Femicidio de Agustina Fernández: por qué le dieron preventiva a Pablo Parra

La jueza determinó que hay indicios suficientes para sostener que Parra fue el autor del femicidio. Después de seis meses, el crimen podría terminar de esclarecerse.

Pablo Parra (37) fue acusado hoy por el femicidio de Agustina Fernández. Tanto la fiscalía como la querella presentaron las evidencias reunidas en la audiencia de formulación de cargos, que fue transmitida en vivo por YouTube, a través del canal oficial del Poder Judicial de Río Negro. La jueza de Garantías, Agustina Bagniole, ordenó la prisión preventiva del imputado por el término de seis meses.

Los acusadores buscaron demostrar que no existió el robo que denunció Parra tras el crimen de la joven.

En los primeros minutos de la audiencia, los ficales Martín Pezzetta y Santiago Márquez Gauna, manifestaron que la víctima tuvo relaciones sexuales con otra persona, antes de reunirse con el acusado y esto habría detonado el ataque. En contextos de violencia de género, los agresores consideran a las mujeres objetos de su propiedad y vulneran así su libertad.

También hicieron referencia a la relación entre víctima y victimario previo al hecho. Señalaron que fueron fundamentales los testimonios obtenidos en La Pampa, la provincia de la que era oriunda la joven de 19 años.

Rastros de sangre en los dispositivos celulares, huellas dactilares y peritajes en los teléfonos son las pruebas científicas que se reunieron y que ubican al sospechoso en el lugar de los hechos.


La reconstrucción del hecho


Según la teoría de la fiscalía, el 2 de julio Parra ingresó por la parte trasera de su vivienda por una escalera que dejó en el patio, y por la puerta trasera abierta. Luego entró a la casa y atacó a Agustina a golpes hasta dejarla inconsciente. Las lesiones le provocaron un traumatismo craneoencefálico.

Tras cometer el femicidio, para sostener su coartada, desordenó un sector del dormitorio, se llevó su celular y el de Agustina y se escapó por donde ingresó.

Una vez fuera del departamento subió a su auto y fue a comprar helado, realizó el pago con tarjeta con el fin de reforzar su coartada. También adquirió cervezas en una despensa y volvió al departamento.

Al ingresar y ver a Agustina tirada en el piso fingió sorpresa y acudió a la vivienda de un vecino del piso uno para indicarle que habían herido a la joven. Allí dieron aviso a las autoridades sobre un supuesto robo.

De acuerdo a los informes y los registros visuales se determinó que el femicidio de Agustina ocurrió entre las 19:32 y 19:38. En ese horario los cotejos realizados ubican a Parra en el lugar de los hechos.

En la audiencia, señalaron que hay testimonios clave de vecinos del complejo que escucharon «un golpe como un cuerpo que cae al suelo y un grito de una mujer diciendo ‘pará, pará'».

A partir de las 19:38 el celular de la joven estudiante de medicina no tuvo mas actividad, tampoco el del acusado. Según informaron «los celulares de Agustina Fernández y Pablo Parra se apagaron de forma inmediata y en simultáneo dentro del departamento del acusado».

Este es uno de los indicios que llama la atención de los peritos, y que fue clave para que la investigación avanzara. También resultaron importante los registros visuales obtenidos, ya que lograron identificar la presencia de Parra en algunos sitios. Lo llamativo fue que en ningún aparece el imputado llegando a la casa de sus padres, ni al centro de la ciudad en el horario que el declaró.

A las 19:49 las cámaras lo captaron saliendo del complejo de viviendas donde sucedieron los hechos.


Seis meses de prisión preventiva


En el transcurso de esta mañana la fiscalía y el equipo de querellantes, integrado por Emanuel Roa Moreno, Darío Kosovsky y Damián Moreyra, solicitaron seis meses de prisión preventiva para Parra.

Manifestaron que en caso de que el acusado continué el proceso en libertad existen riesgos procesales: de obstaculizar la investigación y de fugarse.

Según la fiscalía: «se produjo ocultamiento de prueba por parte del imputado, lo que da cuentas de la posibilidad de entorpecer la investigación» y defendió el plazo proporcional de la misma en relación a lo que podría ser la condena prevista. Ello fue compartido por la querella».

Los acusadores aseguraron que durante los seis meses, Parra trató de desviar la investigación simulando un robo. Además, montó una coartada para que no lo vincularan con el crimen.

Juan Coto, abogado defensor de Parra, solicitó a la jueza que rechazara la medida, señalando que la fiscalía no tiene evidencias para que se considere la participación del acusado en el crimen.

La magistradad desestimó el pedido y dijo que: «hay indicios suficientes para sostener que Parra fue el autor del hecho».

Aseguró: “considero que hay un clarísimo riesgo de entorpecimiento de la investigación, hay riesgo procesal porque aún hayan sido recabados los hallazgos objetivos queda mucha prueba por producir”.

Además, indicó: “la perspectiva de género tiene que respetarse en la totalidad del proceso penal y en este caso las testigas mujeres, jóvenes, amigas de la víctima, cuyos testimonios son fundamentales para esta investigación es lógico sostener que tengan miedo de declarar y es lógico sostener que la libertad del imputado las condicionaría”.

La calificación legal del caso es femicidio agravado por haber sido cometido con alevosía, en carácter de autor.


El retazo que cambió el rumbo de la investigación


Una de las principales evidencias contundentes que cambió el rumbo de la investigación fue un «pequeño trozo de tela hallado en un alambrado del patio de la vivienda de Pablo Parra. Otro de los indicios son los celulares».

Según la teoría de la defensa una de las evidencias presentadas «está contaminada». Según, el abogado «la tela hallada en el alambrado contiene rastros de ADN de dos perfiles genéticos».

Uno de ellos el de Parra, y otro de un trabajador del gabinete. Para el defensor «no saben cuando llegó la evidencia a ese lugar y de qué forma se produjo la contaminación». También, señaló que ese día el acusado no llevaba ninguna prenda similar a la que fue hallada.


El crimen 


El femicidio de Agustina Fernández ocurrió el 2 de julio de este año. Aquel día la joven fue hallada brutalmente golpeada en un complejo de donde vivía. Tenía 19 años, había llegado a Cipolletti para estudiar una carrera; cursaba sus estudios en la facultad de Medicina de la Universidd Nacional del Comahue.

Según el testimonio de Parra, la joven fue atacada durante un robo, días después falleció en el hospital de Cipolletti. Como era donante expresa la familia procedió a autorizar la ablación y cinco personas recibieron los órganos de Agustina. 

Del departamento solo se llevaron mil dólares y dos celulares. Según Parra la joven se encontraba sola en el departamento en el momento que ocurrió el ataque. Él declaró que “salió a realizar compras para compartir una cena con la joven. Cuando regresó la encontró golpeada en el suelo”.  La mayoría de los golpes fueron en la cabeza. 

Durante meses la investigación por el femicidio naufragó, pero hubo muchos indicios que marcaban que no se trató de un robo al azar, sino de un hecho premeditado. Por seis meses la justicia trabajó sigilosamente para reunir pruebas y lograr la detención de Parra.   


La detención de Pablo Parra


El jueves por la madrugada se realizaron dos allanamientos en Cipolletti, como resultado de los procedimientos Parra fue detenido.

RIO NEGRO accedió a datos clave que dieron el giro radical a la causa: el ADN de Pablo Parra. La justicia halló rastros en un retazo de una prenda de vestir que flameaba en el alambrado del patio de su vivienda. Esa pista fue determinante para que el fiscal ponga decididamente los ojos en él. 


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