Frente a frente, desligaron sus responsabilidades

Los supuestos jefes de seguridad y el mánager, careados

Por Redacción

BUENOS AIRES (Télam).- Los sindicados jefes de seguridad de República Cromañón y de Callejeros, y el manager de la banda, fueron sometidos ayer a careos en los que volvieron a negar que tuvieran responsabilidad en la seguridad de la discoteca de Once, en la que el 30 de diciembre último murieron 193 personas, informaron fuentes judiciales.

Pese a mantenerse firmes en sus versiones, los entredichos entre Raúl Villareal, supuesto jefe de seguridad de Cromañón; Lorenzo Bussi, responsable del personal de control contratado por la banda, y el manager Diego Argañaraz, permitirán al juez de instrucción Julio Lucini «medir el grado de responsabilidad de cada uno» en la tragedia, dijo una fuente judicial. La misma fuente explicó que los descargos de ayer también le serán útiles al magistrado para resolver si los procesa por delitos de tipo doloso o culposo.

Lucini será quien resolverá la situación procesal de los últimos tres detenidos, ya que seguirá al menos 15 días al frente de la investigación, debido a que la jueza natural de la causa, María Angélica Crotto, pidió otro mes de licencia por enfermedad, que le fue concedido por la Cámara del Crimen.

Según relató el abogado de Villareal, Albino Stefanolo, en el cruce con Argañaraz «ambos se mantuvieron en sus dichos», pero -a su entender- «en los diálogos surgieron algunas posturas interesantes» por la discusión que se dio entre lo que era «control y seguridad».

Para el letrado, «no fue un dato menor que el manager reconoció» que durante el show de Callejeros en el estadio de Excursionistas, el 17 de diciembre último, «el personal de control, sonidistas luces era el mismo que el que llevó para los recitales de Cromañón».

«Argañaraz hizo una distinción entre control y seguridad, que para mí es lo mismo. La confusión pasa por esa palabra, es una cuestión semántica», agregó. Si bien el abogado reconoció que Villareal está en una situación judicial «muy complicada», entendió que los dichos del manager consolidaron los de su cliente, quien ayer insistió en que «el local no tenía seguridad propia y que en cada evento, la seguridad estaba siempre a cargo de la banda que tocaba».

El sindicado jefe de seguridad explicó que ese tema se manejó de esa forma en los casi 20 recitales que hubo en Cromañón desde su apertura hasta el 30 de diciembre, y reiteró que él sólo cumplía funciones de «relaciones públicas y ayudaba a (Omar) Chabán», gerenciador del local.

«Villareal nunca pudo ser seguridad del lugar, menos jefe, porque Cromañón no lo tenía y hasta el Defensor del Pueblo (adjunto Atilio Alimena) dio fe de eso» cuando declaró en la causa, recordó Stefanolo.

En tanto, durante el otro careo, Bussi reiteró ante Villareal que era él quien le daba órdenes y que la noche de la tragedia su tarea se limitó a cortar entradas en la puerta principal, por lo que no vio que la salida de emergencia estuviera cerrada.


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