Estos son los chicos que con esfuerzo recuperan el bosque quemado en Cholila

En 2015, 40 mil hectáreas quedaron destruidas por el fuego. Ahora, chicos de escuelas primarias y secundarias ayudan a plantar cohiues, y cipreses, para que renazca.





“Será un proceso largo y con el objetivo de concientizar a la comunidad sobre los cuidados que hay que tener siempre con el fuego. El hecho de que hayan ido muchos chicos de las escuelas primarias apunta a que sean protagonistas directos de la recuperación de nuestros bosques, en el futuro serán ellos los beneficiarios de esta iniciativa”, dice Ramiro Bonansea, el coordinador de un programa de reforestación en el lago Cholila, impactado en 2015 por un incendio que consumió 40.000 hectáreas de la masa forestal nativa.

De la propuesta participan también 6 estudiantes del Instituto Superior de Enseñanzas Técnicas 812.

“El incendio fue algo muy triste y después ver la realidad en el lugar se transformó en desgarrador. Desde entonces, con otros jóvenes del pueblo charlamos del tema y tomamos conciencia para que no nos vuelva a pasar”, subrayó Vanesa Manrique, una de las alumnas.

“Es muy triste ver todo quemado, el panorama es desolador. Ahora habrá que esperar unos cuantos años para recuperar el bosque nativo, pero vale el esfuerzo y se renueva la esperanza de verlo nuevamente verde”, destacó a su lado Matías Quilodrán, otro de los jóvenes involucrados en el proyecto experimental.

“Se introdujeron 1500 plantas de coihue (que se tardan entre 50 y 70 años en alcanzar unos 15 metros de altura) y otras tantas de ciprés (crece unos 6 metros en ese mismo periodo). El lugar se eligió en función de la presencia de otras plantas invasoras exóticas, que impiden el desarrollo natural de las nativas”, explicó Bonansea.

Tras remarcar que “los campos devastados se hicieron aptos para tener animales porque crecieron buenas pasturas”, valoró que los crianceros “colaboran también en la recuperación del bosque, no aumentando las cargas de vacas y caballos, por ejemplo. Son ellos quienes nos llevan hasta lugares recónditos, indicándonos donde tenemos que plantar. Incluso hay varios que han alambrado cuadros para favorecer la preservación y recuperación verde”.

“Durante más de un siglo fueron los mismos pobladores los que se encargaron de cuidar su entorno -agregó-, y tampoco fueron campos donde haya habido una extracción importante de madera o abusados con mucha carga animal, por eso mismo había tanta vegetación”.

El proyecto de reforestación seguirá durante el invierno venidero, donde ya habrá un resultado en las plantas introducidas. Eso nos determinará si continuamos con otras especies o con las mismas”, adelantó el técnico.

Según se acordó, el “Plan Operativo de Restauración 2017-2018” -destinado a regenerar 80 hectáreas distribuidas en Cholila, El Desemboque y Río Turbio-, fue elaborado en 2015 por técnicos chubutenses junto a profesionales del Inta. Ciefap, Corfo, Conicet, SAF, UNPSJB, APN y FUNDFAEP con la premisa “de recuperar el ambiente dañado”.

Más iniciativas

Por su parte, integrantes del Club Andino Cholila, Inta, Ciefap y andinistas de la región -coordinados por la ingeniera Florencia Oyarzabal- , subieron la semana pasada hasta los 1000 msnm para plantar 1800 coihues sobre el faldeo sur del cerro Tres Picos, el más alto y emblemático de la Comarca Andina, afectado por el mega incendio del 2015 y que se extendió también hasta los parques nacionales Los Alerces y Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén.

“Su restauración consiste en devolverle al bosque su lugar, es una herramienta necesaria de sanación en la relación de los humanos con el planeta y es una responsabilidad de toda la población”, señalaron los responsables del emprendimiento.

Valoraron que el proyecto se pudo concretar “gracias a la unión de voluntades, organización, esfuerzo y alegría”. Luego de tres horas de ascenso, se montó el campamento base “desde el cual se trabajó incesantemente durante dos días, solo observados por los cóndores que nos sobrevolaban curiosos o tal vez asombrados por ver esta siembra de esperanza con cada árbol puesto en la búsqueda de reparar el daño provocado hace tres años”.

También se anunció que “en los próximos días, otro equipo de reforestación tiene previsto hacer una plantación de 2000 cipreses sobre la cabecera sur del lago Cholila”.

“En la población y en todas las instituciones del Estado hay personas interesadas en mejorar las actuales condiciones ambientales y para ello es necesario seguir sumado voluntades, tanto para cuidar el bosque como para dejar de destruirlo, y reproducir árboles nativos para restaurar las áreas afectadas por los incendios forestales intencionales”, subrayaron.

En tal sentido, se recordó que “además de plantar frutales, podemos reforestar con especies nativas que se pueden conseguir en el vivero forestal de Mallin Ahogado, dirigido por el ingeniero Oscar Lebed, o en el vivero de la Escuela Agrotécnica 717 de Lago Puelo. También podemos recolectar semillas y reproducir nuestros propios árboles nativos”.

Sin avances para combatir incendios

“A futuro seguramente vamos a trabajar con brigadas helitransportadas, son herramientas tecnológicas a las cuales hay que apuntar”, aseveró hace un año el coordinador de la Patagonia del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, Norberto Rodríguez. Pero, hasta el presente no hay avances concretos sobre una demanda histórica de la región a la hora de equipar a los combatientes de incendios forestales. Según se adelantó, el organismo dejó de pertenecer del Ministerio de Ambiente y pasó al área de Seguridad.

Cabe destacar que en Las Golondrinas se está construyendo un helipuerto -de utilidad para todas las provincias patagónicas-, anunciado luego de los mega incendios de 2015 que destruyeron 60 mil hectáreas de bosques nativos en Cholila y los parques nacionales Los Alerces y Lago Puelo. Su apertura quedó postergada el año pasado y recién podría entrar en operaciones este verano, siempre sujeto a la disponibilidad de aeronaves alquiladas por el gobierno nacional.

De igual modo, desde el Splif, Brigada Nacional y Bosques del Chubut confirmaron “la contratación de mayor número de brigadistas para afrontar la temporada con recursos humanos suficientes”.

A criterio de Roy Wegrzyn, poblador del lago Cholila, “queda en evidencia la precaria situación de la brigada de Cholila, aún muy pobre en equipamiento, pero con una fortaleza y ánimo de grupo muy destacable y muy motivados por el rol que entienden deben cumplir. Los vimos actuar en el incendio del 2015 y los vimos actuar ahora. Es un grupo valioso, merecen mayor atención, adiestramiento, equipo adecuado. Con esta gente, es inversión que se multiplica en buenos resultados”.

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Bombardeo de semillas

Prestadores de servicios forestales “comenzaron a restaurar predios de productores ubicados en inmediaciones del río Tigre, arroyo Villegas y río Pedregoso (todos tributarios del lago Cholila), así como en sectores de El Desemboque (ejido de El Hoyo). Las plantaciones se realizan con fondos destinados al “Plan Operativo” y, a modo de contraparte, los privados “clausuran las áreas reforestadas para que no las afecte el ganado. Hasta el momento se alcanzaron 9 hectáreas distribuidas en 3 predios”, remarcaron.

Asimismo, cabe recordar que hace un año varias aeronaves participaron de “un bombardeo de semillas” de especies autóctonas sobre las áreas quemadas en las montañas circundantes al lago Cholila, impactadas por el incendio del verano de 2015. “Las semillas fueron sacadas del mismo lugar, de los árboles que quedaron en pie, aunque los resultados comenzarán a verse recién a partir de los 3 años”, reflejó Bonansea.


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