Falso aliento, poco equipo

La desunión de los nuestros volvió a quedar expuesta.

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Gaudio, Nalbandian y Acasuso, tres de los que se mantuvieron fríos mientras sus compañeros luchaban con los checos

BUENOS AIRES (Cristian Helou, enviado especial).- David Nalbandian puede estar firme durante las tres jornadas detrás del banco del team argentino, Juan Martín Del Potro puede aparecer a horas de tomar la decisión de no jugar, exjugadores como Gastón Gaudio y José Acasuso se pueden sumar... Pueden pasar muchas cosas, pero lo que no se puede creer es que los criollos no tengan actitudes de equipo. Cada vez que el Parque Roca estalló por un punto ganador, los que saltaron con resortes desde el banco argentino fueron el Negro Mariano Zabaleta (subcapitán), Leo Mayer (colaboró a pesar de estar afuera) y los demás integrantes del cuerpo técnico. Resultó muy raro ver a Pico Mónaco o Delpo eufóricos. Menos aún Nalbandian y ni hablar de los ex, que dijeron presente pero en la primera de cambio partieron del Parque Roca. Si la idea es ir a apoyar y “caretear”, tranquilamente la podrían hacer completa y mostrar más efusividad a la hora de alentar a sus viejos o actuales compañeros. Con el 1-1 del viernes cerrado, Luis Lobo, exdoblista de la Davis, fue invitado a un programa de deportes para opinar de la serie y, palabras más palabras menos, largó: “Delpo ganó su partido por él y después por el equipo. Cuando Mónaco perdió, primero pensó en él y después en el equipo. Siempre fue así en la Davis”. Lobo no hizo más que confirmar que Argentina no tiene sentido de equipo y que las viejas heridas reaparecen. Siempre. A minutos de la victoria de Del Potro ante Radek Stepanek, en la sala de prensa anunciaron “conferencia de Nalbandian en 20 minutos”. Muchos se miraron y preguntaron ¿para qué habla ahora, justo después del partido de Delpo? Nadie duda que un testimonio de David, el gran ausente de la serie, era importante, pero sí el momento. Si está “todo bien” como ellos dicen hasta el cansancio, hubiera sido mejor esperar hasta el sábado o incluso el mismo viernes, pero a último turno, para que el cordobés hable de su lesión y su regreso a las canchas. Argentina dejó pasar una gran chance y otra vez la alegría de la Davis será de otros. España, que cambia capitanes, rota jugadores y se acomoda a las bajas, pero siempre se muestra como un equipo unido. O República Checa, que corría desde atrás, pero dio el golpe en el Parque Roca, con un Berdych sensacional y un Stepanek que se acomoda a su rol secundario, pero es un socio ideal en el dobles y, desde afuera, alienta y grita los puntos con toda la furia, como si fueran propios. Eso, por estos lados, todavía no se consigue.

Matías Subat


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