Fito Páez: “Siempre tuve la vida que quise”
A punto de cumplir 50 años, pasado mañana, el músico anuncia el lanzamiento de tres discos y también de una novela. Un balance del hombre que “nació en el 63”.
Con tres álbumes en ciernes y una primera novela a punto de publicación, Fito Páez celebrará pasado mañana sus 50 años de edad sostenido en la premisa de hacer sin detenerse en balances ni en la reflexión acerca del paso del tiempo. Él lo sintetiza como “una vida en la búsqueda del amor”.
“Sin entrar en binarismos morales, hay una vida en la búsqueda del amor como una fuerza bienhechora y, también, de la identificación de la pasión como una fuerza no tan bienhechora, compleja y muy atractiva”, analiza Páez en una entrevista.
Haciendo equilibrio entre la reflexión y la piel, propone “salirse un poco del estudio sociológico y de la ciencia, para ir a la búsqueda del abrazo, del beso, de la mirada, del polvo, de aquello que fue lo que me gustó siempre”.
“Nací en el 63/con Kennedy a la cabeza/una melodía en la nariz/creo que el aire estaba raro/mediaba marzo/ …/”, se desnudó un jovencísimo Fito en la canción inaugural que dio nombre a su álbum debut “Del 63”, editado en 1984.
Veintinueve años después de aquella confesión hecha canción, el artista asegura que “no hay balance ni a palos, ni tampoco hago reflexiones sobre el paso del tiempo”.
Mientras la tarde agobiante cede morosamente a la tentación de las primeras sombras sobre los ventanales de su departamento del barrio porteño de Recoleta, apenas accede a un repaso sobre el que apunta que “siempre tuve la vida que quise, nunca le pedí permiso a nadie”.
“Primero hay que satisfacer tu vanidad y tu satisfacción propia de esa etapa de la juventud en la que las testosteronas están muy revueltas y exigiendo, y donde hay mucho ‘ego-trip’ y está bien que eso pase, pero después aparecen las otras personas y luego intereses más ligados a situaciones sociales y comunitarias y no solamente importa tu viaje sino el viaje de los demás”, resume evitando sonar didáctico.
Puesto a reflexionar sobre algunos axiomas rockeros acerca de “vivir rápido y morir joven”, el rosarino arriesga entre risas que “lo de vivir rápido se supone que puedo seguir haciéndolo” y enseguida propone “andar a una velocidad crucero porque los espíritus salvajes se queman rápido y yo creo que ese es un aspecto que hay que tratar de mantener”.
“Siempre me acuerdo –revela– de una frase de Bukowski muy graciosa que decía: ‘La resistencia es más importante que la verdad’ y me parece una frase tan sabia y tan canchera”.
Como una postal de ese cambio de paradigma, cuenta que “con un colega que también tiene hijos pensábamos que el día arranca bien si los chicos (por sus hijos Martín y Margarita) están bien. Lo otro es como respirar, no pienso en eso y no tengo cuestionamientos afuera de lo que exige la propia disciplina: componer, ensayar, arreglar, la responsabilidad de hacer lo que uno hace y la responsabilidad del juego”. “La prioridad está puesta toda en lo afectivo, en el amor hacia los niños y hacia la gente que uno ama. Ese es como un foco muy claro con cada vez menos boludeces”.
En ese camino vital y artístico, Páez señala: “Me siento un tipo que me he permitido todo, me he salido de lugar un montón de veces y he regresado también y, entonces, cada vez la conflictividad es menor porque ya no me asusto de lo que hago. Es algo que vengo haciendo desde que soy chico. Y animarme a hacer cosas es una especie de materia esencial”.
Metido de lleno en el hacer que lo rige, el autor de los filmes “Vidas privadas” y “¿De quién es el portaligas?” espía el futuro inmediato surcado por tres placas y comenta “yo no hago músicas para los discos, todos los días voy cocinando algo”. Aunque “también me dejo los silencios que son muy importantes”.
Del consejo general a su propio universo creativo, señala que “los discos, las pelis y ahora la novela es toda la obra. Puede no gustar un disco pero para mí es todo. De todas maneras, no pienso mucho en esas cosas –redondea– solamente las pongo en marcha y es hermosa esa incertidumbre que en lugar de generarme angustia me genera placer. Quiero que las cosas vayan andando porque no tengo planes de conquista”.
A distancia de toda posible reseña biográfica, insiste con que “yo no me escucho una vez que hago un disco porque no me da ganas, para mí ya está. Hubo un momento en el que comprendí algo y me dije ‘si no te gustó hacé otro’, y me parece que si en ese momento fuiste eso, amate”. (Télam).
“La prioridad está puesta toda en lo afectivo, en el amor hacia los niños y hacia la gente que uno ama”, sintetiza Páez.
Sergio Arboleya
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