Iran, en medio de una disputa entre China y EEUU

Redacción

Por Redacción

Estados Unidos parece entender que cualquier acuerdo que logre con Irán por su programa nuclear deberá tener la aprobación de China, su gran socio comercial con el que mantiene diferencias por la venta de armas a Taiwán.

El reciente lanzamiento de un cohete al espacio, llevando ratas, lombrices y tortugas, volvió a reavivar las preocupaciones de Occidente sobre la posibilidad de que Teherán pueda desarrollar armas atómicas, y además aumentó los temores de Washington de que Israel lance un ataque contra el país persa.

China reclamó esta semana a Washington que anule una venta de armas a Taiwán, debido a que considera que constituye una «brutal interferencia” en los asuntos internos de ese país, ya que considera a la isla parte de su territorio, pese a su separación tras la revolución de 1949.

El gobierno chino dijo que apoya firmemente los acuerdos de no proliferación nuclear, pero que respalda el derecho de Irán al uso pacífico de la energía atómica.

Tras participar en la 46ª Conferencia de Seguridad de Munich, el canciller chino Yan Jiechi no sólo defendió la posición de Teherán, con el que su país tiene fuertes lazos comerciales, sino que también afirmó que Beijing es una superpotencia mundial que merece ser escuchada sobre cómo se dirige el mundo.

La disputa entre Estados Unidos y China por Irán ocurrió durante una semana en la que Teherán admitió la posibilidad de llegar a un acuerdo para intercambiar parte del bajo uranio que genera por otro más enriquecido que sería destinado para producir isótopos para uso medicinal.

El anuncio fue formulado por el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Manoucher Mottaki, luego de que su colega estadounidense, Hillary Clinton, sugiriera que se impondrán nuevas sanciones a Irán tras estancarse el dialogo con los funcionarios de ese país.

La propuesta del gobierno de Mahmoud Ahmadinejad generó expectativas en Occidente, luego de rechazar en noviembre pasado una iniciativa del grupo de los Seis, formado por Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania, para enviar parte de su uranio a Moscú y París, con el fin de ser transformado en combustible para su central de Teherán.

En un aparente cambio de estrategia, el presidente Barack Obama comenzó a reforzar desde hace meses sus defensas militares en el Golfo Pérsico, mediante la modernización de baterías de misiles Patriot en Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait, así como enviando más barcos a esa zona para proteger a sus aliados, entre ellos Arabia Saudita.

Obama ha endurecido su posición con Irán, como dejó en claro en su mensaje del estado de la Unión, en el que advirtió de las «consecuencias” que sufriría Teherán si continúa desafiando las demandas de Naciones Unidas para detener su programa nuclear, que según Teherán persigue fines pacíficos.

Pero, más allá de la polémica entre Beijing y Washington sobre el programa nuclear iraní, hay otros jugadores importantes en este conflicto como el secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, quien ha fijado su posición sobre la seguridad en Medio Oriente.

«Todos nosotros estamos de acuerdo en que en Medio Oriente no debería tolerarse ningún programa nuclear. Los países árabes están incómodos con tales programas, incluyendo las actividades iraníes. Pero pedirles a los estados árabes que endurezcan su posición con Irán requiere hacer frente también al programa nuclear israelí”, señaló Moussa en un artículo publicado en The New York Times.

También insistió en que los países occidentales tienen que «clarificar su posición sobre la situación nuclear israelí si ellos quieren que sus políticas de no proliferación ganen credibilidad en la región”.

Desde que asumió la presidencia en enero de 2008, Obama trató de acercarse al gobierno de Ahmadinejad e incluso puso un plazo que venció el 31 de diciembre para que Irán abandonara su programa nuclear a cambio de recibir ayuda de Occidente.

Ahmadinejad, quien logró su reelección el pasado 12 de junio en unos comicios fraudulentos, enfrenta una crisis social sin precedentes a pocos días de cumplirse el trigésimo primer aniversario de la Revolución Iraní encabezada por el ayotalah Rudolf Komeini, el próximo 11 de febrero.

Dos personas que habían participado de las protestas de aquellos días fueron ahorcadas recientemente, mientras que los líderes de la oposición Mir-Hosein Musavi y Medí Karrubi llamaron a la prudencia, aunque no pudieron impedir las manifestaciones de diciembre pasado, en las que fueron detenidos numerosos opositores.

Con una inflación de alrededor del 15% y un desempleo no inferior al 12%, el gobierno de Ahmadinejad enfrenta una difícil situación interna que es seguida atentamente por Estados Unidos y otros países árabes, quienes ven al gobierno chiita como un potencial enemigo.

Programa nuclear

Alberto Galeano (Telam)


Estados Unidos parece entender que cualquier acuerdo que logre con Irán por su programa nuclear deberá tener la aprobación de China, su gran socio comercial con el que mantiene diferencias por la venta de armas a Taiwán.

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