House, un doctor tan ácido como exitoso

La serie es una de las más vistas de la televisión.

Con su estampa desaliñada y su habitual incorrección política, el Dr. House que da título a la serie de televisión consolidó un nuevo arquetipo de ídolo que antepone los déficits a las cualidades, una fórmula que además de sumar adeptos en el terreno audiovisual ha inspirado una serie de flamantes libros basados en esa singular filosofía. Dr. House es una de las series más celebradas de la telelevisión norteamericana y una de las más exitosas en la historia del medio, pese a que (o justamente por eso) su protagonista avanza por la vida granjeándose el fastidio de sus congéneres por su temperamento engreído y malhumorado Hace ya siete temporadas que Gregory House pasea su figura cojeante por los pasillos del hospital donde despliega su incuestionable sabiduría para diagnosticar enfermedades extrañas, al mismo tiempo que se hace una pausa para tomarse su impostergable Vicodin, un analgésico de origen opiáceo con el que intenta mitigar el dolor de su pierna. El surgimiento de House contrarrestando el arquetipo de doctor altruista de los 60 viene a cuento de toda una genealogía de antihéroes elevados a la cima de la popularidad en reemplazo de aquellas criaturas impolutas y “bienintencionadas” que poblaron la televisión de otras décadas, como Mc Gyver o el Superagente 86. “Ahora funcionan las emociones fuertes, los personajes agrios, capaces de manipular a los demás y utilizarlos para sus intereses. Ellos son los hijos bastardos del J.R. de `Dallas`, la mala leche elevada a la máxima potencia, y de entre ellos, el primogénito avanzado es el Dr. House”, sostiene el periodista español Toni de la Torre en un flamante libro que funciona a contramano de los clásicos manuales de autoayuda. La obra, titulada “Dr. House. Guía para la vida” y editada en la Argentina por Ediciones Continente, reúne alguna de las máximas del hombre que hizo una bandera de la honestidad brutal y se mueve a contramano del sentido humanitario que el imaginario popular le asigna a su profesión. “La sabiduría no consiste en aprender de los errores, sino en lamentarse de ellos”, “Rechace las opiniones de los demás aunque piensen lo mismo que usted” o “Todo el mundo miente”, conforman los puntos salientes de este “Pequeño House Ilustrado” que funciona como un manual de antiayuda. “Dr. House. Guía para la vida” desparrama sobre el lector toda clase de frases lapidarias y comentarios mordaces que reproducen el carácter antisocial del singular médico. Simultáneamente apareció por estos días “Guía no oficial de House” (también de Ediciones Continente), una obra de Barbara Barnett que exhibe con afán enciclopédico su riguroso conocimiento dePor la serie que emite la señal Universal. Ambos libros se suman a “La filosofía del Dr. House” un trabajo de William Irwin y Henry Jacoby publicado el año pasado que intenta construir un discurso filosófico a partir del personaje del galeno y hallar las respuestas a los grandes interrogantes universales de la filosofía gracias a los actos y dichos del doctor. (Télam).-

Por lo menos tres libros se suman al fenómeno de esta serie que es una de las más vistas de la tevé.


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