“Irresponsabilidad social empresarial (ISE)”

Por Redacción

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la responsabilidad social de la empresa es el conjunto de acciones que toman en consideración las compañías para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores. “Responsabilidad social empresarial es una forma de gestión que se define por la relación ética de la empresa con los accionistas y por el establecimiento de metas empresariales compatibles respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales”. La responsabilidad social empresarial (RSE) se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las firmas. Los antecedentes de la RSE se remontan al siglo XIX en el marco del cooperativismo y el asociacionismo que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva. Muchos bregan por estar incluidos en esa franja de empresarios cuyas normas internas los posicionan como una compañía que cumple con los predicamentos de RSE. Luego de las últimas medidas económicas tomadas por el gobierno nacional de permitir la compra de dólares para el atesoramiento personal, se puede comprobar que la irresponsabilidad social empresarial (ISE) ha llegado a tocar a casi todos los sectores. Los alimentos que provienen de las grandes cadenas de supermercados y mayoristas en Argentina y cuyo margen de ganancia ubica a los primeros en un 100% o mucho más, dependiendo del producto que uno quiera evaluar, y que desde ya significa una cuasi estafa al bolsillo de quien los adquiere; si comparamos estos márgenes de ganancia con la misma cadena de supermercados en países “del primer mundo” donde la competitividad y el abuso son vigilados de cerca y cuyos márgenes de ganancia están acotados a no más de un 35/40% en productos alimenticios de alta rotación; si a estos márgenes cuasi abusivos se les aumenta (como está sucediendo en estas horas) entre un 20 y un 30% o más a los valores de venta, estamos entonces ante una ISE. En mi querida ciudad de San Carlos de Bariloche he tenido el triste privilegio de adquirir un producto en un gran comercio del rubro de la construcción (lija de banda para maquina hogareña) a $ 42, y luego pasé por una pinturería y la adquirí a $ 19. En ambos casos pregunté si habían subido este artículo y me dijeron en el gran comercio que la orden fue subir un 30% “todo”, y en el pequeño comercio sólo un 10%. Consulté luego a un gran comercio en Bahía Blanca y me pasó por el mismo artículo $ 13,50 y me dijo que la fábrica de lijas no les había anunciado hasta ese momento ningún aumento. La ISE se hace presente nuevamente en este caso y creo que ya no se trata de un gobierno u otro, se trata de nosotros mismos como sociedad. Hace rato que los precios aumentaban en pesos cuando el dólar estaba quieto y ahora los quieren aumentar en dólares, ya que fue el dólar el que subió su cotización. Que nadie se ofenda entonces cuando el pueblo les endilgue el mote de chorros, ladrones o abusadores a quienes llevan adelante estas maniobras de suba de precios y ganancias, porque –créanme señores– se lo han ganado con creces. Si queremos un país serio y responsable, los primeros en dar el ejemplo deberían ser nuestros grandes “empresarios”, porque de ellos y de sus decisiones depende en gran parte la economía de un país. Ya no se pueden seguir escudándose detrás de supuestos funcionarios corruptos o ineficaces; es hora de que den algún ejemplo de responsabilidad social empresarial, y es hora también de que como pueblo pongamos nuestros límites a estos abusos, por ejemplo “restringiendo nuestros consumos en la menor escala posible”. Hay un refrán que dice que no hay peor fascista que un burgués asustado, y en este caso se podría decir que un burgués asustado puede empeorar su propia situación y las de sus pares, si adquiere mercaderías cuyos disparatados valores no tienen justificación alguna. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche