Fray “Tormenta”, defensor de los migrantes contra viento y marea
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TENOSIQUE, México.- Fray Tomás González, conocido como fray “Tormenta” por su acérrima defensa de los migrantes, es el más reciente sacerdote mexicano que ha denunciado amenazas. Aunque la mafia acecha para obtener su cabeza y autoridades lo ignoran, el religioso sigue exigiendo atención sobre los delitos que padecen los indocumentados. “Todo lo que se ha hecho en este país con las personas migrantes es gracias al permiso que dan las autoridades mexicanas”, advierte fray Tomás, megáfono en mano, a indocumentados que cruzaron desde Guatemala al pueblo mexicano de Tenosique (sureste). Enfundado en un sencillo hábito color marrón, sandalias y sombrero de palma, este sacerdote franciscano forma parte de un grupo de religiosos que dirigen refugios para indocumentados en varios puntos de su recorrido clandestino por México hacia Estados Unidos. Fue en Tenosique, situado a 60 km de Guatemala y donde se encuentra la primera parada del tren de carga sobre el que viajan miles de centroamericanos y sudamericanos cada año, donde fray Tomás fundó hace dos años su albergue. Como la mayoría de este tipo de refugios, el de González es precario y utiliza hasta el último centavo de las donaciones que recibe para ofrecer a los vulnerables viajeros un plato de comida caliente así como un lugar donde dormir, ducharse y sanar sus posibles heridas. Pero sobretodo, González ofrece un oído amigo a sus huéspedes y nunca se queda de brazos cruzados ante sus relatos. “Cuando sabemos que un agente de migración golpea, maltrata, viola, persigue brutalmente a un migrante; cuando nos dicen que criminales en complicidad con la autoridad le cobraron 100 dólares por dejarlo ir a buscar una vida mejor a Estados Unidos, no podemos quedarnos callados. Tenemos que levantar la voz”, explica a la AFP este religioso, que acompaña habitualmente a los indocumentados a presentar denuncias. Por la puerta de su albergue, llamado La 72 en homenaje al número de migrantes latinoamericanos ejecutados en un rancho de Tamaulipas (noreste) en 2010, pasan un promedio diario de 150 extranjeros cansados y temerosos. Alzar la voz en esta zona de Tabasco, uno de los estados donde más se secuestra a inmigrantes, ya le ha costado a González varios avisos de los que quieren silenciarlo. (AFP)
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