“Feinmann y los tampones”

Redacción

Por Redacción

Haciendo zapping días pasados por la cadena nacional informativa de las 24 horas del desánimo, donde todo está mal, donde tengo que padecer a TN (Todo Negativo), C5N, Canal 13 y América, entre otros, me encontré con el periodista Eduardo Feinmann. Como se imaginarán, en mi ciudad sólo puedo acceder al monopólico Cablevisión, con el estado nauseoso que ello me provoca, y en uno de esos canales encontré al inefable Feinmann. Despotricaba contra este gobierno y “su autoritarismo” porque “las mujeres no pueden comprarse un tampón” (sic), porque “no puedo ir a comprar dólares como se me canta”, aunque contento, por otro lado, de que este año “ésta se vaya” (sic). Como es habitual, desmesurado y empalagoso el mensaje corporativo mediático que intenta ser desestabilizador. Ni hablar del mal gusto y de la falta de respeto hacia las autoridades democráticas… no vamos a hablar de eso porque es habitual en esta “dictadura”: todos los santos días lo escuchamos. Pero lo de Feinmann es sólo una faceta ideológica relacionada con lo económico, en detrimento de otros logros alcanzados como el de los derechos humanos, leyes inclusivas, políticas de inclusión social y aspectos económicos, entre otros, llevados adelante por este gobierno –aclaro: sin creer alucinado que vivo en el País de las Maravillas de Alicia–. Al contrario de lo que la lógica podría dictar, cuando escucho a este periodista y a candidatos como Macri y Massa, que desean acceder a la presidencia de nuestro país, me pone contento y aconsejo al candidato que suceda a Fernández de Kirchner dentro del mismo proyecto político que no haga campaña, porque cuando los opositores hablan y proponen sus políticas es imposible que los argentinos optemos mayoritariamente por esas posibilidades. La gran promesa económica de Macri es que “los argentinos van a poder comprar los dólares que quieran” (o sea, sus amigos de clase acomodada, de la oligarquía argentina, de connivencia como la SRA, entre otros, se van a seguir beneficiando, como siempre lo han hecho en la Argentina)… pavada de “plan económico”. Y pide a este gobierno que deje de malgastar en tecnología y ciencia con el lanzamiento del Arsat, un verdadero insulto a nuestra comunidad científica y una muestra de lo que Macri quiere para nuestro país, no desarrollar inteligencia en ciencias… pero sí pagarles a los buitres “lo que el juez Griesa diga”. Afirma, además, que con él se acaba el “curro de los derechos humanos” (sic), dejando abierta la puerta a un gobierno autoritario. Todo esto si él fuera presidente. Por favor, Mauricio, para satisfacción de tus seguidores, no sigas hablando porque, mientras más hablás, más aclarás. Tampoco dejes de incorporar como candidata a vicepresidenta a la inefable dueña de la verdad y de la Republiquita “Lilita” Carrió, porque con ella tenés el triunfo asegurado en primera vuelta. Avísenles a los del Pro que lo que Carrió toca lo rompe, por si no están anoticiados. También se puede escuchar el discurso de Massa proponiendo “cerrar la etapa de los derechos humanos”, para probablemente no insistir en la búsqueda de desaparecidos y de sus hijos apropiados y cerrar posibilidades de seguir enjuiciando a los represores asesinos que padecimos de 1976 a 1983… pavada de revelación ideológica. Se abre así la posibilidad de indultos y otras aberraciones jurídicas que afectarán los derechos humanos, medidas que sin lugar a dudas llevará a cabo si es elegido presidente, como pagar, desde lo económico, los dictados del juez Griesa, aun a costa del derrumbe económico de nuestro país para satisfacer a los especuladores capitalistas. Es muy claro lo de Massa al no votar a favor de pagar nuestra deuda en la Argentina u otras plazas salvo Nueva York, como fue la propuesta realizada, con gran tino, y aprobada por el Congreso. El bloque de Massa votó en contra y él estuvo ausente. Faceta ideológica pura, como le dicen. Por último, un mensaje para las mujeres usuarias del tampón. No le hagan caso a Feinmann. No corran despavoridas a comprarlos, porque se consiguen. Feinmann, como lo hace habitualmente la corporación mediática colaboradora en regímenes dictatoriales y opositora en tiempos de democracia, informa desinformando. Marcelo Claudio Fracchia, DNI 17.575.066 Zapala

Marcelo Claudio Fracchia, DNI 17.575.066 Zapala


Haciendo zapping días pasados por la cadena nacional informativa de las 24 horas del desánimo, donde todo está mal, donde tengo que padecer a TN (Todo Negativo), C5N, Canal 13 y América, entre otros, me encontré con el periodista Eduardo Feinmann. Como se imaginarán, en mi ciudad sólo puedo acceder al monopólico Cablevisión, con el estado nauseoso que ello me provoca, y en uno de esos canales encontré al inefable Feinmann. Despotricaba contra este gobierno y “su autoritarismo” porque “las mujeres no pueden comprarse un tampón” (sic), porque “no puedo ir a comprar dólares como se me canta”, aunque contento, por otro lado, de que este año “ésta se vaya” (sic). Como es habitual, desmesurado y empalagoso el mensaje corporativo mediático que intenta ser desestabilizador. Ni hablar del mal gusto y de la falta de respeto hacia las autoridades democráticas... no vamos a hablar de eso porque es habitual en esta “dictadura”: todos los santos días lo escuchamos. Pero lo de Feinmann es sólo una faceta ideológica relacionada con lo económico, en detrimento de otros logros alcanzados como el de los derechos humanos, leyes inclusivas, políticas de inclusión social y aspectos económicos, entre otros, llevados adelante por este gobierno –aclaro: sin creer alucinado que vivo en el País de las Maravillas de Alicia–. Al contrario de lo que la lógica podría dictar, cuando escucho a este periodista y a candidatos como Macri y Massa, que desean acceder a la presidencia de nuestro país, me pone contento y aconsejo al candidato que suceda a Fernández de Kirchner dentro del mismo proyecto político que no haga campaña, porque cuando los opositores hablan y proponen sus políticas es imposible que los argentinos optemos mayoritariamente por esas posibilidades. La gran promesa económica de Macri es que “los argentinos van a poder comprar los dólares que quieran” (o sea, sus amigos de clase acomodada, de la oligarquía argentina, de connivencia como la SRA, entre otros, se van a seguir beneficiando, como siempre lo han hecho en la Argentina)... pavada de “plan económico”. Y pide a este gobierno que deje de malgastar en tecnología y ciencia con el lanzamiento del Arsat, un verdadero insulto a nuestra comunidad científica y una muestra de lo que Macri quiere para nuestro país, no desarrollar inteligencia en ciencias... pero sí pagarles a los buitres “lo que el juez Griesa diga”. Afirma, además, que con él se acaba el “curro de los derechos humanos” (sic), dejando abierta la puerta a un gobierno autoritario. Todo esto si él fuera presidente. Por favor, Mauricio, para satisfacción de tus seguidores, no sigas hablando porque, mientras más hablás, más aclarás. Tampoco dejes de incorporar como candidata a vicepresidenta a la inefable dueña de la verdad y de la Republiquita “Lilita” Carrió, porque con ella tenés el triunfo asegurado en primera vuelta. Avísenles a los del Pro que lo que Carrió toca lo rompe, por si no están anoticiados. También se puede escuchar el discurso de Massa proponiendo “cerrar la etapa de los derechos humanos”, para probablemente no insistir en la búsqueda de desaparecidos y de sus hijos apropiados y cerrar posibilidades de seguir enjuiciando a los represores asesinos que padecimos de 1976 a 1983... pavada de revelación ideológica. Se abre así la posibilidad de indultos y otras aberraciones jurídicas que afectarán los derechos humanos, medidas que sin lugar a dudas llevará a cabo si es elegido presidente, como pagar, desde lo económico, los dictados del juez Griesa, aun a costa del derrumbe económico de nuestro país para satisfacer a los especuladores capitalistas. Es muy claro lo de Massa al no votar a favor de pagar nuestra deuda en la Argentina u otras plazas salvo Nueva York, como fue la propuesta realizada, con gran tino, y aprobada por el Congreso. El bloque de Massa votó en contra y él estuvo ausente. Faceta ideológica pura, como le dicen. Por último, un mensaje para las mujeres usuarias del tampón. No le hagan caso a Feinmann. No corran despavoridas a comprarlos, porque se consiguen. Feinmann, como lo hace habitualmente la corporación mediática colaboradora en regímenes dictatoriales y opositora en tiempos de democracia, informa desinformando. Marcelo Claudio Fracchia, DNI 17.575.066 Zapala

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