Exposición en Francia ilustra la lucha del arte frente a la tiranía
Túnez, Egipto, Libia, Siria o Yemen: las revueltas contra los tiranos del mundo árabe están en plena marcha. “Big Brother. Los artistas frente a los tiranos” es el nombre de una exposición en el balneario de Dinard, en la Bretaña francesa, que ha cobrado actualidad ante los últimos acontecimientos.
“El fenómeno totalitario se explica poco por sus elementos y orígenes y quizá aún menos que otros sucesos históricos de mayor alance”, escribe Hannah Arendt en su libro “Elementos y orígenes del dominio totalitario”. Las reflexiones de la filósofa y politóloga alemana sobre el sistema del totalitarismo son el leit motiv de la exposición que refleja el enfrentamiento del arte a las dictaduras. La muestra acoge obras de 30 artistas, entre ellos Yan Pei-Ming, Cindy Sherman, Maurizio Cattelan y Zhang Huan. “Big Brother (Gran Hermano). Los artistas frente a los tiranos” comienza con un obra tan espectacular como el título de la muestra: una monumental escultura de cobre del artista chino Zhang Huan, a partir de fragmentos de las esculturas de Buda destruidas durante la revolución cultural. Una metáfora política de cinco metros de altura y casi siete de largo que recuerda la muerte de millones de personas durante la limpieza de la sociedad de los “enemigos de clase” iniciada por Mao Tse-tung. También Yan Pei-Ming se las vio con el dictador, pero sin conmociones visuales, sino en un estilo de denuncia tranquila. El artista franco-chino se hizo famoso por sus imágenes de Mao. Para la exposición, le pintó en un sarcófago de cristal rodeado de calaveras. Para Yan Pei-Ming las representaciones de Mao suponen una mezcla de fe, desilusión y recuerdos. Los llama “antiretratos”, imágenes para retirar la mirada. Marc Séguin no es conocido gratuitamente como el pintor de las ruinas modernas. El canadiense inmortalizó en sus lienzos a terroristas y catástrofes. Una de ellas lleva el título de “Expres-sionismo alemán”, en un juego de palabras aún más fuerte y radical que la imagen: un retrato de Hitler desfigurado con gruesos trazos de pincel en rojo y marrón. De una forma más concreta reflejan los artistas del exilio iraní la brutal represión tras las pasadas elecciones presidenciales de junio de 2009, con fotografías de manifestantes y videos que muestran a una presentadora de televisión con cara de gato y la blusa abierta. En el fondo, se lee: “Irán, erection fall out” (algo así como: Irán, una erección fallida). El absurdo satírico y los sueños del día a día se unen en la obra de este autor. Obras de disturbios y revueltas en el mundo árabe se buscan en la muestra sin éxito, algo que sin duda habría impresionado a muchos visitantes. Pero Ashok Adicéam, el curador de la muestra que puede verse hasta el 11 de septiembre, renunció a ellas de forma intencionada. “El arte necesita distancia para causar un golpe de efecto. El arte necesita tiempo y una distancia crítica”, asegura.
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