Graves fallas en el sistema informático del BPN

Las constató el Banco Central en diciembre de 2004. Facilitaron operaciones entre Damovo y Temux un mes después, por sumas millonarias.

Por Redacción

Fuentes del Banco Provincia del Neuquén dijeron a «Río Negro» que la selección del sistema informático llamado Bantotal fue realizada desechando, sin justificación plausible, la licitación pública prevista por la ley provincial 2141, de Administración Financiera y Control. Quien tomó esa decisión, así como la de contratar a la consultora Assa (Aplication Software S.A.), fue el ex presidente del BPN, Luis Manganaro. No se respetaron los topes de depósitos y extracciones en las cuentas de Damovo y Temux.

Las mismas fuentes aseguran que el sistema tiene severas fallas, y para demostrarlo han entregado a «Río Negro» grabaciones del banco de diálogos telefónicos con clientes, de las cuales surge, con demasiada frecuencia, que la información solicitada por el cliente no se puede dar porque «se cayó el sistema». Este diario ya informó que la instalación de Bantotal fue supervisada por la actual gerenta general del BPN, Adriana Velasco.

La firma que Manganaro eligió con acuerdo del directorio para comprar el sistema

es uruguaya, conocida en ese país por el nombre Delarobla y Asociados. En Argentina se llama Horvath Soluciones Tecnológicas S.A. (HST).

Hubo varios proveedores invitados a ofertar, pero la seleccionada finalmente fue Delarobla, que contó con el favor del grupo Assa.

Delarobla atendió con tratamiento VIP -al parecer, en más de un viaje- a una comisión de funcionarios del banco, presuntamente seleccionados por Velasco para acompañarla, que viajaron a Montevideo y Punta del Este (¿?) para conocer «in situ» las bondades del sistema.

La consultora Assa tuvo como vicepresidente, cuando se realizaron estos negocios, al contador Abelardo Hoch, de quien ya se ha ocupado este diario debido a sus negocios en Villa La Angostura: un loteo de terrenos cercanos al Nahuel Huapi, y un frustrado -por el Concejo Deliberante, en defensa del bosque nativo- proyecto de club de golf, con el consiguiente loteo. De Hoch también se tuvo noticia por su intervención en la venta del inmueble de la escribanía Carulli, situado en la avenida Argentina, frente a la casa central del BPN. Se suponía entonces que el comprador verdadero era el Banco.

«Río Negro» publicó al res

pecto que la casa fue adquirida por una sociedad «off shore» domiciliada en la isla de Niue, Nueva Zelanda. Con un poder que le fue otorgado en Montevideo, Hoch vendió la propiedad a una firma neuquina, Eduva S.A., constituida poco antes y presidida por Valeria Ziercovich, aparente copropietaria de un ciberlocutorio de la avenida Argentina, frente al edificio municipal. Años después, Ziercovich -o Eduva- se asoció con Eduardo Del Giudice para abrir otro ciberlocutorio, probablemente el más grande de la capital neuquina, en el edificio Carulli.

Un hijo de Hoch, Luciano, trabajó en la sucursal Buenos Aires del BPN hasta que tomó estado público el fraude de Temux, y renunció de inmediato.

 

Ocho millones de dólares más un diez por ciento

 

El Bantotal le costó al BPN ocho millones de dólares. El presupuesto fue aprobado por el directorio el 1 de junio de 2001, y figura como punto dos del acta 2232.

En un proyecto de resolución elevado posteriormente al directorio se propone aumentar ese monto en un diez por ciento. En el punto tres del proyecto se otorgan amplias facultades a la gerencia del proyecto, a cargo de Velasco. Los firmantes son Omar Raimondo, por la Asesoría Letrada; Julio César Ruiz Rueda, gerente de Sistemas; Adriana Velasco, gerenta departamental; y José Oser, Director y gerente General.

En los considerandos del acta 2232 se señala que el proceso de selección del sistema a contratar se hizo de acuerdo a la planificación propuesta por el grupo Assa.

Dicho proceso «transcurrió con total y absoluta normalidad». Pero la empresa Unysis Sudamericana, que quedó en el segundo lugar, objetó la calificación recibida, lo que fue contestado por la gerencia general, a cargo de Oser, «basándose en la transparencia del proceso y en la participación de 30 usuarios que evaluaron y aconsejaron dicha elección».

Velasco fue designada gerenta del Proyecto de Implementación y Néstor Pizzi en la función de contador general y subgerente financiero. Para integrar el equipo de implementación fueron nombrados Marta Morales, Jorge Luis Edwards, Liliana Marini, Pablo Rodríguez, Lorena Martínez, Fabio Marredo y Hugo Camargo. Con dedicación parcial ingresó Fabián Correa.

 

No se puede creer

 

Un equipo de cinco inspectores del Banco Central, encabezado por el inspector general Marcelo González, auditó el sistema Bantotal entre el 6 y el 17 de diciembre

de 2004. No es exagerado decir que las fallas detectadas, por su cantidad y gravedad, dejan al lector del «memorándum de observaciones» en un estado de estupefacción.

En diez carillas de apretada tipografía, el «memo» resume observaciones que, por su número, exceden la posibilidad de reproducirlas totalmente. Las más importantes son:

1.1: la ubicación de la gerencia de Sistemas dentro de la estructura organizativa de la entidad no garantiza una independencia funcional total con respecto de las áreas usuarias.

2.2 a) Resguardo de la información. Se observó que: 1) en algunos casos ambas copias de los resguardos de datos se almacenan en el mismo sitio; 2) la cantidad de las pruebas de integridad de los resguardos de datos realizadas durante el corriente año (dos) se consideran insuficientes.

2.3 a) Contingencias. El plan de contingencias/emergencias que posee la entidad se considera desactualizado e incompleto.

4.1 a) Se observó que el nivel jerárquico asignado al departamento de Seguridad

Informática no garantiza que ésta funcione como un área independiente.

4.2 a) Para la plataforma operativa se observó que la entidad no aplica completamente los principios de su política, referentes a la nece

sidad calificada de uso o conocimiento en el acceso y privilegios otorgados a usuarios críticos, en los que se verificaron privilegios que exceden la función y responsabilidad y los tenedores, a saber:

1.Existen usuario especiales con niveles de máxima autoridad en todas las plataformas que son de uso discrecional de sectores del área de sistemas, por ejemplo: CASSOLINIR, MARTINEZG. 2. Existen usuarios con privilegios especiales asignados a uso regular de funcionarios del departamento de Seguridad Informática en niveles que exceden su tarea de control, por ejemplo: SURIANIR, BETHENCOURTE. 3. No se observó la aplicación de controles compensatorios a tales funcionarios. 4. En el uso de usuarios especiales (claves de emergencia y usuarios con alto privilegio) no se observó la implementación de mecanismos formales para controlar la actividad que realizan.

 

A favor de Temux (y otros)

 

En el punto 6 (Sistemas Aplicativos), la inspección del BCRA destaca haber observado que «la operatoria de títulos y algunos préstamos con la provincia se administran manualmente en el sector de contaduría», y que los manuales de Bantotal se encuentran desactualizados.

La actividad del tándem Temux-Damovo se facilitó gracias a que no se respetaron los topes de dinero para las operaciones en cuentas corrientes. Hay al respecto prueba documental correspondiente a los meses de enero y febrero de 2005. Un mes antes, los inspectores del BCRA verificaban -y notificaban al BPN- que «el sistema de cuentas corrientes no tiene implementados controles que impidan abonar por ventanilla cheques (comunes o de pago diferido), extendidos al portador o a favor de una persona determinada, por importes superiores a $ 50.000 o su equivalente en dólares estadounidenses.

Tampoco existían controles para el pago de préstamos por ventanilla de montos superiores a $ 50.000.

Entre fines de enero y principios de febrero de 2005 Damovo depositó, en cuentas de Temux y su controlada Cooperativa de Crédito Santa Elena alrededor de 12 millones de pesos, en operaciones de montos muy superiores a los 50.000 pesos.

Las objeciones siguen, en número y variedad escandalosos. Como se ha dicho, la inspección se hizo entre el 6 y 17 de diciembre de 2004.

Pero en enero y febrero de 2005 las observaciones de la inspección, en particular las referidas a los montos máximos para operar en cuentas corrientes, eran groseramente violadas.

JORGE GADANO

LAURA LONCOPAN BERTI