Jubilados cuidarán a chicos a la salida de la escuela

Los abuelos controlarán el tránsito frente a las escuelas en los ho- rarios de entrada y salida de los alumnos. Con silbatos y pancartas brindarán seguridad con una retribución de 100 pesos.




NEUQUEN (AN)- Los jubilados neuquinos esperarán ansiosos la reanudación de las cla-ses tras las próximas vacaciones de invierno. No será porque pien-sen en volver otra vez a los libros o para revivir épocas pasadas, sino por otro motivo igualmente atractivo: podrán trabajar a cam-bio de una retribución económi-ca, controlando el tránsito vehicular frente a las escuelas para proteger a los alumnos.

La original iniciativa fue lanzada por el intendente Horacio Quiroga y apunta tanto a ofrecer una alternativa de seguridad para los chicos ante el caos que representa el tránsito en la ciudad, co-mo a reforzar los enflaquecidos ingresos de los jubilados y pensionados. De paso se aliviará el cronograma de actividades del personal que cumple actualmente esas tareas, que podrá dedicarse a su actividad específica y a la vez, según los funcionarios, bajar costos operativos.

El proyecto se desarrolló a partir de investigaciones y estudios realizados por técnicos y a-sesores del municipio y de experiencias de otros puntos del país. Si novedosa es la propuesta, no menos singular es la convocato-ria: los chicos están llevando a sus casas unos volantes con la consigna de captar "súper abuelos".

"Hay un contenido práctico, que es naturalmente cubrir un servicio esencial para la seguridad de los chicos, pero el fundamental de esta iniciativa es darle a nuestros abuelos la oportunidad de que sigan sintiéndose útiles y reconocerles ese aporte con una retribución monetaria", sintetizó Quiroga al explicar la filosofía del plan.

El programa se lanzará el 23 de julio con la cobertura de cinco escuelas de la ciudad, en carácter experimental. Los interesados deberán ser jubilados o pensionados que no reciban más de 250 pesos de ingresos por mes y que acrediten no tener otros beneficios.

No deberán vivir a más de cin-co cuadras de los establecimien-tos y deberán prestar los servicios a la mañana y a la tarde, en los horarios de ingresos y salidas de los alumnos. Por la tarea recibirán un reembolso de 100 pesos mensuales, que afrontará el municipio.

"En esta primera etapa hemos previsto cubrir seis escuelas con 20 abuelos, pero si la experiencia resulta satisfactoria para el próximo calendario escolar lo vamos ampliar", dijo Marcelo Inaudi, subsecretario de Gobierno municipal, quien junto al asesor Pablo Pisk son los principales impulsores del proyecto.

La selección de los interesados se llevará a cabo con la estrecha colaboración de los directivos escolares, ya que éstos serán los receptores de las postulaciones. En el contrato marco elaborado se contemplan las cuestiones legales y de relación laboral que se establecerá con los abuelos y la municipalidad. Entre otros varios aspectos se precisa que los jubilados estarán protegidos por un seguro.

No sólo será necesaria la voluntad para asumir la tarea de "zorro". Los abuelos, hombres y mujeres, deberán rendir una evaluación de actitud psicofísica, indispensable para la tarea a realizar.

Posteriormente deberán realizar cursos de capacitación, que estarán a cargo de inspectores de tránsito y profesionales de distintas disciplinas científicas.

Las escuelas a cubrir son la 2 de San Juan y Buenos Aires, 61 de Misiones 397, 118 de Independencia 920, 125 de Bouquet Roldán 280, 207 de Bahía Blanca 1100 y el Colegio Don Bosco, de Cháneton y Fray Luis Beltrán.

El plan se hace sobre la base de información que se ha relevado de las características del tránsito de la ciudad, los riesgos que plantea y la necesidad de darle la mejor respuesta posible, desplegando a la vez una acción superadora.

"No estamos descubriendo nada nuevo en cuanto apostar gente a la salida de las escuelas, porque en mayor o menor medida, de una u otra manera y en distintas épocas, se ha implementado en distintos lugares. Pero acá lo estamos haciendo según nuestras necesidades y apelando a un sector que merece el reconocimiento social, que son los jubilados", comentó Pisk.

Uno de los lugares donde los abuelos dirigen el tránsito frente a las escuelas es Vicente López, en Buenos Aires. Esa experiencia lleva mucho tiempo. Como en ese lugar, en Neuquén también se los identificará con chalecos con franjas de color fosforescente, se le suministrarán silbatos, gorras y pancartas.

"Hacemos un reconocimiento, no damos un trabajo"

NEUQUEN (AN)- "En este programa lo menos importante es la recompensa económica, aunque ciertamente será uno de los atractivos para los abuelos. El fundamento de la iniciativa es el reconocimiento a un sector de la comunidad que siempre aparece subestimado". El intendente Horacio Quiroga definió el sentido de la propuesta de "mandar" los abuelos a la calle para que silbato en mano protejan a los chicos.

"Les damos la tarea más importante que podamos encomendarles, que protejan el capital más valioso que tenemos los padres: nuestros hijos. Ese es en el fondo el espíritu de este plan, que los jubilados sientan que pueden seguir siendo útiles, que se integren en un quehacer diario, cotidiano, a la actividad comunitaria", añadió.

El programa apunta a sostener en un hecho práctico el slogan que caracteriza la gestión del intendente Quiroga. El "Podemos ser mejores ciudadanos" se plasma en una iniciativa que integra en un servicio comunitario a los jubilados. Y en otro extremo de la franja etaria aparece el beneficiario directo de ese aporte: los niños.

"Así como hablamos en otros planos de recuperar el agente de policía del barrio, también aquí proponemos identificar al abuelo del barrio. Un colaborador que aparece protegiendo a chicos frente a las escuelas, que tanto pueden ser sus propios nietos como "postizos". Pero lo cierto es que se produce esa integración, ese aporte concreto que lo hará sentir útil y recibir una recompensa por ello", sostuvo Quiroga.


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