Ian McKellen cuenta su experiencia en la Tierra Media

Este jueves 1 de enero llega a la pantalla de los cines “El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, la película que finaliza la trilogía basada en las novelas de J.R.R. Tolkien. Antes del estreno en la zona el actor que interpreta al mago Gandalf habló sobre su trabajo en las filmes de Peter Jackson.

Entrevista

En 2012 se estrenaba “El hobbit: Un viaje inesperado” (The Hobbit: An Unexpected Journey), adaptación de la obra de J.R.R. Tolkien que ponía nuevamente al director Peter Jackson detrás de cámaras de otra tarea titánica. Un año más tarde llegaría “El Hobbit: La desolación de Smaug” (The Hobbit: The Desolation of Smaug, 2013) y el primer día de 2015 veremos el desenlace de la historia con la tercera parte.

Thorin y sus compañeros recuperaron la Montaña solitaria y sus riquezas, pero el Dragón Smaug atacará la Ciudad del Lago. Sin embargo, el peligro real acecha afuera y Sauron retorna a la Tierra Media con legiones de orcos dispuestos a acabar con todo.

Ian McKellen, junto a Cate Blanchett, son los únicos actores que aparecen en las seis películas que se hicieron sobre los personajes de Tolkien. El actor inglés cuenta sus sensaciones tras acabar con la trilogía y qué se siente, tras 13 años, al dejar de interpretar a Gandalf.

– ¿Qué se siente llegar al final de este viaje?

– Podrías haberme hecho esta pregunta hace doce años. Hace unas semanas grabé los últimos diálogos adicionales de mi personaje. Y Philippa Boyens, una de las guionistas, que estaba en Nueva Zelanda -yo en Londres-, me dijo: “Ian, acabás de grabar por última vez a Gandalf”. Yo ya había escuchado eso antes, y justo cuando me estaba yendo de la habitación se escucha su voz diciendo: “Oh, tal vez debas volver la semana que viene”. Nunca es el final y el camino sigue y sigue. Pero es precioso. Formó gran parte de mi vida. De hecho, ha sido mi vida. Y no va a acabar porque seguiré conociendo gente que vio la película por el resto de mis días. Niños pequeños la ven, así que hay toda una nueva generación -que no había nacido cuando hicimos los primeros filmes- esperando a ver la nueva entrega de “El hobbit”. Lamentaré no volver a Nueva Zelanda, pero al mismo tiempo no me gusta estar mucho tiempo fuera de mi hogar, así que me siento bastante bien con eso.

Leo González

Un adelanto de “El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos”.

RsUURKp8paQ

– ¿Qué tan diferente fue el rodaje de esta trilogía a la de “El Señor de los Anillos”?

– Todo se siente, en retrospectiva, como una progresión natural. Lo que más recuerdo es la continuidad: eran las mismas personas haciendo los mismos trabajos como siempre, pero con años de experiencia sobre sus espaldas. Es un grupo de cineastas bastante seguro. Ellos marcan el ritmo y las normas, y lo aprendieron en conjunto a través de los años. Los estudios donde trabajás son muy superiores a los que originalmente utilizamos. Hubo cambios, pero bastantes consistentes. Y si hubiera futuros filmes, probablemente sería lo mismo. Aunque no creo que eso sea muy probable.

– ¿Cómo se amplió el rol de Gandalf en esta entrega?

– Bueno, no lo sé porque todavía no la vi. Filmé muchísimo pero al igual que lo hicieron todos los demás. Tendré que esperar y ver. Obviamente, la historia de Gandalf se tiene que completar y hay muchos hilos conectados con ella. Tiene mucha participación en la Batalla de los Cinco Ejércitos y para él es un evento muy importante. Gandalf piensa que el futuro de la Tierra Media está en juego.

¿A qué retos se enfrenta?

– Realmente es más de lo mismo. En el libro, Gandalf organiza la búsqueda de los enanos y luego les permite seguir adelante con ella para volver cuando lo necesitan. Pero en la película se descubre lo que estuvo haciendo y eso no fue inventado. Todo está en las notas hechas por J.R.R. Tolkien, que sabía en qué anduvo implicado. Gandalf sigue ocupándose de todo. Es el protector, el que se anticipa, el observador de todo el conjunto. Está más preocupado que todos acerca de la importancia de esta misión. Permite que suceda porque piensa que dejará que se desarrollen otros sucesos que subyacen en la Tierra Media, los que serán lamentables en un futuro. Gandalf es esa clase de persona que yo no soy. Suscita el problema para poder resolverlo. Yo ni siquiera sabría cuál es el problema. En la última película todo esto se resuelve. Ya lo vieron al final del segundo largometraje tocando fondo. Sé que Gandalf muere y es resucitado en “El Señor de los Anillos” pero en ésta parece como que no tiene escapatoria.

– Es el único actor que estuvo en las seis películas…

– Es cierto. ¿Tal vez también Galadriel? ¿Cate Blanchett?

McKellen, Jackson y Freeman durante el rodaje del filme.

– Pero es el hilo conductor de todos ellos. ¿Eso lo enorgullece?

– Sí. A medida que la historia avanza otros personajes son los dominantes. Obviamente Bilbo (Martin Freeman) en estos tres filmes, y hay zonas enteras de la historia en las que no estoy involucrado. Por ejemplo, nunca pude conocer a Stephen Fry (el Gobernador de la Ciudad del Lago). No tengo mucho que ver con el Bardo (Luke Evans). Esta es la historia de Thorin (Richard Armitage), más que otra cosa. Pero ellos no estuvieron en “El Señor de los Anillos”, y por largos momentos sólo eran Frodo y Sam por su cuenta. Supongo que soy el enlace… Es un placer menor, pero uno verdadero para mí, que tengo importancia en esto. Mi nombre encabeza y no estuve en muchos filmes en que eso suceda. Que pase en estas películas es bastante especial.

– ¿Es extraño filmar estos largometrajes fuera de secuencia?

– Recuerdo que en mi primer día de rodaje de “El Señor de los Anillos” estábamos en Hobbiton filmando la entrada de Gandalf en la historia. Y en el segundo día rodamos en el estudio en Wellington la última escena de la tercera película, donde Gandalf se despide de los cuatro hobbits. Le dije a Peter Jackson en voz baja: “¿Quién es esta gente?”. Y me respondió: “Bien, Ian, pasaste muchísimas cosas terribles con ellos”. Así que pensé que debería hacer lo menos posible. Si miran la escena, verán que Gandalf no hace casi nada porque no sabe muy bien en dónde está.

– ¿Qué hace de Martin Freeman un perfecto Bilbo?

– Su estatura y su cara, aunque ninguna de las dos lo hace ser un protagonista. Y acá lo tenemos, actuando en el rol principal. Fácilmente se convierte en el estereotipo. Martin está lleno de peculiaridades y cualidades que se encuentran en el libro y que no son necesariamente siempre atractivas. Está muchas veces satisfecho de sí mismo y luego muy desconcertado, sobrecargado y se queja. Martin puede hacer todo eso y, al mismo tiempo, te preocupás por porque tiene una personalidad muy atractiva. Así que, de hecho, hace que todo sea muy valioso. En general, Martin interpretó personajes que están fuera del foco de atención y es muy bueno. Es muy creíble y verdadero. Pero en esto, logra mucho. Es su espontaneidad, que es crucial.

– ¿Cuál es su escena favorita de esta película?

– Hay una secuencia en la que Gandalf es capturado y está en su peor momento. Amo la manera en que lidia con eso. Siempre es divertido cuando finalmente llegás a ver las películas para que todo tenga sentido. Estos guiones son muy densos para leer, y difíciles también, y siempre están cambiando (diálogos, el orden de las escenas, etc.). Constantemente le estoy preguntado a Peter: “¿En dónde estamos? ¿Por qué estoy acá? ¿Dónde estuve? ¿Adónde voy?”. Todas esas cosas que, si fueras a hacer una obra de teatro, lo entenderías absolutamente. Así que verla editada, y que tenga sentido, es un alivio.

Gandalf se prepara para la gran batalla.

– ¿Estuvo en contacto con Peter Jackson durante estos años?

– Sí, estuvimos. Nos mandamos mails sobre cosas que nos preocupaban. Aunque nunca pude estar del todo seguro. Me llegaban mails desde la dirección que él y Fran Walsh, su pareja, comparten. Y no siempre supe si el mensaje que recibía era de Peter o Fran. Creo que mandan mails con el mismo “tono”. Pero no creo que tengan secretos entre ellos. Dejando esa confusión de lado, él (o ella) me enviaron algo el otro día. Un póster ridículo de México en donde Gandalf hace publicidad de panchos. Uno tiene que aceptar que Gandalf es una figura icónica que existe con tanta fuerza fuera de los libros, de las películas. Es una idea tanto como una persona.

– Parece ser la personificación de la sabiduría…

– Sí, y comprensivo, que es la razón por la cual le gusta a gente muy joven.

– ¿Cuánto cambió Peter a través de estos años?

– El mayor cambio es que empezó a usar zapatos. Me di cuenta finalizando el rodaje, aunque él no. Ahora se convirtió en un poderoso jugador en el plano internacional de la realización de películas. Había hecho algunas divertidas, entretenidas películas, mejor conocidas como filmes de culto. Esto es totalmente mainstream. No detecto que se haya hecho mejor en el trabajo porque él siempre fue muy, muy bueno en eso. Pero es un poco más de todo. Y se resume en el hecho de que en las tres primeras películas trabajamos en un viejo estudio pintado y estas tres últimas en estudios con tecnología de última generación. Todo es mejor y más grande, pero igualmente controlado. Y mucho proviene de la estética de Peter, de la idea de trabajar duro y hacerlo juntos, y todas esas cosas. Tiene incluso muchos más juguetes para jugar que los que nunca tuvo, pero juega con ellos con el mismo espíritu.


Exit mobile version