Grecia en el lugar equivocado

Por Redacción

Si el estado norteamericano de California fuera un país independiente, formaría parte de la elite económica mundial, ya que tiene un producto bruto que es mayor que los de Rusia, Brasil o Canadá. También sería blanco de un ataque especulativo aún más feroz que el enfrentado por Grecia, porque el gobierno estadual de Arnold Schwarzenegger es claramente incapaz de honrar sus obligaciones, razón por la que para mantenerse a flote se ha visto constreñido a repartir pagarés. Sin embargo, si bien es factible que en adelante los horrendos problemas fiscales de California y otros estados norteamericanos terminen desatando una tormenta financiera mundial peor que la provocada por el déficit griego, todavía no ha sucedido porque el área monetaria que ocupan, la del dólar, coincide con una política. Mal que les pese a los europeos, para que funcione una moneda común también es necesario una política económica común, pero a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, donde el gobierno federal toma las decisiones más importantes y se supone que en última instancia se hará responsable de las deudas de las distintas jurisdicciones, los gobiernos de los países que integran la Eurozona están habituados a defender su autonomía, anteponiendo sus propios intereses a los del conjunto. De no ser por dicho detalle, las consecuencias para el euro del embrollo financiero helénico hubieran sido decididamente menores que las sufridas por el dólar a causa de la irresponsabilidad de las autoridades californianas. Al fin y al cabo, Grecia sólo aporta el 3% al producto bruto de la Unión Europea, mientras que California aporta el 13% al estadounidense. Hace diez años, pagamos un precio muy alto por haber intentado ser un miembro virtual de la zona del dólar sin estar dispuestos a manejar nuestras finanzas con disciplina suficiente y sin contar con el aval de las autoridades financieras norteamericanas que, como es natural, no se sentían obligadas a gastar grandes sumas de dinero para ayudar a “un intruso” que había insistido en dolarizarse. La situación en que se encuentra Grecia sería parecida si no fuera por el hecho de que es un miembro formal pleno de la Eurozona. Así y todo, los gobiernos de los países más solventes, Alemania, Francia y Holanda, se han resistido a rescatar a socios como Grecia, Portugal y España, cuyos apuros actuales propenden a atribuir a los supuestos defectos morales de sus habitantes. Tal actitud, similar a la asumida por tantos norteamericanos frente a la debacle argentina, ha convencido a muchos especuladores de que el euro no tardará en compartir el destino de la convertibilidad. Es muy fácil culpar a los griegos y otros miembros del “Club Mediterráneo” por lo que está sucediendo. Aprovecharon los años de créditos fáciles para dotarse de sistemas jubilatorios insostenibles, aumentar excesivamente la cantidad de empleados públicos y hacer subir los salarios del sector privado a niveles incompatibles con la productividad. Con todo, distan de ser los únicos que actuaron como si la prosperidad futura estuviera garantizada y que por lo tanto les hubiera llegado la hora de saldar sus presuntas deudas sociales sin preocuparse por abstracciones tan mezquinas como el equilibrio fiscal. En Estados Unidos, los sindicatos del sector público han sido igualmente “codiciosos”, de ahí las dificultades de California y otros estados, entre ellos Nueva York, Florida, Michigan, Illinois y Virginia. Asimismo, en países europeos como Alemania, Holanda y Francia, para no hablar del Reino Unido, los esfuerzos por reducir el gasto público suelen fracasar debido a la resistencia sindical. ¿Sería distinto el panorama si la Eurozona tuviera un gobierno en condiciones de desempeñar el mismo papel que el de Estados Unidos? Lo que está ocurriendo en Grecia hace pensar que no, que cualquier intento de forzar a todos los países miembros a respetar las mismas reglas sólo brindaría a los resueltos a defender, cueste lo que costare, lo que toman por sus derechos adquiridos un pretexto para asumir una postura más nacionalista, alternativa ésta que se ve negada a los californianos y otros norteamericanos que, como los griegos, se han precipitado en un pozo financiero del que les será sumamente difícil salir.


Exit mobile version