“Intolerancia a las críticas”
A raíz de la muerte por desnutrición del niño qom Néstor Femenía, en la provincia del Chaco, y de las cotidianas e inverosímiles explicaciones de la realidad con que nos ilustra Jorge Capitanich, convendría recordar al escritor griego Aristófanes que, en “Los Caballeros”, arremete contra los charlatanes señalando que “castigar a los sinvergüenzas con sátiras es una cosa noble porque es una forma inteligente de premiar a los honestos”. La intolerancia a las críticas por parte de los gobernantes los evidencia como unos seres arrogantes, con derecho a manipular lo que conviene que nosotros sepamos. Nos dijo que “es un hecho aislado”, sugiriendo que es una excepción y que, por lo tanto, gracias a los planes oficiales de asistencia el resto de los niños está bien. Y esto es una mentira que el propio gobierno admite, al negarse a dar estadísticas oficiales sobre desnutrición desde el 2007. En general, no admitir fallas en la gestión es hacer el ridículo, pero en particular, cualquiera que conozca las provincias del norte sabe que allí reinan la corrupción y las desigualdades más escandalosas. Para los políticos esos nativos sólo son mercadería electoral que hay que saber aprovechar. Y saben que podrán engañarlos las veces que quieran porque el analfabetismo y la necesidad no les permiten alternativas. En Formosa este maltrato está tan documentado que pareciera una política pública propiciada por el Inadi. El aprecio recíproco entre Insfrán y la presidenta es tan fuerte como inexplicable; ¿aprueba acaso esas prácticas? La paranoia del gobierno ve buitres tras cada crítica que se le hace, pero el gobierno no sólo no es infalible sino que miente demasiado. Si lo quisiera, la forma más inteligente de descalificar las críticas malintencionadas sería demostrando, con toda transparencia, su falta de fundamentos: el acusador quedaría gravemente herido en su credibilidad y el falsamente acusado ganaría en reconocimiento público. La crítica honesta es un consejo que no debe ser temido ni descalificado y es bueno tener presente otra observación de Aristófanes: “El sabio aprende mucho incluso de sus enemigos”. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
Humberto Guglielmin, DNI 10.401.180 Bahía Blanca
A raíz de la muerte por desnutrición del niño qom Néstor Femenía, en la provincia del Chaco, y de las cotidianas e inverosímiles explicaciones de la realidad con que nos ilustra Jorge Capitanich, convendría recordar al escritor griego Aristófanes que, en “Los Caballeros”, arremete contra los charlatanes señalando que “castigar a los sinvergüenzas con sátiras es una cosa noble porque es una forma inteligente de premiar a los honestos”. La intolerancia a las críticas por parte de los gobernantes los evidencia como unos seres arrogantes, con derecho a manipular lo que conviene que nosotros sepamos. Nos dijo que “es un hecho aislado”, sugiriendo que es una excepción y que, por lo tanto, gracias a los planes oficiales de asistencia el resto de los niños está bien. Y esto es una mentira que el propio gobierno admite, al negarse a dar estadísticas oficiales sobre desnutrición desde el 2007. En general, no admitir fallas en la gestión es hacer el ridículo, pero en particular, cualquiera que conozca las provincias del norte sabe que allí reinan la corrupción y las desigualdades más escandalosas. Para los políticos esos nativos sólo son mercadería electoral que hay que saber aprovechar. Y saben que podrán engañarlos las veces que quieran porque el analfabetismo y la necesidad no les permiten alternativas. En Formosa este maltrato está tan documentado que pareciera una política pública propiciada por el Inadi. El aprecio recíproco entre Insfrán y la presidenta es tan fuerte como inexplicable; ¿aprueba acaso esas prácticas? La paranoia del gobierno ve buitres tras cada crítica que se le hace, pero el gobierno no sólo no es infalible sino que miente demasiado. Si lo quisiera, la forma más inteligente de descalificar las críticas malintencionadas sería demostrando, con toda transparencia, su falta de fundamentos: el acusador quedaría gravemente herido en su credibilidad y el falsamente acusado ganaría en reconocimiento público. La crítica honesta es un consejo que no debe ser temido ni descalificado y es bueno tener presente otra observación de Aristófanes: “El sabio aprende mucho incluso de sus enemigos”. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
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