Identidad



Cinco Saltos

En los tiempos que corren, con una sociedad muy cambiante, confundida, sin rumbo y, me animo a decir, alejada de Dios, el ángel caído, Satanás, se encuentra cada vez más presente a través de sus demonios, en la muerte violenta, la droga, la corrupción, el alcohol, la música, la prostitución, la pornografía, la pedofilia, las violaciones y las locuras en todas sus manifestaciones y con límites que sobrepasan largamente hasta lo irracional. Humildemente recomiendo recurrir a la Biblia e ir a la lectura de la 2ª de Pedro 1:3-9, “Partícipes de la naturaleza divina”, para comprender el plan salvífico de Dios para con los hombres, ya que allí donde abunda el pecado sobreabunda la gracia, que es un regalo del Altísimo y siempre, o al menos la mayoría de las veces, inmerecida. Entonces debemos preguntarnos qué somos realmente.

No somos el pasado ni el producto de nuestros pecados, veamos cómo Saulo de Tarso, hombre violento, asesino de cristianos por el odio que le tenía a Jesucristo, pasó a ser Pablo el evangelista predilecto del Señor y Pedro, pescador de hombres, el discípulo preferido y la roca donde Jesús fundó su Iglesia a pesar de que negó a su maestro tres veces y en la última hasta maldiciéndolo.

No somos parte del mundo o de este sistema y sus leyes perversas, que es lo que hasta hoy realmente conocemos.

No somos el comentario de la gente.

No somos el producto de Satanás, que nos trae permanentemente nuestro pasado pecaminoso al presente para anular nuestro futuro. Lo que sí somos es el hombre nuevo redimido por la cruz y la sangre derramada por Jesús, hijo del Altísimo, es decir, “Somos lo que Dios, por su gracia, dice que somos”.

Silvano Giacolla Caruso

DNI 8.119.343


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