Estética & funcional

Recorrimos la casa de la diseñadora Carolina Aubele, en pleno Palermo Viejo.

Una casona de principios del XX en el barrio de Palermo Viejo fue ambientada por Carolina Aubele, una talentosa diseñadora de indumentaria. Dotada de un talento especial para la estética, su casa es un fiel reflejo de su personalidad versátil, refinada y alejada de cualquier tipo de moda.

Después de recorrer treinta y dos casas, Carolina Aubele dio el sí que tanto se resistía a pronunciar. “Entré a la recepción y sin mirar la casa, supe en mi corazón que era ésta. Respiré su poesía instantáneamente, casi ni la miré al recorrerla, ya que estaba atiborrada de cosas. Estaba casi abandonada, oscura, ahí comenzó nuestra historia de amor, fue un amor a primera vista. Siempre la vi por lo que podía llegar a ser, no por lo que era en ese momento, tenía un potencial infinito”.

La polifacética Carolina (diseñadora de indumentaria, asesora de imagen, escritora, empresaria) tiene una capacidad natural para percibir la belleza que suele ser invisible a la mayoría. Dueña de un ojo refinadísimo, entrenado desde la mismísima cuna, decidió comprar esta casona de principios del siglo XX, ubicada en una calle apacible de Palermo Viejo, a pesar de los pesares. “Si bien los materiales y detalles de la casa eran originales, no tenía buen mantenimiento: las instalaciones de gas, electricidad y agua estaban muy mal, los pisos de Pino Tea estaban negros, las aberturas de cedro estaban con barnices muy viejos, las paredes con cuatro capas de empapelados y pintados varias veces encima, en algunos casos con humedad; incluso la cocina había sufrido un incendio y estaba negra, pero así y todo me enamoré”.

Alma 100 % esteta, Carolina sabe como aplicar sus talentos para diseñar interiores con magia. “Me gustan los interiores personales y poéticos, como si al entrar en un lugar te transportara a la atmósfera y dimensión de esa persona, al imaginario, disfruto muchas estéticas, pero no pueden faltar espacio, aire, armonía y luz. Por eso creo que la arquitectura es tan importante, si la base no es buena esta sinergía no puede concretarse, por más decoración que se le agregue. Este es el lugar donde más cómoda me siento en el mundo; es la extensión de mi universo plasmado en la casa y que a su vez me inspira a crear una atmósfera de ida y vuelta, de enriquecimiento mutuo. Yo creo que se trata de plasmar en la atmósfera la esencia de lo que uno es, que acompañe el estilo de vida de sus habitantes, si uno está bien, es como vivir en una extensión de uno mismo, los límites de uno se expanden, y si uno está pasando por un momento complicado tu casa te puede recordar cuál es el lugar donde uno está a salvo porque ella te representa, es la identidad y la fibra del estilo, mas allá de las modas, armónica y criteriosamente plasmada en los olores, colores, luces, texturas, sonidos, sensaciones, temperatura, superficies”.

La ambientación es un work in progress que se alimenta de su trabajo, de sus diversos viajes por el mundo. Después de años de experiencia en el mundo de la indumentaria descubrió que hay reglas fundamentales para aplicar en el armado de los espacios. Aprendió “que lo estético tiene que también ser funcional; que cada persona que habita la casa tenga el lugar que necesita para lo que le gusta hacer, así los espacios individuales y comunes se delimitan casi solos y se anula la invasión. Siempre se negocia la estética con la necesidad, pero también creo en que la estética es muy importante, pero no tiene sentido ser esclavo de tu propia casa, el arte está en que sea estéticamente interesante aunque te hayas olvidado un sweater tirado en el sillón del living. Es importante integrar los placeres a la decoración, darles una forma estética, y los elementos que uno quiere. Las colecciones además, son muy buenas para personalizar ambientes”.

Cuando la compró, la casa ya venía con algunos muebles y objetos que pertenecían a los antiguos dueños. Algunos se los quedó, otros fueron donados y otros tantos fue comprando a medida que pasaron los años. “En todos los cuartos hay bibliotecas y espejos, amo los libros y me gusta integrarlos a la decoración. Con los espejos me encanta crear espacios con ventanas a si mismos como recortes de 3d”.

El universo de Carolina está poblado de objetos que ama, atemporales, tesoros que fue encontrando en sus viajes, o pequeñas historias que desarrolló creativamente. “Cuando pienso un ambiente, pienso en que, como en el diseño de mis colecciones, tengo que sentir que lo voy a poder usar por mucho tiempo, por lo menos durante cinco años. Después, siempre me sigo divirtiendo con pequeños toques de decoración, es mi gran placer, me gusta experimentar. El interiorismo de esta casa está en constante movimiento”.

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Texto y producción Mariana Rapoport

Fotos Daniela Mac Adden


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