Gastaron millones, pero las escuelas no lo reflejan
Unter advierte peligros para el inicio del ciclo lectivo del 2004.
Las escuelas de Roca llegaron a fin de año con su infraestructura edilicia muy lejos del ideal que cualquier padre pretende para el ámbito donde su hijo pasa al menos la cuarta parte del día.
La imagen de los establecimientos de esta ciudad es botón de muestra para comprobar que los 10.306.910 pesos que facturó el exclusivo círculo de proveedores al Estado rionegrino este año por las refacciones y el mantenimiento de edificios no sirvieron para mejorar la calidad educativa provincial.
Ocurre que el gasto del Estado no se condice con la seriedad de los trabajos ni con el precio real que en muchos casos debería fijarse a una obra bien hecha.
En su edición de ayer, «Río Negro» publicó una investigación en la que se conoce cómo es el aceitado mecanismo de asignación de los trabajos por parte de las delegaciones del Consejo Provincial de Educación en el Alto Valle y quiénes son los pocos beneficiados en el sistema.
Este año el Estado provincial reconoció un compromiso de 11.181.405 pesos por obras escolares de 2002 y 2003.
Teniendo en cuenta que esos 11 millones corresponden a los últimos 24 meses y que este año el compromiso ya alcanza los 10 millones, es evidente que las constructoras todavía tienen inmensas acreencias pendientes.
Ese dinero va a muy pocas manos y alcanza con decir que sólo tres firmas se llevaron 7.657.000 pesos de lo abonado en 2003. El resto se repartió entre una decena de proveedores menores.
Como se informó ayer, la sospecha de sobreprecios, la pésima calidad de algunos trabajos y la asignación de las obras a través del mecanismo de contratación directa cuando había que hacer concursos o licitaciones hizo que interviniera el Tribunal de Cuentas y la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Si embargo, es llamativo el pobre resultado que obtienen sus procedimientos a lo largo del tiempo (ver aparte).
El presente escolar
La incongruencia entre las condiciones de los edificios y el gasto en obras se advierte en un relevamiento realizado entre octubre y noviembre por la seccional Roca de Unter en todos los establecimientos de la ciudad.
Los mayores problemas son la falta de vidrios y bancos, además de serios problemas en los sanitarios y cañerías de baños. También hay escasez de elementos de limpieza e insumos para las tareas de administración de los colegios.
Según Carlos Tolosa, secretario general de Unter Roca, «lo más preocupante es que se acerca el receso de verano y los colegios se deteriorarán aún más, por lo que tendremos muchos problemas en el inicio del ciclo lectivo del año que viene». El gremialista inclusive deslizó la posibilidad de que muchos establecimientos no podrían comenzar las clases en 2004 si no se los refacciona durante el verano.
El relevamiento se realizó a partir de planillas repartidas en todos los colegios de Roca, en las cuales cada director debía llenar las columnas sobre el estado de sus escuelas en los siguientes ítems: mantenimiento del edificio y construcciones; comedor y refrigerio (funcionamiento e insumos); artículos de limpieza, librería, etcétera; elementos de educación física, plástica y música; otros. Cada planilla está firmada por los respectivos directores.
Uno de los establecimiento en peor estado es la escuela 274. En mantenimiento del edificio, su director reclama arreglo y colocación de puertas en las aulas; agua en la cocina y baños, luces exteriores; rejas y la provisión de mesas, sillas, escritorios y armarios en casi todas las aulas. Sobre los insumos para limpieza y librería, se afirma que hace falta todo. Incluso, en el rubro «otros» insiste «en la necesidad urgente y permanente de todos los artículos de limpieza indispensables».
El CEM 1 reclama la revisión de los sistemas de agua y gas, además del arreglo de calefactores. Sin embargo, se reconoce que han funcionado bien y se han recibido los elementos necesarios en los insumos para el comedor y refrigerio y los artículos de limpieza y librería.
Por su parte, la escuela 95 pide la reparación urgente de sanitarios y persianas. También la reposición de vidrios, entre los arreglos más importantes. La escuela 344, reclama por nueve vidrios rotos, cerraduras deterioradas y la refacción de todos los calefactores. Sobre insumos de limpieza y librería, el relevamiento dice que «falta casi todo» y detalla una larga lista de productos. Respecto de elementos de educación física, plástica y música, reconoce que «esta escuela no recibió elementos de educación física ni de ninguna otra área. También afirma que los matafuegos están descargados y no hay salida de emergencia.
La escuela 31, de Colonia Fátima, admite que el mantenimiento del edificio es de normal a regular, al igual que los insumos para el comedor. Pero afirma que los elementos de limpieza están adulterados. En este sentido, se dice que la lavandina «es igual a agua» y que «no sabemos qué es el detergente».
Hay que destacar que las escuelas roquenses comenzaron a profundizar su deterioro en el último trimestre del año, precisamente el mismo período en el que el Ministerio de Economía decidió restringir al máximo las partidas para Educación, porque mucho antes de finalizar el ciclo lectivo había comprometido todos los fondos del presupuesto para mantenimiento.
Hugo Alonso
Adrián Pecollo
(con aportes de Agencia Roca)
Nota asociada: La laxitud de los órganos de control
Nota asociada: La laxitud de los órganos de control
Las escuelas de Roca llegaron a fin de año con su infraestructura edilicia muy lejos del ideal que cualquier padre pretende para el ámbito donde su hijo pasa al menos la cuarta parte del día.
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