Sin harina ni fritura: la receta fácil de buñuelos de acelga y queso, livianos y esponjosos
Se hacen en pocos minutos, no llevan fritura y son una alternativa más saludable para una comida rápida, sin resignar sabor ni textura.
Los buñuelos de acelga forman parte del recetario clásico de muchas cocinas, pero su versión tradicional —con harina y fritura— suele quedar fuera de las opciones cuando se busca comer más liviano. La buena noticia es que existe una preparación simple, sin harina refinada ni aceite en exceso, que mantiene el gusto y logra una textura suave y aireada.
Esta versión resulta ideal para resolver una cena rápida, sumar verduras al menú diario o preparar un acompañamiento saludable con ingredientes accesibles. Además, se cocina en sartén antiadherente o al horno, y está lista en pocos pasos.
Cómo preparar buñuelos de acelga y queso sin harina ni fritura
Ingredientes
- 1 atado de acelga
- 2 huevos
- ½ taza de avena arrollada fina
- 150 gramos de queso rallado (puede ser port salut, mozzarella o queso fresco)
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- Sal, pimienta y nuez moscada a gusto
- Opcional: ajo en polvo o cebolla picada
Paso a paso
Primero, lavá bien las hojas de acelga, hervilas durante dos o tres minutos y escurrilas cuidadosamente. Una vez frías, picalas bien chicas.
Colocá la avena en un bowl, agregá un chorrito de agua o leche y dejala reposar unos minutos para que se hidrate.
En otro recipiente, batí los huevos y sumá la acelga picada, la avena hidratada, el queso rallado, el polvo de hornear y los condimentos. Mezclá hasta lograr una preparación homogénea.
En una sartén antiadherente apenas aceitada, colocá cucharadas de la mezcla y cociná a fuego medio durante dos o tres minutos por lado, hasta que estén doradas.
Como alternativa, también podés cocinarlas en horno precalentado a 180 °C durante 12 a 15 minutos.
El resultado son buñuelos suaves, livianos y sabrosos, ideales para acompañar con una ensalada fresca o integrar a un plato principal equilibrado.
Claves para que queden bien esponjosos
Escurrir muy bien la acelga es fundamental para que la mezcla no quede aguada.
Elegir un queso que funda correctamente aporta humedad y ayuda a que la preparación gane aire.
Durante la cocción, conviene no aplastarlos: dejar que inflen solos permite que mantengan una textura más liviana.
Los buñuelos de acelga forman parte del recetario clásico de muchas cocinas, pero su versión tradicional —con harina y fritura— suele quedar fuera de las opciones cuando se busca comer más liviano. La buena noticia es que existe una preparación simple, sin harina refinada ni aceite en exceso, que mantiene el gusto y logra una textura suave y aireada.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios