Historias para conocer el Neuquén profundo

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Personajes que nutren o que nutrieron esta realidad patagónica, que son parte de la historia y de la actualidad. Esas almas que aparecen en inagotables horizontes áridos, o paisajes de esos que se empecinan en mantener pequeños manchones verdes, porfiados, como gritando que mientras haya agua, habrá vida. Laten mil historias, mil personajes, mil vidas. “Historias de las que no se sale indemne”, dice el periodista Héctor Mauriño en la contratapa de “Crónicas de tierra adentro. Historias, hechos y personajes del Neuquén profundo” (Educo), el libro de Rodolfo Chávez que se presentará mañana, a las 18, en el MNBA de esta ciudad (Mitre y Santa Cruz). Para recibir estas 35 crónicas junto con el público lector esta recopilación de trabajos del periodista del diario “Río Negro”, es que la presentación estará a cargo de Mauriño, prosecretario de Redacción del diario y del editor del mismo medio, Guillermo Berto. Estarán también Juan Chávez y José Cumin, quienes ofrecerán canciones en armónica y guitarra. Los textos ya pueden obtenerse en los quioscos de las diagonales céntricas de la ciudad. En el libro (“que fue una sugerencia de Mauriño, como una forma de reunir tantas crónicas”, recuerda Chávez), el público encontrará fascinantes historias protagonizadas por personajes tiernos, fuertes, definidos, espontáneos. Verdaderos. Chávez los describe con esa simpleza de “buen narrador”, que hermana el periodismo con la literatura, como el cronista que es, con esa amabilidad y fascinación por las personas que aún lo caracterizan, como una herramienta necesaria del oficio. “La posibilidad de las crónicas fue un espacio aparte del formato tradicional, para pintar personajes, expresar y contar la historia desde otro lugar”, adelanta el autor. En tantas notas, tanto camino recorrido (son casi veinte años de periodismo), los personajes lo encontraron a él, por ejemplo, por el norte de la provincia. “Las crónicas fueron posibles gracias al entusiasmo del equipo, a los reporteros gráficos con los que viajábamos, y se fue armando una cadena”, agradece, siempre generoso, Chávez. “Muchos personajes me despertaron ternura, claro: se escuchan muchas cosas de mucha gente”, señala, y se acuerda del mítico “hombre que quería estar solo”, protagonista de una de sus crónicas, también reconocido como el “loco de Collón Cura”, que narró en dos partes y que hasta ganó espacio en la nueva realidad virtual de las redes sociales. También se acuerda de Pedro Mora, el veterano de Cochico, o del investigador Jorge Fernández y su tesoro arqueológico guardado en la caverna, o de Chacha, el “chico del pasa montañas” y las puebladas del petróleo, o del piloto pionero de la zona con tantos vuelos y de su simpleza. Por haber mirado y haberse detenido a pintar con trazos bellos y amables, es que este periodista obtuvo en 2001 el primer premio Nacional de Periodismo y Salud, y en 2008, el premio internacional del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y el Programa de Comercio y Pobreza en Latinoamérica (COPLA) sobre crónicas periodísticas que vincularan el comercio, la pobreza y la exclusión social en Latinoamérica.


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