.

Contraltos: Miriam Berensztein, Miriam Loewy, Stella Borgogno, Patricia Kawer, Eliana Fernández, María Fernández, Luisa Ovejero, Jacqueline Parraud, Magdalena Justo, Liliana Caramuti, Aida Luz Acevedo, Aurora Bressan, Elsa Schmid, Mabel Edith Toso, Karen Cruz, Cecilia Godoy, Cecilia Rodrigo y Gómez Claudia.

Tenores: Amelia Cohen, Pablo Abou Adal, Mauro Dávila, Paulo Vasconcellos, Alejandro Arce, Myriam Frávega, César Luis Boronat, Pablo Olmos, Santiago Aisen y Miguel Ángel Michelena.

Bajos:Pablo Idiazabal, Jorge Lonatti, Jorge Somers, Sergio Cosentino, Carlos Federico Fushimi, Agustin Tartaglia y Eduardo Aisen.

Cantante de Oviedo, España

Juan Salvador Trupia (barítono), quien interpreta al Conde de Almaviva.

Residentes en Buenos Aires

Boris, dirección escénica.
Eduviges Piccone, pianista preparadora y clavecinista.
Mariela Daga, Dirección de Arte y Vestuario.

Alejandro Spies (barítono), interpreta a Fígaro; Ximena Farías (soprano) interpreta a Susanna; Laura Pisani (soprano) es la Condesa de Almaviva; Daniela Prado (mezzo soprano) es Cherubino y NorbertoLara (tenor) interpreta los roles de Don Basilio y Don Curzio.

Producción local

Yasmin Josef, asistente de dirección escénica.
Daniela Michelena y Soledad Caravajal, asistencia de vestuario.

Maquillaje y peinados: María Noel Apis (coordinación), Josefina Porte Farias, Gabriela Troncoso, Julieta Palledaro y Paola Gomez.

Sobretitulado en castellano: Victoria Dellamaggiora.

Orquesta Sinfónica del Neuquén, producción, técnica, escenario, comunicación y demás puestos del Teatro es equipo local de Fundación BPN.


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