Gran Bretaña vive “una película de catástrofe”

El miedo y la locura invaden a los ingleses con esta pandemia.



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Un estornudo en el subterráneo londinense. Varias personas se cubren inmediatamente la boca y la nariz, o alejan el cuerpo, agazapados, como en un acto reflejo. Otros evitan el transporte público por completo. Aquí nadie quiere contagiarse, podría ser la gripe A.

Mientras Alemania mira con miedo hacia Mallorca, donde el número de infectados aumenta, el virus se extiende por el Reino Unido como en ningún otro país europeo. Los medios están presos de una verdadera histeria. La economía y el turismo temen tiempos difíciles. Los científicos quieren cerrar las escuelas y algunos hospitales ya están trabajando al borde de su capacidad.

 Hasta el momento se confirmaron más de 11.000 casos de la gripe A en el Reino Unido. Según estimaciones se trata, no obstante, de 55.000 casos, con tendencia en aumento. Unas 30 personas ya han muerto. Se desconoce, sin embargo, en cuántos de los casos la gripe A fue el motivo único de la muerte. La mayor parte de las víctimas padecían también otras enfermedades.

Especial miedo proporcionó recientemente la muerte de una mujer, que poco tiempo antes había dado a luz. En torno a los consejos para embarazadas reina ahora el caos. Las autoridades de salud advirtieron que las embarazadas deberían mantenerse apartadas de las masas de gente, así como renunciar a viajes innecesarios. La asociación de padres National Childbirth Trust aconsejó incluso que en principio las mujeres deberían directamente evitar el embarazo, mientras la gripe continúe en expansión.

 Los médicos, sin embargo, calificaron este consejo de “alarmista”. Ahora, precisamente en época de vacaciones, también las líneas aéreas se niegan a transportar pasajeros con síntomas de gripe, como fiebre. British Airways explicó que podría recurrir a equipos médicos de consulta, en caso de haber pasajeros aparentemente no aptos para el vuelo.

En casos de emergencia se podría prohibir viajar a los pasajeros, aún en contra de su voluntad. Pero también aquellos que ingresan al país se sienten inseguros. “Es un sentimiento extraño”, dice Antje S., una turista berlinesa en Londres. Por una emergencia fue al hospital. “Ahí la gente que me cruzaba venía con barbijo. Fue un poco como una película de catástrofes.”

Para la economía británica, ya inmersa en la crisis global, la gripe A es especialmente inoportuna: demasiados empleados podrían faltar por causa de la enfermedad. Economistas de la auditora Ernst & Young explicaron que a raíz del brote de la gripe, la economía podría reducirse este año en un 7,5 por ciento. Sería el mayor retroceso desde la gran depresión de los años 30.

Un motivo, entre otros, de la desproporcionada propagación de la enfermedad en el país es que el Reino Unido, con sus aeropuertos londinenses, funciona como escala de acceso a todo el mundo. Desde aquí la enfermedad, que estalló en México y en Estados Unidos, pudo introducirse rápidamente.

Los hospitales tienen ahora que vérselas con la afluencia de masas de ciudadanos preocupados. Douglas Russell, director médico del servicio de salud en Tower Hamlets, el barrio de Londres más afectado por la gripe, habló de una “presión adicional considerable”. Los empleados están trabajando horas extra y se quedan sin vacaciones.

 En otro sitio, los pacientes se quejaban del tratamiento insuficiente recibido. Por miedo a contagiarse, el personal les habría gritado las instrucciones a través de la puerta. Mientras tanto, el gobierno intenta sosegar a las masas. Ya habría medicamentos para la mitad de la población, y una vacuna estaría disponible el próximo mes.

Hacia fin de año entonces habrá vacunas para hasta 30 millones de personas. El ministro de Salud Andy Burnham remarcó: “Es realmente importante considerar todo esto con justicia. Se trata de un virus suave, que ya afectó a miles, que se recuperaron rápidamente”. La gente debería disfrutar de las vacaciones. “La vida continúa”.

dpa


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