El interno muerto en la Unidad 11 de Neuquén había pedido que lo trasladaran

La defensora de Ejecución Penal dijo que los detenidos no queman los colchones "porque se quieren morir", sino que es la única forma que encuentran para reclamar por sus derechos. Planteó que hay una sobrepoblación en las cárceles.





Víctor Herrera fue trasladado desde la Unidad 22 de Cutral Co a la Unidad 11 de Neuquén el 13 de abril de este año. Desde entonces había solicitado retornar a la cárcel de la comarca petrolera. Incluso llegó a realizar una huelga de hambre por este reclamo. El 30 de agosto murió asfixiado, en el contexto de una quema de colchones. Estaba alojado en buzones, que es una celda diminuta de aislamiento, que compartía con Maximiliano Mérgola, internado aún en grave estado.

El joven de 30 años había comenzado a cumplir la pena de 7 años y 8 meses de prisión el 11 de enero de este año. La defensora de Ejecución, Luciana Petraglia, que asistía a Herrera, sostuvo que él quería retornar a la U22, ya que en Cutral Co-Plaza Huincul vivía su familia. En julio la Dirección de Unidades de Detención manifestó que no podía recibirlo porque la cárcel estaba sobrepoblada, era de baja seguridad, y él había tenido conflictos allí.

La quema de colchones, dijo Petraglia, es la manera en que los internos manifiestan sus reclamos. No lo hacen «porque se quieren morir». «Es la única forma que tienen en una unidad carcelaria», remarcó.

Enfatizó en que las condiciones de detención «no son las adecuadas para resguardar la vida de nadie» y existe una sobrepoblación. Afirmó que en 2014 cuando se sancionó el Código Procesal Penal de corte acusatorio había 340 personas privadas de su libertad y en la actualidad son 615. Indicó que desde 2016 a esta parte todos los años ha habido muertes de presos o presas bajo custodia del Estado neuquino.

Aseguró que las celdas de buzones no son un espacio para compartir, y que agudizan las condiciones de hacinamiento. Se han presentado habeas corpus por este motivo, ya que los presos no tienen «ni luz, ni ventilación» y su alojamiento en este sitio no es transitorio sino permanente.

El informe preliminar de autopsia que el cuerpo médico forense le entregó a la fiscal del caso, Eugenia Titanti, señaló que la causa de muerte de Herrera fue asfixia por sofocación en atmósfera viciada. Las quemaduras «no fueron tan importantes» y afectaron sobre todo la vía aérea.


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El interno muerto en la Unidad 11 de Neuquén había pedido que lo trasladaran